REVISTA VANGUARDIA
La hora cero de dos sectores clave
| La hora cero de dos sectores clave |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 25 de marzo de 2008 | |
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El régimen alista la reforma eléctrica y de telecomunicaciones. Dos empresas se crearán para saldar deudas y recuperar mercado. No es una sorpresa: los sectores de electricidad y telecomunicaciones han sido el hoyo negro de todos los gobiernos. Su cobertura no ha llegado a toda la población, tienen carteras incobrables, la mayoría de sus balances es deficitaria y, para colmo, han sido manejados políticamente. Sin embargo, el Estado se ha metido de lleno en ambas ramas estratégicas sin resolver los problemas de gestión o corrupción que aquejan a muchas de las empresas. El Gobierno cree tener una solución para mejorar la situación de los sectores eléctricos y de telecomunicaciones: eliminar al Fondo de Solidaridad. Para ello, ya se alistan los planes constitucionales y legales que den paso a esa extinción. Pero la intención oficial aún se mantiene en la línea de estatización de los dos sectores. Según Jorge Glas, presidente del directorio del Fondo, el plan oficial se basa en crear dos empresas. La primera agrupará a las seis generadoras, transmisora y 18 distribuidoras eléctricas. La segunda reunirá a Andinatel, Pacifictel y a la móvil Telecsa. Por lo pronto, ya se creó la empresa comercializadora Sercoel, que intervendrá en los servicios de comercialización de las distribuidoras de energía que tienen dificultades para cancelar las deudas a las generadoras. Y para abril está prevista la conformación del consorcio de telecomunicaciones que unirá a las tres telefónicas. La idea —explica Glas— es que ambas empresas funcionen bajo un marco legal de empresas públicas que prepara el Régimen. Así, ambas mantendrán su autonomía, pero perderán su figura de sociedad anónima. Con eso, según Glas, el Estado podrá invertir en ellas, tendrán jurisdicción coactiva para cobrar sus deudas y rendirán cuentas a los ministerios de Electrificación y de Telecomunicaciones. Sin embargo, existen elementos que todavía el Régimen no ha definido cómo resolver. Entre ellos está la figura con la cual las distribuidoras de electricidad se incorporarán a la nueva empresa. Esto porque el Fondo de Solidaridad no es el único accionista de las compañías. “En algunas, los municipios y las prefecturas —agrega el titular del FS— poseen acciones”. Por ello, se está estudiando varias posibilidades, entre las cuales, se les pudiera ofrecer a los accionistas una participación en la nueva empresa. Otro elemento que aún no ha sido precisado es la figura con la cual Telecsa se incorporará al Consorcio de Telecomunicaciones. La primera opción es que se fusione en su totalidad con Andinatel y Pacifictel o que funcione como una empresa subsidiaria. Pero más allá de su estructura, ¿cuál será el cambio en ambos sectores? En el caso de las eléctricas, según Glas, es que la nueva empresa recobre el negocio de la electricidad. Esto porque, de acuerdo con cifras del FS, la situación de las distribuidoras es tan crítica que El Oro, Emelgur, Los Ríos, Manabí y Milagro ya perdieron su valor patrimonial. Así, la nueva firma ofrecerá una tarifa única a todo el país pero recuperará las deudas por cobrar. De hecho, como paso previo, el Fondo de Solidaridad está auditando la cartera de todas las distribuidoras, para definir si las deudas de los morosos son legítimas o el resultado de un cobro presuntivo. La idea de unir a las generadoras y distribuidoras bajo una misma empresa es que el déficit de generación disminuya. Con ello se reducirá la compra de energía a actores externos. "Eso se complementará —agrega Glas— con la construcción de los proyectos de generación Sopladora, Coca Codo Sinclair y Ocaña". Según el titular del Fondo, sólo la incorporación de la central San Francisco ya redujo, en parte, el hueco de generación. En el caso de las telefónicas, el objetivo es ampliar el servicio de la telefonía e internet e incursionar en nuevos mercados como el de la televisión pagada. Para eso, Glas reconoce que se necesitará inversión. Según sus cálculos, el plan maestro de telecomunicaciones costará 950 millones de dólares hasta el 2011. Según Glas, el Régimen no ha considerado vender la móvil. No obstante, él cuenta que una operadora china ya ha manifestado su interés en cooperar con planificación, tecnología o financiamiento para que Alegro pueda apalancarse e invertir en infraestructura. Con ello, se pretende salvar financieramente a la empresa que desde el 2003 registra pérdidas y captar, en tres años, al menos el 20 por ciento del mercado. No obstante, otra de las razones por las cuales el Régimen quiere eliminar al Fondo es que sus ingresos se han reducido en los últimos años, lo cual no ha permitido, de acuerdo con Glas, financiar las preasignaciones. Según el FS, en el 2005, los ingresos alcanzaron 73,3 millones de dólares. Pero dos años después se redujeron a 37,4 millones de dólares. Por ello, esperan que en seis meses el plan ya esté funcionando. |








