REVISTA VANGUARDIA
Exportaciones sin rumbo fijo...
| Exportaciones sin rumbo fijo... |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 25 de marzo de 2008 | |
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Los empresarios no saben para dónde va el régimen. Ni participan en las decisiones ni saben cuáles son sus prioridades. Ecuador no da señales claras sobre su política comercial. Existe una hoja de ruta aprobada en mayo del 2006 por el Consejo de Comercio Exterior e Inversiones (Comexi), donde se establece como prioridad “Continuar con las negociaciones hacia la consecución de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con los EE.UU., dado que es nuestro principal socio comercial”. Esta resolución no ha sido reformada. Lo dice Juan Francisco Ballén, director del Comexi, quien reconoce que los lineamientos de la política comercial se ajustaron en octubre del 2007, con la aprobación de una nueva agenda, que no tuvo el carácter de resolución. “Allí se incluyó a Chile y a los países de Oriente Medio. Y se reorientó el tipo de negociación que se quiere con los Estados Unidos”. ¿Qué hay más allá de esa hoja de ruta? El acuerdo comercial con Estados Unidos reviste gran importancia para los empresarios. ¿Comparte el Gobierno esa lógica? Susana Cabeza de Vaca, ministra coordinadora de la Producción, dice que sí. Según ella, el presidente Correa ha dicho a sus colaboradores que hay que buscar un acuerdo con ese país. Y lo cita: "Yo he dicho no al TLC y no a la Base de Manta. Pero nadie ha dicho que no podamos hablar con un país amigo y que es nuestro mayor socio comercial". Si eso ha dicho el Presidente en privado, las señales que ha emitido no van en esa dirección. Roberto Aspiazu, director ejecutivo del Comité Empresarial Ecuatoriano, se pregunta por qué la Cancillería se demoró más de seis meses en contestar una carta en la cual, a mediados del 2007, el Gobierno estadounidense hizo un planteamiento formal para profundizar los lazos comerciales. Más aun, se cuestiona por qué el sector privado desconocía ese pedido. Nadie sabe cuál es la posición que el Ecuador adoptará con los EE.UU. Sebastián Borja, presidente de la Cámara de Industriales de Pichincha, no tiene certezas. Es imposible planificar inversiones de largo plazo cuando el horizonte comercial con los EE.UU. no supera un año calendario. La Ministra de la Producción hace gala de optimismo. “La idea es establecer una relación de más largo plazo y no estar dependiendo de extensiones de las preferencias cada cierto tiempo. Pero se trata de un acuerdo mucho más blando del que se estuvo negociando”. Y Raúl Sagasti, ministro de Industrias, lo confirma. “El siguiente paso será concretar un nuevo acuerdo. Pero siempre en el campo del comercio. El TLC iba más allá del comercio, atendía compromisos políticos en un solo paquete”. El Régimen se tomará su tiempo, aunque el tiempo juegue contra los empresarios. Y aduce que algunas razones escapan a su control. El Director del Comexi piensa que será difícil iniciar una negociación con los Estados Unidos, antes de las elecciones presidenciales que se desarrollarán a finales de este año en ese país. Además porque el Congreso de los Estados Unidos no renovó la autorización al Ejecutivo para que negocie acuerdos comerciales —el denominado fast trak—. Y eso lo saben también los empresarios. Por ello, Roberto Aspiazu, cree que de todas maneras será necesario buscar una nueva extensión del Atpdea . “Lo conveniente sería negociar una extensión en paquete, considerando que a finales de año también vence el Sistema Generalizado de Preferencias (SGP)”. ¿Con Europa será más rápido y más fácil como lo deja entender el discurso del régimen? Hasta ahora las rondas de negociación se han realizado en los plazos convenidos. Hace dos semanas terminó en Lima la reunión de coordinación andina para definir una propuesta única que será presentada en la tercera ronda de negociaciones que se desarrollará en Quito desde el 21 de abril. El sector privado ha tenido una importante participación en la negociación. Pero el presidente de los industriales — y habla en términos personales— tiene dudas de que el Gobierno esté apoyando firmemente este proceso. Un dirigente empresarial que asistió en Lima a las negociaciones previas a las realizadas hace dos semanas en la misma ciudad, piensa igual. Dijo a Vanguardia que llamó la atención que el jefe de la delegación oficial, Genaro Baldeón, regresó al país antes de que se alcanzara algún acuerdo. Pero él se defiende: en efecto tuvo que regresar, pero el equipo negociador se quedó y cumplió con las instrucciones oficiales. Ese acuerdo tiene sus problemas. Se negocia en bloque, con la CAN. Y es allí donde hay las mayores dificultades. Hay problemas internos que deben resolverse. No existe un arancel externo común y no está claro —dice Borja— si la CAN constituye un Área de Libre Comercio o una Unión Aduanera. ¿Qué se negocia con la Unión Europea? Comercio, cooperación y diálogo político. Los dos primeros estuvieron presentes en la negociación del TLC con los EE.UU. Sin embargo, para el Régimen hay diferencias. El Director del Comexi afirma que con la Unión Europea, la cooperación no se aborda desde una perspectiva puramente comercial como se concebía en el TLC. No obsta: los dos argumentos que se manejaron para desprestigiar el acuerdo con los Estados Unidos están presentes: altos subsidios agrícolas y asimetrías entre las economías. Sobre la integración hacia el resto del mundo, las señales son dispersas. Se incluyó a Oriente Medio entre las prioridades para alcanzar acuerdos comerciales, bajo la lógica de que hay que diversificar los mercados. ¿Pero se consultó a los empresarios qué podían vender a esos países y en qué cantidades? Ellos dicen que no. Y el titular de Industrias dice que ha hecho estudios técnicos basados en las estadísticas de su ministerio, del de agricultura, del Banco Central y de los gremios. Con América Latina no cambia el panorama. Sebastián Borja dice que conocieron el texto del acuerdo con Chile el día que se aprobó en el Comexi. Y que, a pesar de eso, lograron identificar serias fallas en la propuesta. Se refiere al manejo de las normativas de origen que —según él — podría permitir el ingreso de productos no chilenos, con preferencias. Aunque los países de América Latina están en la lista de prioridades comerciales con el Ecuador, no se ven acciones concretas que conduzcan a la reducción del déficit comercial, cercano a los 2 000 millones de dólares. Susana Cabeza de Vaca dice que sí las hay. Da un ejemplo: la misión oficial que lideró el mes pasado a Venezuela permitió que este país aumente el cupo de importación de automóviles provenientes del Ecuador. |








