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El búmeran de la guerra con Iraq PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 25 de marzo de 2008

El costo llegaría a cuatro trillones de dólares. La economía está estancada.

 

Cinco años después de la guerra, Bush cree que su labor en Iraq fue justa y valió la pena. Su última afirmación esconde la crisis económica que viven los Estados Unidos. Las cifras están ahí para probarlo. Unos 4 000 soldados estadounidenses han muerto y, según la oficina de presupuestos del Congreso, se han gastado 500 000 millones de dólares.

La administración Bush dijo que costaría 50 ó 60 billones sacar a Sadam Hussein del escenario de Iraq, restaurar el orden y colocar un nuevo gobierno. Estimar los costos reales de una guerra es complicado, sobre todo porque parte del dinero gastado forma parte de un presupuesto de Defensa.

En principio, la guerra del siglo XXI, con armas y soldados con alta tecnología, no dio los resultados esperados. Y, además, tardó más tiempo del estipulado. Por el contrario, la espiral de violencia ha sido casi inmanejable. La insurgencia ha renacido, la reconstrucción no se ha completado y la economía del país está destruida. Unos 2,4 millones de iraquíes han salido de Iraq hacia Siria y Jordania por la inseguridad. Y 2,7 millones han migrado dentro de su propio territorio, por la misma razón.

La mirada hacia dentro de Estados Unidos tampoco es alentadora. En un país acostumbrado a altos consumos, las cifras de la Reserva Federal indican que hay una recesión económica.

Los mercados financieros están en constante variación, las posibilidades de crédito se han limitado y el mercado de los bienes raíces está deprimido. A estos ingredientes hay que sumar la mala reputación del Gobierno, por el descubrimiento de las imágenes de tortura de la prisión de Abu Ghraib y por las nunca encontradas armas de destrucción masiva en Iraq.

Esto arroja un resultado negativo, que no se puede esconder. Sin embargo, George W. Bush sigue sosteniendo que la incursión en Iraq es un éxito militar.

Joseph Stiglitz, ganador del Premio Nobel de Economía en el año 2001, dijo que el costo de la guerra a largo plazo será más de 4 trillones de dólares. Por su parte, la oficina de presupuesto del Congreso afirma que serán sólo uno o dos trillones de dólares, dependiendo de cuánto más dure la ocupación. Este dinero se destinará para apoyar a las tropas, reparaciones, reemplazo de equipos, salarios para los reservistas, pagos para combate de las fuerzas regulares y para los veteranos heridos.

Por su parte, los dos candidatos demócratas para las elecciones presidenciales han dicho que es mejor gastar en la seguridad interna. Sobre todo después de los ataques del 11 de septiembre, que desnudaron los mitos sobre la infalible seguridad de los Estados Unidos. Ambos candidatos, Barak Obama y Hillary Clinton, hacen cuentas sobre lo que implicaría utilizar el dinero que se destina a la guerra, en beneficio de la salud o de la educación.

Otro evidente malestar para los estadounidenses es la subida del costo de la energía, por la actual demanda de gasolina. Los Estados Unidos necesita 50 000 barriles por día, y como la producción ha bajado en Iraq y Nigeria, dos de sus más importantes abastecedores, los costos de la gasolina se han encarecido. El precio nacional promedio de combustible, según el American Automobile Club, es de 3,03 dólares el galón, mientras que el mes pasado se vendía a 3,02. Si se compara esta cifra con la del año pasado, de 2,26 dólares el galón, se evidencia un importante aumento. En mayo del año pasado la gasolina llegó a costar 3,22 dólares el galón, un valor récord en la historia de los Estados Unidos.

Tampoco se puede ocultar la situación de la industria automovilística norteamericana, que atraviesa la peor década de su historia. En el 2006 se vendieron 15,7 millones de vehículos, y el año pasado 14,9 millones. Esto, a pesar de los esfuerzos que hizo la Reserva Federal por bajar las tasas de intereses, para así estabilizar los mercados financieros.

No hay liquidez, los consumidores no tienen efectivo. Este año, por ejemplo, tres concesionarias de Detroit bajaron los niveles de producción para reducir sus inventarios, en lugar de incentivar la compra de vehículos.

Las afirmación de Robert Nardelli, representante de Chrysler, en el marco del Auto Show de Nueva York, fueron alarmantes. Dijo que su compañía ya ha realizado extensos cortes de producción este año. Allan Mullay, representante de Ford explicó, en cambio, que su plan de mercado para el 2008 esta basado en las ventas industriales de 15,7 millones en nuevos vehículos, cifra baja comparada con a los años anteriores.

Para el 2008 se espera que la economía de los Estados Unidos crezca sólo 2,4%, es decir, tres puntos menos de lo que creció en el 2007, y 5 puntos menos de lo que creció durante el 2006.

Una encuesta realizada el año pasado por el diario The New York Times daba como resultado que 61% de estadounidenses reprobaba la guerra en Iraq. Otra cifra que hipoteca las posibilidades de que los republicanos permanezcan en el poder.