REVISTA VANGUARDIA
El efecto Burbuja
| El efecto Burbuja |
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| Revista Vanguardia | |||||
| martes, 01 de abril de 2008 | |||||
Página 1 de 3 La economía está maquillada por el precio del petróleo y los subsidios. Así se va incubando una bomba de tiempo. Entretanto, el régimen apuesta a la política y el Ecuador no crece.
La economía del país con Rafael Correa entró al mundo de la ficción. En apariencia, no hay sobresaltos y, a pesar del invierno, su resaca, la inflación y la falta de inversión privada, no se vislumbra una crisis mayor para este año. Ningún economista serio la pronostica.Pero hay señales innegables de que el régimen está incubando, si nada cambia, una bomba de tiempo que pudiera explotar en el mediano plazo. ¿Por qué? Porque las cifras oficiales están subestimadas por los altos subsidios a los combustibles. Esto hace decir a Walter Spurrier que la verdadera política económica de Rafael Correa sólo se conocerá cuando haya sido elegido para un nuevo período presidencial. La bomba de tiempo reposa en muchos factores. Tres en particular: una extraordinaria expansión del gasto público que obedece a hechos meramente coyunturales (el precio del petróleo, por ejemplo). La tesis oficial según la cual la inversión pública puede suplir la deficiencia que hay en la privada. Y, sobre todo, la convicción, también oficial, de que la economía puede aguantar la incertidumbre que provoca un Presidente que lleva 15 meses de campaña con fondos públicos. Él puede esperar y acomodar las agendas a sus conveniencias electorales. La economía, no. Por eso el discurso oficial no refleja el estado de la economía. En él no figuran las extraordinarias e irrepetibles oportunidades que está perdiendo el país gracias a la devaluación del dólar, los altos precios del petróleo, una holgada situación fiscal… Vanguardia muestra cómo el país vive una ilusión económica de corto plazo y cómo el Gobierno ha creado una burbuja que, si no actúa con racionalidad, pudiera reventar en menos de dos años. EL ENTORNO El régimen tiene todo a su favor, y aun así... Rafael Correa no sólo está envuelto en teflón sino que, como dicen en los mercados populares, se le apareció la virgen. El dólar que era uno de sus caballos de batalla, terminó convirtiéndose en uno de sus aliados. El país, en efecto, no puede devaluar una moneda que no emite. Pero el dólar ha perdido mucho valor no sólo respecto del euro sino también de las monedas de los principales competidores del país. El 2007, por ejemplo, se devaluó 18,7% frente al peso colombiano y 9,7% frente al sol peruano. Esto le da ventajas comparativas al sector exportador para abaratar sus precios. Manuel Chiriboga, director del Observatorio de Comercio Exterior, agrega otro elemento. Los precios de los productos tradicionales que exporta el Ecuador han mantenido una tendencia al alza. En enero del 2007 el Ecuador recibía, en promedio, 40,22 dólares por cada barril de petróleo que exportaba. Un año después esta cifra se incrementó a 77 dólares. Pero no sólo el petróleo está atravesando un buen momento. “El precio del banano —agrega Chiriboga—, el de los minerales, el del aceite de palma, están en su punto más alto de la historia”. Walter Spurrier, director de Análisis Semanal, va más allá. La devaluación ha permitido que el Ecuador haga ajustes por esa vía, y no pierda competitividad incluso después de aumentar, en forma brutal, salarios y subsidios. “Esto, como contrapartida tiene que el peso colombiano, el chileno, el real brasileño, el sol peruano se han revalorizado. Hasta cierto punto —dice— todos los países han tenido, medidos en dólares, alzas similares o mayores a las del Ecuador". Los precios en esos países han crecido por lo menos un 20 por ciento y los de Ecuador han seguido, más o menos, la tendencia de Estados Unidos. A pesar de esto, las exportaciones no tuvieron un repunte importante. Las no petroleras pasaron de 5 184 millones de dólares a 5 573 millones. Un crecimiento del 7,5% que, para Manuel Chiriboga, no es significativo, si se compara con el 22,5% registrado en el año 2006. “No hemos logrado diversificar los mercados. No veo una política agrícola e industrial dirigida a mejorar productividad y competitividad de aquellos rubros con mayores ventajas en los mercados internacionales. Política comercial no hay”. ¿Qué puede exhibir en ese plano el gobierno? Un acuerdo con Chile en el cual se amplió, en pequeños porcentajes, un mercado que ya estaba liberado. Pero no hubo convenios en compras públicas, inversión, servicios… Ningún analista serio ve, por otro lado, un acuerdo este año con Europa. Y con la China, los anuncios hechos son por ahora sólo eso: un cuento chino cuya desproporción se mide cuando Alan García acaba de anunciar un real acuerdo comercial con ese país. Las exportaciones, a pesar de un dólar bajo, han aumentado en precio, pero, salvo las flores, no en volumen. Y aquí hay serias inquietudes sobre los efectos que tendrá en la economía nacional la amenaza de recesión que hay, en particular, en Estados Unidos que es el principal socio comercial. Patricio Almeida, presidente del Colegio de Economistas de Pichincha toca allí la campana de alarma: “la economía ecuatoriana es una de las más abiertas de América Latina (un 70 por ciento del PIB). Eso significa que el país crece o decrece en función de las condiciones internacionales”. La otra cara de la medalla está, entonces, en las importaciones. Estas crecieron 11,8% en el 2007. Los incrementos más significativos se registraron en las compras de materias primas (16,2%), de bienes de capital (11.7%) y de combustibles (9,5%). En esas cifras caben dos lecturas: el crecimiento en las importaciones de bienes de capital puede ser una señal de expansión económica, dice Manuel Chiriboga. Pero el aumento de importaciones de combustibles significa que está creciendo el subsidio a los derivados que ya se acerca a los 3 000 millones. Patricio Almeida se inquieta. Walter Spurrier anota, no como consuelo, que el precio del crudo "supera enormemente el costo adicional que tienen los combustibles importados". |
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