REVISTA VANGUARDIA
‘La plurinacionalidad sería un retroceso...’
| ‘La plurinacionalidad sería un retroceso...’ |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 25 de marzo de 2008 | |
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Entrevista a Enrique Ayala Mora
¿Si la Asamblea votara por la pluracionalidad, ¿el país daría un paso atrás?El término en sí puede crear una contradicción en la Constitución. Reconocer como corporaciones específicas, con derechos políticos dentro del Estado, a los pueblos o nacionalidades indígenas sería un retroceso. Significaría que hemos segmentado la democracia y renunciado a un sistema democrático en que la ciudadanía es una sola. No se entendería pues el presidente Correa ha hablado, precisamente, de descorporativizar al Estado. Temo que se haga una especie de concesión a los indígenas. Que pongan el término y luego hagan una que otra concesión, también en términos de ceder al corporativismo indígena. Pero sin transformar el marco legal hacia un Estado corporativo. Mi temor es que si el término plurinacionalidad prospera, lo que vamos a introducir es un elemento de disgregación. Va a haber suspicacias de la gente que cree que es un Estado paralelo. Es la consecuencia de un movimiento indígena que renuncia al sincretismo y se repliega en una suerte de autismo. Eso es absolutamente claro. Hay mucha gente del movimiento indígena que dice que estas grandes alianzas sociales no deben mantenerse. Deben retrotraerse a una especie de política de reservaciones. ¿Qué es lo que se debiera profundizar en la Constitución, la interculturalidad? Exactamente. Nuestra tesis desde la constitución anterior fue que debemos plantear la interculturalidad como uno de los ejes de la sociedad ecuatoriana, donde se recogen las diversidades y derechos pero se crea un espacio de unidad. Ese espacio aún no existe. Lo que hay son relaciones de diversidad y, sobre todo, de inequidad. Usted ya citó un peligro si se adopta la plurinacionalidad. ¿Hay otros? Concebir la democracia en términos corporativos nos retrotrae a momentos en que no había ciudadanía universal en el país, en que ni siquiera votaban las mujeres. El segundo peligro es el de la unidad indígena. Porque el término plurinacionalidad de hace 20 años agrupaba a todas las organizaciones indígenas. detrás de sus derechos. Ahora que se ha distinguido que una cosa son derechos colectivos y otra cosa es el carácter plurinacional del Estado, hay una verdadera discrepancia. La Fenage, la Fenocin, la Feine han hecho una manifestación ante la Constituyente oponiéndose al término plurinacionalidad. Y luego claro hay otros peligros subsidiarios. Y es que las propias organizaciones indígenas el rato que se insertan en el Estado con esta visión corporativa terminan manipuladas por quien dirige el Estado. ¿Por qué debe preocupar al país si hay o no unidad indígena? El que los indígenas son diversos entre ellos es clarísimo. No le temo a esa diversidad. Aun más, debe haber varias organizaciones indígenas con derecho a la representación. Porque en esta concepción de nacionalidades indígenas, los únicos que tienen derecho a representación son las organizaciones que están estructuradas a partir de nacionalidades. Las otras no existen. No le temo, entonces, a la diversidad. Le temo al enfrentamiento. ¿Ve usted efectivamente ese peligro? Si dejamos metido ese problema en la Constitución, vamos a cosechar conflictos todo el tiempo. ¿Ve alguna consecuencia para el imaginario social? Una nación vigorosa requiere de un imaginario consolidado. La propia idea de nación en la cual se ha empeñado tanto el Presidente de la República termina difusa, en medio de un término confuso como la pluracionalidad que no describe nada. ¿No es el momento de considerar, en una democracia posmoderna, a los indígenas como un grupo cuyas particularidades iguala a la de otros grupos como las mujeres. U otras minorías? Yo diría al revés. Los indígenas no son el único sector que reclama y que tiene derecho a diversidad en nuestro país. Son el originario. Están en el espinazo de nuestra historia y nuestra identidad. En estas cosas no hay derechos más importantes que otros. Pero si hay más tradición histórica. Pero eso, por importante que sea, no debiera hacernos cambiar un gran avance que es la universalización de la ciudadanía y la interculturalidad. Que a mi juicio deberían ser los ejes de la Constitución. ¿No se tienen que precisar derechos como el de la justicia indígena? Hay que desarrollar mejor los derechos colectivos indígenas y obviamente ampliar algunos de ellos. El de la justicia es muy preciso. Pero ha sido malinterpretado siempre. Claro que se ha cometido abusos terribles. Pero la Constitución dice que los problemas internos de las comunidades indígenas rigen las prácticas de justicia indígena. No quiere decir que vayamos a establecer un sistema jurídico paralelo, con una organización indígena como corte suprema. Lo que yo quisiera es que en el Ecuador haya juezas que hablen quichua, que la justicia en su conjunto tuviera un sentido intercultural que permita entender las circunstancias en las cuales se comete un delito en otra cultura. Ojalá hubiera jueces indígenas y fallos en quichua, pero en el marco de una ley plural. En definitiva, la plurinacionalidad milita contra el individuo que lucha por deshacerse de formas gregarias. A mí no me gusta el término individuo porque soy socialista. Prefiero el término de ciudadano, porque la ciudadania es el ejercicio de los derechos que tenemos y que son individuales. No partimos de derechos corporativos. Quienes los sostenían eran los conservadores. No se cómo la izquierda termina comprando ese ticket de los conservadores a fines de siglo cuando fueron derrotados por Eloy Alfaro. Yo soy una persona que en el fondo cree en la visión liberal del Estado y que no tiene una visión colectivista. |








