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El país no aquilató las acusaciones de Uribe PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 01 de abril de 2008
Entrevista a César Uribe
El Director de Concertación Nacional Democrática pide que una comisión aclare los acontecimientos.

¿Por qué reclama una investigación sobre el manejo del gobierno en el incidente entre Colombia y Ecuador?
Primero, porque ya la crisis diplomática concluyó. Antes de la reunión de cancilleres de la OEA era inoportuno tratar este tema. En segundo lugar creo que el gobierno tiene que rendir cuentas al país sobre varios temas. Uno de estos es por qué llegó a conversaciones con las FARC, para qué lo hizo y en qué circunstancias. Esto tiene que ser absolutamente transparentado, por lo que han sido, yo diría las temerarias acusaciones que ha hecho el gobierno de Colombia al Ecuador.

¿Cree — tesis oficial — que esas acusaciones obedecen a una campaña de desinformación del gobierno colombiano?
Justamente eso es lo que hay que determinar. Ojalá sea solamente una campaña de desinformación. Eso puede que nos contente internamente.

Que mucha gente diga nos conformamos con aquello porque no creemos en Uribe. Pero el problema no se termina ahí. Me parece que la imagen del Ecuador ha sido lesionada. Incluso para contrarrestar la campaña de desinformación del gobierno colombiano, sería importante que sea el propio país el que procese, de una manera independiente, estas acusaciones para que pueda determinar la verdad de los acontecimientos. Y que esa verdad la podamos creer nosotros pero sobre todo la pueda creer el mundo.

¿Cuánto incide el hecho que el ecuatoriano muerto haya estado involucrado efectivamente con las FARC?
Ese es un hecho gravísimo y hay que investigarlo. Pero lo que sí es verdaderamente grave, y se tiene que determinar, es si el gobierno tiene alguna vinculación con las FARC. En las declaraciones del Presidente de Colombia y de las autoridades de la Policía hubo acusaciones muy graves. Creo que jamás en la historia del Ecuador un presidente de otro país había hecho acusaciones tan graves a un presidente ecuatoriano en un foro internacional.

El presidente Correa le pidió al presidente Uribe que le diera esas evidencias y que él las entregaría a la oposición...
Este tema no tiene que convertirse en un asunto de oposición o grupos afines al gobierno. Lo que se tiene que establecer es si hay esas computadoras, si es posible sacar información de ellas y si esa información es creíble. Se tiene que establecer en qué circunstancias el gobierno ecuatoriano entró en relaciones con las FARC, por qué lo hizo, cómo se llegó a esta decisión, si conoció el Consejo de Seguridad Nacional respecto de esa vinculación con las FARC y si sabía que el ministro Larrea estaba participando en esos canjes humanitarios.

Todo esto no se agota diciendo que es una campaña de desprestigio por parte del gobierno de Colombia.

¿Quiénes debieran integrar esa comisión de la verdad?

No hay un Congreso que fiscalice y los organismos de control carecen de legitimidad y credibilidad. Debiera ser una gestión y un trabajo del Presidente de la Asamblea Constituyente. En esta comisión podrían estar ex presidentes como Oswaldo Hurtado, Gustavo Noboa e incluso el presidente Rodrigo Borja, a pesar de su vinculación con el gobierno. Creo que su estatura ética y prestigio internacional están por encima de cualquier duda.

José Ayala Lasso, José Gallardo, monseñor Luna, quien comparte ciertas tesis con el Presidente... Hay ecuatorianos y ecuatorianas que tienen la credibilidad interna y externa. Aquí el problema no está en que nos demos palmaditas en la espalada y digamos esto ha sido falso. Aquí se necesita voluntad política para investigar la verdad.

¿La ve usted en el presidente Acosta? En la Asamblea y ante el tema de las FARC, él se limitó a mostrar una fotografía para responder a Gilmar Gutiérrez que presentaba otras.
Así no se resuelven las cosas, sólo se agravan. Es verdad que cuando estábamos en el gobierno de Lucio Gutiérrez también se decían cosas. Creo que de este tema se viene hablando en el país desde ese régimen. Entonces aquí hay cosas que quedan flotando y que se deben investigar. Creo que esto sí requiere un salto en la forma de comprender y procesar problemas.

Mucho más allá de hacer evocaciones a sentimientos de patrioterismo que en este momento no caben. Creo que en el país no aquilatamos la gravedad de las acusaciones que se hicieron al gobierno, al presidente Correa en la campaña. Por eso los ecuatorianos tenemos que acercarnos a la verdad.

¿Sólo las acusaciones deben ser motivo de investigación, o también las debilidades internas que reveló el incidente fronterizo con Colombia?

Absolutamente. El frente militar, sin duda. Creo que la tesis de que es imposible tener un control total de la frontera, no se sostiene sola. Me parece que si hay casi 10 000 hombres en esa región y esos hombres están 365 días del año, hay posibilidad de peinar por lo menos el cordón fronterizo. Y tener una información que permita tener claro que el Ecuador no está sirviendo de refugio o plataforma para ataques a un gobierno y a un Estado legítimos.

En segundo lugar, en el frente diplomático se cometieron enormes errores. No había una estrategia. Todos estamos contentos con lo que fue la resolución de la OEA. No quisiera decir que este era un caso ganado o un caso fácil, pero la misma Colombia había reconocido que hubo una violación a la soberanía territorial del Ecuador. Creo que se cometieron errores diplomáticos muy serios.

¿Cuáles por ejemplo?
El alineamiento con Hugo Chávez, la tibieza o la ausencia de un rechazo contundente a la presencia de las FARC en Ecuador, por mencionar algunos.

En los últimos meses se ha desmantelado parte de la institucionalidad diplomática ecuatoriana. Y como resultado, la Junta Consultiva no funciona como debería. En el frente comunicacional incluso, se cree que la política se limita a la cobertura periodística de las declaraciones del Presidente. Y eso no funciona.

¿Cuál es la alternativa que tiene el país si la AsambleaConstituyente, cuyos nexos con el gobierno son conocidos, decide no abrir esa investigación?

Esta investigación no corresponde al Gobierno, como tampoco a la oposición. Corresponde a la Asamblea. Yo creo que debe ser una decisión personal del propio presidente de la Asamblea, quien debiera convocar a un grupo excepcional de ecuatorianos, darle financiamiento y autonomía para que pueda funcionar libremente y esclarecer los hechos.

No se ve ambiente en el país ni urgencia para hacer esta investigación. Parte incluso de la Academia se ha unido en este tema a un falso coro nacionalista.
Tarde o temprano vamos a tener que enfrentar este problema. Pero en una situación mucho más complicada. Creo que no aquilatamos la gravedad de las acusaciones que fueron hechas. Creo que por parte del gobierno de Colombia obviamente habrá interés de seguir profundizando y de sacar más evidencias y llegar en esto hasta las últimas consecuencias.

Creo que, en esta perspectiva, puede ser que en este momento haya sectores del gobierno o fuera del gobierno, incluso en la Academia o en los medios, que quieren meter la cabeza como un avestruz en un hoyo. Pero tarde o temprano, lamentablemente, nos tocará sacar la cabeza y quizá para entonces sea demasiado tarde. Lo ideal, lo patriótico, lo responsable sería que nosotros tomemos al toro por los cuernos e internamente seamos quienes empecemos a procesar estas acusaciones muy graves, absolutamente temerarias de Colombia que, espero, sean absolutamente falsas.

¿Y si no se hace?
Sencillamente estaríamos haciendo el juego a esa campaña y dando malas señales a la comunidad internacional como país. El gobierno estaría afirmando que quiere echar tierra sobre el asunto, que tiene mucho que temer y ocultar. Y sencillamente en algún momento este asunto nos va a caer encima y nos va a salpicar la cara.