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El empate positivo PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 25 de marzo de 2008
Índice del artículo
El empate positivo
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LAS FARC
¿Una derrota que revela una crisis irreversible?

Perder al número 2 (en realidad el primero) es un golpe político y militar sin antecedentes para las FARC. No sólo eso. Cuatro días después murió Iván Ríos, otro de los siete miembros del Secretariado, ejecutado por su jefe de seguridad. Él se presentó ante las autoridades con la mano derecha de Ríos y su computador.

Los dos casos simbolizan la crisis por la que atraviesa la mayor guerrilla de Colombia. O, dicho de otra manera, los dos casos evidencian que el partido que hace algunos años jugaban con el Estado en condiciones similares, ha virado en su contra. Se acabó el empate negativo del cual se habló durante muchos años en Colombia. Y hoy el Estado ha logrado cambiar, estratégica y estructuralmente, el conflicto a su favor. En ese sentido, la muerte de Reyes resume las ventajas técnicas y militares que se suman desde que el Estado, cansado de tender la mano en los gobiernos de Belisario Betancur, Andrés Pastrana y Ernesto Samper, decidió profundizar en la vía militar.

Ventaja de movilidad gracias a los aviones y helicópteros adquiridos hace ocho años. Esto acabó con las tomas de poblaciones a las cuales estaban acostumbrados los guerrilleros. Ventaja de los servicios de inteligencia que han permitido penetrar su retaguardia y llegar hasta dirigentes como Reyes.

Ventaja tecnológica, cuya incidencia en el conflicto es fundamental. La ayuda de Estados Unidos no solamente hace posible rastrear posiciones e interceptar comunicaciones. Ha convertido la selva, hasta ahora secreta e inexpugnable, en un lugar inseguro.

Las FARC tienen graves dificultades para comunicarse y, según los documentos de Iván Ríos, publicados por la revista Semana, tienen problemas de formación de mandos, de compromiso y de disciplina. Esto se ratifica con los miles de deserciones que, según las autoridades colombianas, se han dado en los últimos años. César Restrepo, un analista militar dijo a esa revista que ahora las FARC tendrían alrededor de 12 000 guerrilleros; es decir, 5 500 menos que en el 2002. El repliegue militar es, entonces, evidente. Lo es también la pérdida de territorio y el control sobre el negocio del narcotráfico que ha dado lugar, se dice en Colombia, a la corrupción en la guerrilla.

Por todo ello, se puede hablar de un debilitamiento en general de las FARC desde que Álvaro Uribe ocupa la Casa de Nariño. El retroceso no es sólo político y militar. En el imaginario social colombiano la guerrilla ha perdido su fama de invencible. En diez años ha doblado el número de colombianos que cree posible derrotarla militarmente. Un sondeo de Gallup muestra, en efecto, que el 75 por ciento cree hoy en esa posibilidad.

Este es un dato capital para el gobierno de Álvaro Uribe. Significa que, por ahora, los colombianos siguen apoyando el costo de la política de seguridad que suma seis por ciento del PIB.

La muerte de Reyes cierra, en principio, por otro lado, la utilización de territorios vecinos para las FARC. El punto seis de la resolución de la Organización de Estados Americanos, obliga a los otros países a combatir (es el verbo utilizado) las amenazas de la seguridad provenientes de grupos irregulares… Es decir, de las FARC.

Ese hecho es capital porque les retira, militar y sicológicamente, la posibilidad de gozar de santuarios externos.

Igualmente, es evidente que se afectarán varios de sus circuitos comerciales, muchos no santos, algunos de los cuales pasan por Ecuador.

HUGO CHÁVEZ
Vino por lana y salió trasquilado

Otro de los grandes perdedores de la intervención militar es el Presidente venezolano. Coyunturalmente se apuró a apoyar la estrategia de Rafael Correa, movió tropas hacia la frontera con Colombia y quiso mostrar la muerte de Reyes como un atentado a la política de canje humanitario. No fueron sus tesis las que auparon la salida diplomática.

Chávez se subió en ese tren y pasó, en días, de actitudes insultantes y abiertamente belicosas a gestos condescendientes con el Presidente colombiano.

El Presidente venezolano no sale, sin embargo, indemne de este incidente, que no era suyo. Estados Unidos está analizando si incluye o no a su país en la lista de estados que patrocinan el terrorismo. En ella se encuentran Irán, Cuba, Corea del Norte, Siria, Sudán… Chávez habría violado la resolución 1373 (también se habla de la 1535 y de la 1624) del Consejo de Seguridad que prohíbe a todos los Estados financiar, ayudar, proteger y amparar a organizaciones terroristas.

Condoleezza Rice, secretaria de Estado, dio la información, sobre el análisis al cual es sometido el mandatario venezolano, el 13 de marzo en Brasilia, tras la cita con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Todo dependerá, al parecer, del examen al cual están siendo sometidos los documentos encontrados, al parecer, en el computador de Raúl Reyes. En ellos supuestamente se habla de una ayuda de 300 millones de dólares para las FARC.

Por lo pronto, George Bush, presidente de Estados Unidos, lo acusó de haber elogiado a un líder terrorista (Raúl Reyes), de haber llamado al reconocimiento de la guerrilla como un ejército regular y de haber a recibido a las FARC en Caracas.

Es claro que a Chávez también lo afecta el punto sexto de la resolución de la Organización de Estados Americanos.

No podrá, al parecer, cortocircuitar la política del gobierno colombiano y, si se atiene al principio definido en ese punto, tendrá que buscar el aval de Bogotá para continuar con sus supuestas acciones humanitarias. Su margen de maniobra en todo caso parece haberse reducido, por ahora, como lo prueba la colaboración que estableció con Bogotá cuando, en forma equivocada, se informó que en una clínica venezolana estaba herido el guerrillero que reemplazó a Raúl Reyes.

GUSTAVO LARREA
En el camino dejó un reguero de minas

El error garrafal de diario El Tiempo al haber confundido un dirigente comunista con Gustavo Larrea, en una foto con Raúl Reyes, trajo un respiro al campo del Ministro de la Seguridad Interna y Externa. El Tiempo se excusó por ese error que, a la luz de los hechos, era una injusticia con el Ministro ecuatoriano de Seguridad Interna y Externa.

Pero un error garrafal no despeja las dudas que Gustavo Larrea dejó sembradas y que lo convierten, políticamente, en uno de los perdedores del incidente provocado por Colombia.

Edgar Terán, ex canciller, recuerda que en los documentos que, según Colombia están en el computador de Reyes, Larrea tenía relación con él. El ministro explicó que se proponía lograr la liberación de rehenes y que Uribe conocía su gestión. Uribe lo desmintió. “El efecto —dice Edgar Terán— es que Ecuador está en el ojo de la crítica internacional como un país tolerante con el narcoterrorismo”.

El Ministro no explicó dónde se reunió con Reyes. Y desmintió a su amigo Juan de Dios Parra, quien afirmó que Larrea y Reyes se encontraron en Venezuela. Una explicación que, lejos de aclarar la situación, la agravaba.

Entonces, ¿dónde lo hizo? La intervención de la Aldhu, cuyos nexos con Larrea son evidentes, le endosó, por carambola, acciones y explicaciones que no tienen presentación alguna ante la opinión internacional. El diario inglés The Independent, al hablar de las FARC, en su edición del 10 de marzo, escribe (…) “un grupo reconocido por secuestrar, traficar con drogas y masacar civiles”. Esa opinión, tan extendida en Europa y Estados Unidos, está lejos de las impresiones forjadas, al inicio de la crisis, por el régimen y, al final, por la Aldhu. Larrea sale, en todo caso, debilitado y con interrogantes sin resolver.