REVISTA VANGUARDIA
El empate positivo
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| Revista Vanguardia | |||||
| martes, 25 de marzo de 2008 | |||||
Página 1 de 3 Triunfo diplomático, dijo Quito. Éxito de la política de seguridad , dijo Bogotá. La OEA los pone ante la realidad. Vanguardia analiza cómo queda el tablero y quiénes perdieron. El presidente Rafael Correa dio por cerrado el conflicto provocado por Colombia y su presidente Álvaro Uribe. La Organización de Estados Americanos, reunida el lunes en Washington, facilitó las cosas al dar a Ecuador y a Colombia motivos de satisfacción. En Quito, el gobierno habló de un triunfo diplomático. El de Colombia, de un éxito de la política de seguridad. Y así lo perciben de lado y lado las opiniones que premian a sus mandatarios con cifras casi equiparables de popularidad. Lo cierto es que la comunidad internacional puso salomónicamente a los dos países ante una realidad que tendrán que administrar. Colombia sabe que no puede violar la soberanía ecuatoriana y su Presidente prometió no repetir un ataque similar al del 1 de marzo. Ecuador queda ahora comprometido a combatir, según el punto sexto de la resolución, las amenazas de la seguridad provenientes de la acción Fotos : efe de grupos irregulares o de organizaciones criminales. Las implicaciones de esa obligación no están aún definidas. Y seguramente serán motivo de análisis entre los dos países apenas se reanuden las relaciones diplomáticas. Si se mira su realidad política, al margen de la responsabilidad que le incumbe a Colombia, el balance del incidente prueba que Correa y Uribe ganaron y cedieron. Empataron. Cada uno lo hace frente a factores que deberá recomponer en su país para cumplir sus compromisos. Y cada uno tiene en sus manos algunas papas calientes. Vanguardia hace esos análisis. ¿Quiénes, entonces, perdieron? Las FARC sin duda alguna y el presidente Hugo Chávez. Otra víctima colateral del incidente es el ministro Gustavo Larrea: sale seriamente debilitado y con explicaciones que dar. A la hora de los balances, los medios de comunicación deberán hacer el suyo. CORREA Un triunfo con papas calientes a la vista Coyunturalmente la crisis con Colombia puede ser leída desde el gobierno como un triunfo diplomático: el país fue respaldado internacionalmente. Y tanto los presidentes, en la Cumbre de Santo Domingo, como los cancilleres en la OEA, rechazaron “la incursión de fuerzas militares y efectivos de la Policía de Colombia en territorio del Ecuador (…) por considerar que ella constituye una clara violación de los artículos 19 y 21 de la Carta de la OEA”. La organización interamericana registró igualmente, el compromiso de Colombia de que hechos como el ocurrido el 1 de marzo “no se repetirán en ninguna circunstancia”. En claro, la OEA dijo lo que tenía que decir pues no podía abrir la puerta a una visión (la extraterritorialidad) que prendería más de un polvorín en una región donde proliferan los conflictos fronterizos: Perú–Chile, Chile–Bolivia, Venezuela–Colombia, Honduras–El Salvador… Ecuador tiene en su haber, entonces, este rechazo a una violación territorial, en la cual le incumben méritos al presidente Correa. Pero esta crisis desnudó, según Grace Jaramillo, experta en relaciones internacionales, “que Ecuador no tiene estrategia internacional” frente a un conflicto que se agudizó cuando comenzó el Plan Colombia, ejecutado desde hace ocho años. ¿Qué cuestiona la catedrática de la Flacso? “El enfoque demasiado doméstico” de lo que significa la vecindad del problema colombiano. Según ella, el país no se ha visibilizado en el mundo “consistentemente alineado con la institucionalidad, con la defensa del derecho internacional humanitario”. En ese plano, la percepción mundial del país, si se juzga por lo que han publicado los grandes diarios, es adversa. El gobierno no sopesó, al parecer, lo que significan las FARC para la opinión mundial. De hecho, en el plano interno, la crisis ha revelado la profundidad de un viejo problema que la sociedad política, las Fuerzas Armadas y la prensa, con excepciones raras, se han obstinado en negar. Lo dice Vladimiro Álvarez, ex ministro de Gobierno: “Ecuador ha quedado manchado como un país que no ha tenido suficiente cuidado, por decir lo menos, para verificar si en su territorio se amparaban o cobijaban grupos armados irregulares colombianos”. ¿Por qué —se pregunta Álvarez— las FF.AA. no tuvieron conocimiento, a través de inteligencia, de la existencia de un campamento de casi tres hectáreas, con instalaciones de antenas satelitales y otras facilidades para el hospedaje de personal armado irregular? El ex canciller Edgar Terán coincide con él cuando afirma que el país necesita explicaciones. ¿Sabían o no Fuerzas Armadas? ¿Hubo una orden de no saberlo? Los militares, es otra evidencia, salieron golpeados. Lo dice un coronel en retiro que pidió no ser identificado: “Ante el país las FF.AA. quedaron como ineptas. Es injusto porque, en realidad, no se puede exigir una misión específica en la frontera cuando no hay política de Defensa”. Esto explicaría el malestar de oficiales en esa zona, del cual dio cuenta, en amplias notas, diario Expreso. El gobierno está abocado a tomar definiciones políticas y acciones militares y sociales que otros gobiernos han evitado. Aún no ha dicho si esto, a la luz de las nuevas realidades, implica ejecutar al fin el Plan Ecuador. O provocar mecanismos de tipo regional. Ex militares bien informados que hablaron con Vanguardia también hacen hincapié en que en este gobierno no está claro quién decide o quién puede incidir en las decisiones. El organigrama donde aparece un Ministro de Seguridad Interna y Externa riñe con los artículos 35 y 37 de la ley de Seguridad Nacional en la cual el frente militar está conformado exclusivamente por el Ministro de Defensa y el Comando Conjunto. ¿Un triunfo? El Presidente, por la forma mesurada como acogió la resolución de la OEA, parece ser consciente de las papas calientes que hereda tras la intervención colombiana. |
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