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¿Guerra entre servicios secretos? PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 04 de marzo de 2008
Ningún libretista hubiera podido imaginar la escena: un partido de oposición autoriza a uno de los suyos a actuar en una película de espionaje para proteger al Presidente que tanto los ha atacado. Los dirigentes de Sociedad Patriótica juran que eso fue lo que hizo Julio Logroño.

Su asambleísta fue tan buen actor, y tan buen patriota, que no vaciló en prestar su apartamento para repetir, con cámaras escondidas, las hazañas de Ricardo Patiño. Esta vez, sin embargo, la calidad de la cinta mejoró ostensiblemente.

No podía ser de otra manera: la filmación corrió por cuenta del Grupo de Inteligencia Conjunto, enfrentado, de hecho, con otro grupo de inteligencia: el de Sociedad Patriótica.

En este libreto coexisten varias historias.

Expertos en asuntos militares, entrevistados por esta revista, tienen la suya: el Gobierno, dicen, descubrió un intento de compra de algunos de sus asambleístas. Nada nuevo tras los hechos que desembocaron en la expulsión de 57 congresistas y la llegada de los llamados 'de los manteles'. En esa movida el Régimen mostró saber navegar magistralmente en las aguas servidas de la vieja política.

Esta vez el operativo, que de ninguna forma admite el Gobierno, buscaba, dicen esos expertos, “minimizar la capacidad de amenaza de la oposición”.

¿Qué buscaba? Encontrar al hombre del maletín, ir tras la pista de quien presuntamente pone el dinero y así dar verosimilitud a la sospecha que siempre ha trasladado a la opinión: que sectores de la oposición recurren a la compra de conciencias para cambiar el destino de los votos en las urnas.

Armado de un video, el Régimen decidió difundir el presunto intento de compra de conciencias. Fernando Bustamante, ministro de Gobierno, hizo lo mejor que pudo en el Salón Amarillo de la Presidencia de la República. Su primicia estaba destinada a conmover a la sociedad ecuatoriana, invitada a ver en Cao Lay Muñoz al intermediario de la comercialización de conciencias.

Y Cao Lay mencionó a los hermanos Gutiérrez en su actuación. Esto, al margen de lo que probará o no la Fiscalía, fue maná político para el Gobierno.  Eso fue lo que reflejó Bustamante el 22 de enero. De hecho, lo suyo supuso una lección recitada, pues el Presidente le pidió, dos días antes, que presentara la denuncia de una investigación seguida por José Luis Cortázar, secretario Anticorrupción. Eso explica por qué el Ministro de Gobierno lanzó la acusación, la trasladó a la Fiscalía y, en los hechos, se retiró del caso.

Preso el mismo 22 de enero, Cao Lay Muñoz ofreció colaborar con la investigación y, en una actitud que critican los hermanos Gutiérrez, ha dado declaraciones a la prensa desde su celda. De hecho, es él quien presentó un mes más tarde, un video en el cual aparece con Julio Logroño, el asambleísta de Sociedad Patriótica que, desde un principio, negó conocerlo.

Cao Lay es un personaje cuya hoja de vida, explicada por él, aturde a cualquier alma sensible. Él ayuda —dice él— a gobiernos y a la oposición a lograr sus fines. ¿Qué fines y con qué medios? Eso es lo de menos. Pues bien: fue ese personaje quien se reunió el 6 de enero con Julio Logroño, asambleísta de Sociedad Patriótica.

¿Por qué aceptaron los hermanos Gutiérrez que uno de los suyos se diera cita con un hombre que buscaba comprar asambleístas? Ellos —dijo Lucio Gutiérrez a Vanguardia— acudieron al llamado de un capitán de Inteligencia que quería reunirse con ellos para conversar de temas políticos.

“Lo que nosotros sabíamos y lo que nosotros autorizamos fue que Julio Logroño vaya con el capitán Víctor Hugo Muñoz. Podía haber sido Julio Logroño o cualquier otra persona porque a veces aquí (a la sede) viene mucha gente que quiere reuniones. Aquí estaba Julio Logroño y se le dijo que converse sobre esos temas políticos para ver de qué se trata. Hasta ahí nuestra participación”.

La respuesta es redonda pero no alcanza para explicar por qué un asambleísta del PSP decidió jugar el papel de señuelo en un operativo castrense.

Según ese partido la investigación, hecha por militares activos, buscaba descubrir los 24 asambleístas del movimiento oficial que estaban dispuestos —en la versión que les dieron— a cambiarse de camiseta por millones de dólares. Lucio Gutiérrez dice no haber sabido más de este caso luego de la reunión entre Logroño y Muñoz.

¿Y su hermano Gilmar Gutiérrez? En la transcripción que hizo el PSP del video y las grabaciones de la reunión entre Logroño, Muñoz y el capitán Washington Endara, el asambleísta de PSP llama a Gilmar Gutiérrez para confirmar que él estaba autorizado para reunirse con Muñoz.

Julio Logroño: “Aló Gilmar… ¿Qué dice mi hermano? Estamos aquí este momento con el ingeniero que se puso en contacto, entonces le voy a poner a usted para que le explique que yo estoy autorizado como vocero oficial, no. Ya hermano, un abrazo, chao chao”.

Cao Lay Muñoz da las buenas noches y lamenta no poder conversar con él personalmente. “¿Cómo podemos hacer para consolidar las cosas bien hechas? —le pregunta—Usted sabe que estas cosas, para que funcionen, se manejan personalmente. Bueno, confío en usted que es una buena persona, no hay ningún problema”. En la grabación, entonces, se dan cosas por sentadas entre Cao Lay y Gilmar Gutiérrez.

Él y su hermano estaban convencidos —esa es su versión— de estar tratando con el Servicio de Inteligencia de las FF.AA. ¿Y Cao Lay? No había forma de dudar —dicen en el PSP— de unos capitanes de Fuerzas Armadas por una razón: Logroño vio que los equipos que instalaron en su casa, donde se realizó la grabación, fueron retirados del Instituto Geográfico Militar. Incluso muestran el documento de entrega de un computador portátil Dell, firmado por el capitán Henry Bravo y Roberth Burbano, del Grupo de Inteligencia Conjunto, al capitán Patricio Martínez.

En esa laptop se encontraban instalados los programas de grabación Shortcut RecordAlarm, Monitor Manager, 4CH DVR Network Viewer y HDD Viewer.

¿Por qué los hermanos Gutiérrez aceptaron —si se sigue su explica Inteligencia militar? ¿Por qué los militares tuvieron permiso para sacar equipos del Instituto Geográfico Militar y quién los autorizó? ¿Terminó el Partido Sociedad Patriótica, donde hay muchos militares, haciendo contraespionaje a Inteligencia militar que, supuestamente, quería descubrir cómo opera el comprador de conciencias, quiénes lo contrataron y a quiénes logró convencer? Lo curioso es que en los dos bandos (el Régimen y Sociedad Patriótica) coinciden en que se sacaron evidencias de una investigación que aún no concluía. El Régimen lo hizo antes de la marcha de Guayaquil, ocasionando que el plan abortara. Esto se evidencia —dicen en Sociedad Patriótica— en que el Régimen cuando mostró la reunión entre Cao Lay Muñoz y el asambleísta de Acuerdo País, Gabriel Rivera, en un supuesto intento de compra de asambleístas, ni entregó ni enseñó los otros videos. ¿Cómo los obtuvo el PSP? La respuesta que ellos dan es tan inverosímil, o tan correctamente militar, como el resto: “de gente que no quiere que se cometan injusticias”.

En el Gobierno se entiende que Sociedad Patriótica iba, entre otras cosas, tras Gustavo Larrea. Él es, tras su caída del Ministerio de Gobierno, “el más débil de los fuertes”, dice una fuente oficial. Sociedad Patriótica se defiende.

Ellos no lo involucraron —dice Lucio Gutiérrez—La versión de que tiene su propio grupo de asambleístas apareció en uno de los videos de prueba. Lo cierto es que después de una breve escaramuza en la cual se acusaron de infamia, Larrea y Gutiérrez bajaron el tono. Los dos han usado el mismo argumento para explicar las acusaciones mutuas que hacen a sus bandos: están desesperados.

Desesperado Lucio Gutiérrez porque su carrera política ya no es lo que fue. Desesperado Correa porque —según el PSP— cae en las encuestas, hay crisis económica y la Asamblea fracasa.

Así tras cinco semanas de videos y mutuas acusaciones, el asunto Cao Lay, manejado de hecho entre servicios secretos, sigue siendo un rompecabezas con más preguntas que respuestas. Si en FF.AA. no se autorizó el operativo de inteligencia, pues eso es lo que el ministro Sandoval ha dado a entender, ¿quién lo hizo? ¿Por qué Cao Lay tiene un video que filmaron los militares? ¿Los servicios de inteligencia pueden actuar como una rueda suelta en el Estado? ¿Qué control político puede haber ahora, para saber la verdad, cuando no hay Congreso y las declaratorias de emergencia facultan la aplicación de la Ley de Seguridad Nacional? En ese caso, la labor de la Fiscalía luce de corto alcance y la mesa de Fiscalización de la Asamblea no parece contar con el tiempo necesario para dilucidar el asunto. En el caso, hipotético por supuesto, de querer hacerlo.

Además, aunque el Ministro de Defensa finalmente reconoció que las Fuerzas Armadas emprendieron una investigación sobre unas amenazas contra la vida de varios funcionarios oficiales, también dijo que el capitán Patricio Martínez, quien participaba en esa investigación, contactó al teniente Víctor Muñoz, parte de la inteligencia de PSP según Sandoval, a espaldas de mandos institucionales.

El mano a mano entre el Régimen y el PSP, en el cual ha desembocado este escándalo, se resuelve, por ahora, a favor del Gobierno. Cao Lay está en la cárcel, bajo su protección. El PSP nada a contracorriente y le quedará muy difícil convencer a la opinión de que uno de sus asambleístas quiso convertirse, con agentes de inteligencia, en el Ángel de la Guarda de Rafael Correa.

Además el Régimen, con la ayuda de sus asambleístas, ya explotó políticamente el suceso. Convirtió en una víctima a Rafael Estévez y lo apoyó para que se quede en la Asamblea. Su renuncia con piola acrecentó la perplejidad que hay en el PSP y que se tradujo en las licencias solicitadas por Julio Logroño y Gilmar Gutiérrez, inicialmente hasta el 15 de marzo, para defenderse.

Pero en una partida de servicios secretos, nadie sabe cuándo se juega la última carta. Por eso Lucio Gutiérrez aseguró a Vanguardia que espera nuevas grabaciones en las cuales ellos dicen no haber participado. Pero que en ellas aparecería Cao Lay Muñoz con nuevos personajes. En el Régimen le devuelven la gentileza: si logran saber, gracias a Cao Lay, quién puso dinero para comprar asambleístas, en caso de que su versión sea cierta, el Gobierno tendría un as todopoderoso que usaría en vísperas del referendo.