REVISTA VANGUARDIA
Ciudad Alfaro llena de espías
| Ciudad Alfaro llena de espías |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 08 de abril de 2008 | |
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Cuatro servicios secretos se descubrieron en Montecristi. Ninguno sabía de los otros. Acuerdo País no vuelve aún en sí. Hasta la semana pasada, esperaban, con impaciencia, el encuentro con los ministros de Defensa y Gobierno y con el Alto Mando y el comandante de la Policía. Se trataba de esclarecer el escándalo de Cao Lay Muñoz y el asambleísta Julio Logroño. Pero en vez de ello, la cita del lunes 31 de marzo, en Montecristi, amplió el número de interrogantes. Dos sensaciones tomaron cuerpo durante las tres horas de reunión. Una: que los organismos de seguridad no dieron las explicaciones que los asambleístas querían oír. Dos: que sus explicaciones, por confusas y poco elaboradas, se volvieron inverosímiles. El Alto Mando militar explicó que no existió una orden para investigar a la Asamblea. Pero que en diciembre hubo indicios de un posible atentado contra Alberto Acosta. Entonces, Inteligencia militar decidió actuar. Se armó un equipo para que investigara en Montecristi. El detalle es que nada de esto fue mencionado al supuesto blanco: Alberto Acosta. Luis Garzón, director de Inteligencia del Comando Conjunto de las FF.AA., complicó la trama. Según dijo a los asambleístas, el teniente en servicio pasivo, Víctor Hugo Muñoz informó al capitán del servicio de inteligencia del Comando Conjunto, Patricio Martínez, que tenía indicios de una compra de asambleístas. Martínez decidió investigar. Garzón no se inquietó y lo dejó continuar indagando el caso, pues se trataba de un blanco de oportunidad. ¿Cuando se enteró Garzón de la participación de Martínez en el caso Cao Lay Muñoz? Cuando aparecieron los videos en los medios de comunicación. La respuesta dejó perplejos a los asambleístas no sólo por la simpleza con la que Garzón la relató sino por la facilidad con la cual un jefe de Inteligencia pareció haber metido un elefante a casa sin darse cuenta. El Alto Mando ayudó a que la historia se complicara más cuando afirmó que el equipo que investigaba la seguridad de Alberto Acosta no sabía del trabajo de Martínez. Tampoco sabía que el grupo de inteligencia de Sociedad Patriótica estaba tras la pista de los compradores de asambleístas. Ni que la Secretaría Nacional Anticorrupción y la Policía también apuntaban al caso. Las preguntas no tardaron en llegar. ¿Por qué Martínez no informó a su superior sobre los contactos con Julio Logroño? ¿Por qué el director de Inteligencia no avisó sobre la investigación que llevaba a cabo su subalterno? ¿Por qué José Luis Cortázar y el Comandante de la Policía no informaron al Ministro de Gobierno cuando iniciaron las investigaciones? Garzón trató de justificarse. Fernando Bustamante explicó que se enteró de las investigaciones ocho días antes de que Anticorrupción decidiera hacerlas públicas. El Comandante de la Policía guardó silencio, mientras escuchaba. Los asambleístas no podían creer lo que escuchaban. Hasta ahora no lo creen. Tantas fueron las preguntas no resueltas que el Ministro de Defensa debió insistir a Luis Garzón para que hablara sobre el caso. Sólo así contó que Inteligencia está detrás de investigaciones relacionadas con empresarios que pudieran financiar acciones contra Acosta o Rafael Correa, las relaciones de ecuatorianos con las FARC y el destino de un conjunto de armas que ingresó al país por la frontera sur. ¿Y los pinchazos de los cuales hablan otros asambleístas? El Alto Mando defendió su inocencia. En principio, dijo a los oyentes que ni siquiera conocen ese tipo de instrumentos. Pero, tras tres horas de reunión, reconoció que algunos equipos habían desaparecido misteriosamente hace un par de años. El PSP y el PSC son los presuntos responsables. La larga cita no bastó a los asambleístas. Sus dudas se multiplicaron. Alberto Acosta, al parecer, está molesto. Y ahora todos esperan, con la misma impaciencia, que comparezcan José Luis Cortázar y Alfredo Vera. |








