REVISTA VANGUARDIA
¿La hora cero llegó a la policía?
| ¿La hora cero llegó a la policía? |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 01 de abril de 2008 | |
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El plan para modernizarla está listo. Hay presupuesto y voluntad política. el régimen tendrá que vencer el escepticismo con hechos. Robos, asaltos, secuestros express, muertes... Para unos la inseguridad es la falta de políticas para controlarla, para otros es cuestión de percepciones. Como sea, ahora el Gobierno quiere ensayar su Plan de Seguridad Ciudadana y Modernización de la Policía para mejorar la capacidad de respuesta de los efectivos y disminuir los índices de inseguridad. Los encargados de producir el plan, el ministro de Gobierno, Fernando Bustamante, y la subsecretaria de Seguridad Ciudadana, Valentina Ramia, explicaron a Vanguardia el proyecto que ellos elaboraron y que el Presidente debía presentar el fin de semana pasado. Para el Régimen es claro que la Policía necesita más recursos para actuar y mejorar sus servicios. Según la tesis de Bustamante, si se apuesta a la inversión, se prevé mejorar la calidad de vida de los 42 000 efectivos existentes en el país. La propuesta tiene la virtud de ser orgánica y, sobre todo, contar con recursos. En efecto, el plan que está presupuestado hasta el 2011, será financiado con los 300 millones de dólares de la emergencia policial. Pero, ¿cómo se gastarán esos recursos? El proyecto tiene ocho capítulos de implementación que van desde la generación de estadísticas policiales hasta la creación de una Unidad de Planificación, Seguimiento y Control de la ejecución del programa. Los cuatro principales puntos tienen que ver con la prevención y la vigilancia, la relación de la Policía con la comunidad, el auxilio y la respuesta, y el bienestar de los policías y sus familias. En efecto, entre los cuatro programas que se trabajarán simultáneamente se utilizará el 85 por ciento de lo presupuestado. De ahí que esté garantizado el financiamiento de adquisición de equipos, equipamiento automotriz, remodelación y construcción de infraestructuras, campañas de prevención, implementación de sistemas georeferenciados, por mencionar algunos. Pero Bustamante hace énfasis en el mejoramiento del bienestar de los efectivos para que se conviertan en policías comunitarios. Para ello, los gendarmes no sólo se dedicarán a prevenir los delitos sino que cumplirán servicios sociales como la asistencia en desastres, manejo de conflictos interpersonales y auxilios médicos de emergencia. Entre los cambios de la propuesta oficial está la eliminación de los pases geográficos. Esto para disminuir la ruptura familiar que la separación ocasiona y permitir que los efectivos sean conocidos y respetados en la comunidad. También se eliminará la rotación de especializaciones, con lo cual se pretende acabar con el desperdicio de conocimientos que implica preparar a los policías en una rama y después cambiarlos de unidad. Una de las principales reformas es que los policías dejarán sus turnos de 24 horas para pasar a jornadas laborales de ocho. "Para ello —dice la Subsecretaria de Seguridad Ciudadana— se crearán ocho Centros Unificados de Atención Ciudadana en Quito y ocho en Guayaquil, en los cuales no habrá más de 40 camas, pero se trabajará en tres turnos de ocho horas”. El Régimen es optimista. Prevé que el 80 por ciento de los trámites policiales se podrá resolver en esos centros. Es decir, se ofrecerán los servicios de Migración, Policía Judicial, Tránsito, Comisaría, Fiscalía, Medicina Legal y Prevención del Delito. Esto implica que las actuales labores administrativas que realizan los gendarmes serán hechas sólo por civiles y que más policías saldrán a las calles a patrullar. El intento por desmilitarizar la estructura policial "también se evidenciará —agrega Ramia— en la educación y capacitación de los policías". Así, tanto los aspirantes a policías como los candidatos a oficiales ingresarán a la Escuela de Gobierno que implementará la Senplades, en la cual harán dos años de pregrado y compartirán aulas con civiles. No obstante, para ello, se requerirá una reforma legal. De ahí que todavía queden preguntas sueltas alrededor del plan. ¿El proyecto garantizará la reducción de los índices de inseguridad? ¿Garantizará la eliminación de la corrupción? Por un lado, Ramia explica que no existen estadísticas confiables sobre seguridad ciudadana. Por ello, "desarrollaremos indicadores duros —agrega el Ministro de Gobierno— que permitan hacer un seguimiento de la violencia". Tanto Bustamante como Ramia están conscientes de que si el sistema funciona como esperan, las denuncias aumentarán y las llamadas de auxilio también. Al menos, dicen que en el Ministerio se tendrá una base estadística sobre la cual empezar a medir. En lo que se refiere a la corrupción, el Gobierno cree tener la solución: crear una Unidad Anticorrupción manejada por el Ministerio de Gobierno e implementar sistemas internos de denuncia. Con ello, sumado al mejoramiento del bienestar y la homologación salarial, se espera que los efectivos eviten actos de corrupción. El proyecto no incluye, sin embargo, planes específicos para contrarrestar, por ejemplo, el pago de coimas. Incluso, la Subsecretaria de Seguridad reconoce que la homologación no es suficiente para ello. Más allá de la construcción de infraestructuras y el equipamiento de la institución, ¿quién se jugará por el plan? ¿La Policía? ¿Se trabajará con el actual Alto Mando? “La cúpula actual —dice Bustamante— está comprometida con el proceso, por lo que está en sus manos llevarlo adelante”. No obstante, el Ministro no dice cuáles son los méritos que ha encontrado en el actual Comandante de la Policía y su entorno que evidencien que se echarán al hombro un proyecto que implica investigaciones internas y regirse bajo el sistema de Justicia ordinario. Tampoco se ha establecido cómo se limpiará de malos elementos a la institución o cuál es el número ideal de policías que se necesitará. “Por ahora, la cifra no cambia —asegura Bustamante—, pero iremos viendo si necesitamos ampliar las plazas”. El Ministro de Gobierno no lo califica de depuración pero admite que se crearán mecanismos, silenciosos pero eficaces, para seleccionar a los efectivos "adecuados e idóneos". En todo caso, esta vez sí habrá una Unidad de seguimiento del plan. El propio Ministro se hará cargo de esta tarea aunque reconoce que no será su única ocupación. En efecto, Bustamante menciona que su gestión incluirá cuatro proyectos más: el desarrollo de gobernabilidad social, la modernización del Ministerio, el desarrollo de los gobiernos locales y el plan de Derechos Humanos. ¿Y los resultados? Bustamante apuesta a que en seis meses se construyan 700 Unidades de Policía Comunitaria, los patrulleros estén completos y se implementen equipos de criminalística. El resto de puntos del plan se trabajarán paralelamente hasta el 2011. |








