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La tercera vía se aviva en el Puerto PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 26 de febrero de 2008

Pragmáticos y de centro: así se definen Cinthya Viteri, Jimmy Jairala y el Movimiento Uno. ¿cómo arman cuadros para las seccionales?

 

Ni de derecha ni de izquierda. La tercera vía, como opción política, tiene adeptos en Guayaquil. Dos movimientos políticos surgen como alternativas electorales de cara a las próximas elecciones seccionales. Ellos reivindican el centro y el pragmatismo. Lo hacen con un discurso en el cual fomentan el consenso.

En la primera línea se encuentra el ex roldosista Jimmy Jairala. No reniega de su pasado populista, pero ahora quisiera ser conocido como el promotor de la tercera vía. Luego, la ex socialcristiana Cinthya Viteri se declara pragmática. No cree en ideologías y su movimiento coincide en mucho con los planteamientos de UNO, de Eduardo Maruri. En el segundo piso de la torre A, del complejo Torres del Norte, el ex diputado Jairala tiene su oficina de periodista.

Allí improvisó la central política de Centro Democrático, el movimiento que fundó hace un mes. En ese despacho y en el auditorio del edificio se dieron dos reuniones con personas interesadas en forjar una agrupación que, aunque en primera instancia concentrará su mayor trabajo en la provincia de Guayas, buscará lanzar candidatos al menos en Manabí, Los Ríos y El Oro.

Jairala prefiere trabajar con gente nueva. No se ha llevado —dice— a nadie del PRE. Pero Alfredo Escobar, quien fuera su diputado alterno lo acompaña. Al también ex roldosista lo une un vínculo familiar. Por eso está allí. Al menos doce personas intentan organizar la estructura. Entre ellos se reparten la tarea de dar contenido ideológico a la propuesta, concretar reuniones y decidir posturas sobre la coyuntura.

José Alvear Ycaza, ex socialcristiano; Leopoldo Larrea, el violinista Jorge Saade, Vicente Auad Aguirre, Carlos Alvear Campodónico y Marco Páez, ex miembro de Alianza País, integran la agrupación. Páez tiene a cargo la parroquia Febres Cordero de Guayaquil.

El concepto original fue crear un movimiento nacional, pero se decidió estructurarlo primero en Guayas.

En esta semana, el grupo se reúne en Milagro, bajo la coordinación de Carlos Andrade, agricultor que regresa a la actividad política tras veinte años. Hay dos reuniones, cada día, con distintos grupos. Quieren un efecto multiplicador. Jairala, formado en el populismo, rehuirá de esas prácticas. “No vamos hacer mítines ni lanzar camisetas.

Tampoco a poner caras conocidas o rostros de televisión. Haremos promoción puerta a puerta. Avanzaremos poco a poco. Éste es un movimiento que irá caminando al principio. Nosotros plantearemos nuestros puntos de vista independientemente. Procuramos el bienestar de la gente y eso no tiene necesariamente una ideología definida”.

Jairala trabaja para alcanzar la Prefectura de Guayas o la Gobernación. Eso dependerá de cómo la Asamblea organice las provincias. “En esta tarea sacaré provecho a las relaciones que hice en tres años de ejercicio político”. Sobre su escritorio reposan 300 hojas de una reciente encuesta, sobre las necesidades de Guayas. En ella cuenta con el 25,4% de aceptación para prefecto.

En la torre B del mismo complejo, Viteri despacha desde el tercer piso. El movimiento que anunció a finales del 2006 aún no se concreta. Ha preferido decantar los acontecimientos políticos para lanzar lo que llama un movimiento sin ideología, guiado por el pragmatismo.

Ella no cree en las ideologías. “Las pruebas son contundentes. Tenemos un gobierno que se dice de izquierda, pero ninguno de los presidentes de la larga noche neoliberal ha cumplido como el actual, al pie de la letra, las disposiciones del Fondo Monetario Internacional, pagando la deuda externa, aumentando la carga tributaria y eliminando preasignaciones”.

La línea que impulsa es la de objetivos claros. Metas en lugar de discursos. Libertad para invertir, apoyo al sector privado y la generación del bienestar ciudadano con la creación de empleo. Parece doctrina de centro derecha, pero ella pide que no se la califique.

La acompañan más de una docena de comités independientes que la apoyaron en su campaña presidencial. Se juntan cada semana en su oficina. Viteri viaja cada 15 días a Quito y Ambato para reunirse con gente que quiere trabajar en esas ciudades. Pero aún falta concretar el nombre, logo y el estatuto. Estarán listos —dice— máximo en un mes.

Viteri reconoce que sus planteamientos son parecidos a los de UNO. “Con Maruri nos une una gran amistad. Hemos conversado, pero no se ha tocado el tema político. Es verdad que lo que propongo es similar en principio a lo de UNO, pero creo que cada uno tiene opción de trabajar con base en lo que cree. Si es o no conveniente electoralmente, pues se verá en las elecciones”.

Hasta ahora los dos grupos y Maruri han tenido permanentes diálogos con el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot. Maruri es cercano al burgomaestre.

Los une no sólo la política sino también Barcelona. Viteri es amiga del alcalde y Jairala fue invitado para unirse a la marcha del 24 de enero. Pero él prefiere mantener distancia. “Creo que es un error pensar que debemos meternos en la pelea Nebot-Correa”. Viteri también insiste en que su agrupación es independiente. “Me reúno con los seres honestos y que tienen ganas de cambiar el país. No importa que sean de derecha o de izquierda. No descarto una alianza con Nebot, pero no me postularé para alcaldesa. Eso sí lo descarto. Yo aspiro a que Nebot sea reelecto”.

Aunque no reconocen que surgen como alternativa directa al presidente Rafael Correa, tanto Jairala como Viteri prefieren no sumarse a la oposición.

“Eso —dice Jairala— sería hacer el juego a Correa”. Por eso, al menos él sostiene que en las próximas elecciones la oposición o los grupos que difieren del mandatario no debieran unirse, “porque sería como darle la razón”. No impulsarán el No en el plebiscito. Deben analizarlo antes de pronunciarse. “No se trata de votar en contra por oponerse a Correa —dice Viteri—. Hay que votar según la Constitución redactada”.

Para ambos, los partidos de oposición (PSC, Prian y PSP) son débiles y no pueden encarar a Correa porque tienen miedo. Si eso será o no una ventaja que podrían explotar los movimientos es algo que debe analizarse. De momento, la estrategia de Viteri será mostrar las incoherencias del Gobierno. Mae Montaño, asambleísta por UNO, se regocija del camino seguido.

“El hecho de que surjan nuevas opciones que proclamen el centro y el pragmatismo como política es una evidencia de que no nos equivocamos. No importa el surgimiento de esos liderazgos nuevos en el mercado político, mientras mayor sea la oferta, el elector gana”.

UNO vive una transición. El objetivo es descentralizar el movimiento, crear nuevas estructuras fuera de Guayas y Pichincha. Sin embargo, el activismo es lento. La central de la ciudadela La Garzota está cerrada temporalmente. El grupo busca una oficina más barata para mantenerla fuera de campaña.

Para Montaño es apresurado hablar de unión en la tendencia. Primero la Asamblea debe fijar las reglas y luego el movimiento decidirá precisamente en función de su naturaleza. “Analizará qué es lo más conveniente y resolverá si apoyamos a un candidato o participamos con nuestros propios cuadros, aunque esto último es el objetivo: forjar nuevos líderes desde nuestra estructura”. Viteri, en cambio, deja abierta la posibilidad de apoyarse mutuamente. “No se puede decir ahora cómo lo vamos hacer ni qué tipo de apoyo podemos dar, pero existen grupos con los cuales tenemos objetivos similares”.