REVISTA VANGUARDIA
El viejo continente se añeja más
| El viejo continente se añeja más |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 04 de marzo de 2008 | |
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De aquí a 25 años, uno de cada tres europeos será mayor de 65 años. La relación entre personas dependientes y en edad de trabajar pasará del 49% de hoy a un 66% en el año 2030. Para entonces faltarán casi 21 millones de adultos en edad laboral. La situación es seria y obliga a cambiar el sistema empresarial. Hace un mes y medio, dos huelgas de ferroviarios activaron las alarmas. Las protestas de Alemania y Francia, en su forma eran distintas, pero en el fondo apuntalaban a lo mismo: protección en la jubilación. En Francia, el tema es más delicado. Los ferroviarios pararon porque el gobierno de Sarkozy considera insostenible e injusto un sistema de pensiones privilegiado que les permite jubilarse a los 50 ó 55 años, asegurándose pensiones que les permitirán vivir sin trabajar otros 25 ó 30 años. En los últimos 25 años, el llamado viejo continente ha perdido 20 millones de jóvenes y ha ganado más de 16,7 millones de mayores de 65. El envejecimiento de Europa sería mucho mayor si no fuera por países como Irlanda y Chipre, con poblaciones juveniles superiores al 20%, muy por encima de la media europea, de 16,4%. Para la eurodiputada socialista, Edite Estrella, vicepresidenta de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género del Parlamento Europeo, las principales causas del saldo demográfico negativo, son: la baja tasa de natalidad y el aumento de la esperanza de vida. Esto último, como consecuencia de los progresos de la ciencia y del nivel de vida. Las europeas tienen una media de 1,5 hijos cada una, cifra por debajo del umbral necesario para el reemplazo generacional que es de 2,1 por mujer. Por otro lado, la esperanza de vida va en aumento. En el 2004 la media para los hombres era de 75,6 años y para las mujeres 81,7, y se espera que para 2050 aumente a 81,6 y 86,7 respectivamente. Allí está la clave para entender la postura de Francia ante la huelga de los ferroviarios. La mayoría de países ve con preocupación que el sistema de asistencia social no tendrá la capacidad de suplir las necesidades de una mayor cantidad de cesados. ¿Quién pagará las pensiones y prestaciones de la generación Baby boom que surgió radiante tras la Segunda Guerra Mundial? El envejecimiento del mercado laboral es irreversible. Los países con mayores índices de población empleada de entre 55 y 64 años son Suecia (69,1%), Dinamarca (60,3%) y Reino Unido (56,2%). En menos de 10 años, y por primera vez en la historia, la población que supere los 40 años será mayoritaria en todo el continente. Así, en las cinco principales económías de la UE, el número de personas con edades entre 50 y 65 años, aumentará un 16%, mientras que el porcentaje de personas de entre 20 y 40 años disminuirá casi un 10%. En el 2030 el grupo de personas mayores de 65 años se habrá duplicado y representará el 30% de la población. Europa reacciona. Específicamente las empresas. Para este año, de acuerdo con un estudio de la consultora laboral Adecco, las firmas europeas pretenden contratar a más trabajadores mayores de 50 años. Así podrán prepararse para la crisis demográfica y para la guerra por el talento, asegurándose de que los trabajadores actuales estén bien formados y dispuestos a seguir siendo parte de la fuerza laboral de la empresa. Katharina von Schnurbein, portavoz del Comisario Europeo de Empleo y Asuntos Sociales, dijo a bbcmundo. com que son varias las áreas en las cuales se buscan soluciones. Se piensa en incentivos fiscales y laborales, y mejoras de los servicios para la atención de la infancia. Otra opción sería atrasar la edad de jubilación y ofrecer sistemas de aprendizaje que permitan a los adultos actualizarse, incluso ofreciendo la oportunidad de una segunda educación. La Comisión plantea, además, promover la inmigración, aunque advierte que hay que considerar que quienes lleguen envejecerán y reclamarán sus derechos de seguridad social. Para Walter Laqueur, director del Instituto de Estudios Estratégicos de Washington, todas las proyecciones sobre la marcha del futuro económico de Europa descansan en una hipótesis: se registrará una considerable inmigración para garantizar el funcionamiento de la economía y costear tanto las jubilaciones de un creciente número de gente mayor, como el alza vertiginosa del gasto sanitario y otros similares de orden social. Pero la interrogante es ¿de dónde vendrán estos inmigrantes? No será de las universidades de la India o de la China, sino de las aldeas montañosas y de los suburbios de ciudades del norte de África y Oriente Medio. Según las proyecciones actuales, en el 2030 habrá unos 50 millones de desocupados jóvenes en esas regiones . Y muchos de ellos querrán emigrar. En un período relativamente corto, cerca de la mitad de las personas de muchas ciudades de Europa Occidental, comprendidas entre los 18 y los 30 años, no será de origen europeo. Europa tiene un problema que no es nuevo. El envejecimiento de su población obliga a tomar medidas, pero cómo hacerlo si los mayores de 50 años son, en definitiva, los que tienen el poder de voto. Los políticos hacen sus cálculos. Y alterar el estado de bienestar posee un alto costo político. |








