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Chávez crea líos a Ecuador PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 22 de abril de 2008

Bodegas llenas. Facturas sin cobrar. Empresas a punto de parar: es el resultado de las trabas a las importaciones.

 

Venezuela es un mercado muy importante para el Ecuador. Es su quinto socio comercial. Las exportaciones ecuatorianas representan el 3,2% del comercio total y el 6,6% excluido el petróleo.

Las perspectivas de crecimiento son enormes. Según cifras de la división de estadísticas de las Naciones Unidas, el Ecuador apenas capta el 0,67% de las importaciones venezolanas.

Eso lo saben los empresarios. Carlos Ribadeneira, presidente de la Cámara de Comercio Ecuatoriano Venezolana, afirma que el deterioro de las relaciones políticas y comerciales entre Venezuela y Colombia abre enormes posibilidades para exportar desde Ecuador.

La demanda de productos que puede abastecer el Ecuador es grande.

Según la información de que dispone el presidente de la cámara binacional, la Corporación de Abastecimiento y Servicios Agrícolas de Venezuela (La Casa S.A.) requiere comprar permanentemente café, carne, harina de maíz, leche, lentejas, arvejas, margarina ...

Y no sólo eso. El mercado privado está desabastecido. Ribadeneira tiene la lista de los productos: atún, licor de cacao, aceite de palma, confites...

A pesar de eso, el Ecuador no ha logrado posicionarse en ese mercado. La razón: las trabas burocráticas que existen en Venezuela, que dificultan las transacciones.

De hecho, exportar a Venezuela puede ser una tarea titánica y cobrar las facturas, un verdadero dolor de cabeza.

Todo esto parte de una serie de requisitos que debe cumplir el importador, para obtener la Autorización para la Adquisición de Divisas. "Son tantos los documentos e involucran a tantas instituciones —dice Ribadeneira— que mientras el importador está sacando uno, el otro ya caducó".

Se suma la exigencia de un certificado de no producción o de producción insuficiente que emite el Ministerio del Poder Popular para las Industrias ligeras y que afecta a alrededor de 2 000 productos elaborados.

De ellos, 152 productos alimenticios quedarán exentos de este requisito, como resultado de un acuerdo que se sucribió el viernes 18 en la Cancillería, con representantes de los ministerios de Relaciones Exteriores y de Industrias Ligeras de Venezuela. "Pero no es suficiente —dice Ribadeneira—. Esta lista se debe ampliar para los demás productos que exporta el Ecuador".

Con él coincide Jorge Cevallos, vicepresidente de la Cámara de Industriales de Pichincha. En un comunicado remitido a la Cancillería solicitó que se gestione ante el Gobierno venezolano para que se amplíe la exclusión de este requisito para los productos que están teniendo problemas para acceder al mercado. Se refiere a alcachofas, palmitos, productos de madera, productos textiles, calzado, vehículos...

El problema es serio. Cevallos calcula que el trámite para obtener este certificado demora al menos treinta días. Pero va más lejos. "La comisión de Administración de Divisas (Cadivi), tiene que aprobar la autorización de adquisición de divisas. Y eso en el mejor de los casos, también tarda treinta días".

Todos estos problemas están afectando el giro del negocio de varias industrias. Muchas empresas no han logrado colocar su mercadería, pese a que fue elaborada bajo las exigencias para el mercado venezolano. Es el caso de Festa S.A., que exporta palitos y cucharitas para helados. La empresa tiene embodegados seis contenedores con un valor comercial de 300 000 dólares.

Su gerenta, Sandra Silva, afirma que esa producción no puede enviarse a otros mercados, pues en cada producto está grabada la marca del distribuidor venezolano.

Para esta empresa, la solución al problema de acceso al mercado de Venezuela es vital, pues representa el 40% de su mercado. Otras industrias tienen problemas similares. Plasticaucho tiene ocho contenedores con botas de caucho y Plywood tiene un modesto inventario de madera contrachapada. En igual situación se encuentran Inaexpo —del grupo Pronaca—, Centro Gráfico, Vicunha y ATU.

El sector automotriz vive su propio drama. El gobierno venezolano ha impuesto cupos para la importación de vehículos. Primero fue de 7 258 unidades, pero en febrero, por las gestiones realizadas por la Cancillería y el Ministerio Coordinador de la Producción, éste se amplió a 15 000. Si bien, en algo ayuda, el cupo es insuficiente, pues las ensambladoras que exportan a Venezuela —General Motors y Aymesa— previeron colocar este año 19 376 vehículos.

Peor aún, Marcelo Ruiz, director de la Cámara Automotriz Ecuatoriana (Cinae) afirma que las licencias de importación de vehículos aún no han sido emitidas. La consecuencia es grave. Aymesa no ha logrado embarcar 542 vehículos, que tiene embodegados. Para General Motors las cifras son mayores. Sus bodegas albergan a 1 933 vehículos, que debieron ser enviados a Venezuela.

Ante esto, el viernes pasado, el Ministerio de Industrias ligeras de Venezuela se comprometió con el sector automotriz ecuatoriano a buscar una salida al problema. Y ratificó el compromiso de entregar los cupos que se le asignó hace dos meses. Pero recordó que de los 15 000 vehículos asignados, General Motors y Universal Kia de Venezuela ya obtuvieron 8 420 licencias, que no se utilizaron para importar desde Ecuador. Por ello, el Gobierno venezolano se comprometió a entregar 6 580 permisos, bajo la condición de que los vehículos importados sean originarios del Ecuador.

Entre tanto, los problemas en las empresas ya se sienten. General Motors paró su producción porcinco días y Aymesa está por hacerlo. La situación de esta ensambladora es complicada. Cuando reabrió su planta, enfocó su negocio en el mercado venezolano. El 75% de los Kía Rio y Pregio y el 100% del Sportage que produce se dirigen a Venezuela.

Otro problema que tienen las ensambladoras es el atraso en los pagos. General Motors ha acumulado facturas sin cobrar por un valor de 67,2 millones de dólares y Aymesa por 11 millones.

Aunque con montos menores, el resto de la industria también sufre estos problemas. Jorge Cevallos afirma que la deuda a las empresas ecuatorianas alcanza los 95 millones de dólares. Pero aclara: "Sólo de los afiliados a la Cámara". Ribadeneira maneja una cifra superior. habla de 130 millones de dólares, incluidas las ensambladoras.

Hay varios casos. No se han pagado cerca de 500 000 dólares a las empresas textileras. Y Festa S.A. no ha cobrado 350 000 desde hace tres meses. Estos retrasos ocasionan gastos financieros, que la Cámara de Industriales ha estimado en 10 millones.

Por ello, los industriales pidieron a los representantes venezolanos que prioricen el pago de divisas a las compras provenientes del Ecuador. Hasta ahora la respuesta ha sido favorable. Pero antes también lo fue...