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La red que atrapa pedófilos PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 13 de mayo de 2008

La internet ayudó a capturar en dos días a un agresor. Un rastreo mundial interactivo.

 

La policía global no usa fusil. Su arma es la interactividad de los navegantes desde la red. Así, una pesquisa de dos años, a lo largo de tres continentes, se redujo a dos días de investigación en la internet, en la Operación IDent, la cual terminó con la detención del pedófilo Wayne Nelson Corliss en Nueva Jersey, EE.UU.

Ésta es la segunda vez que la Interpol lanza un proceso mundial con la clara participación de cibernautas, medios y personas comunes. En octubre del 2007, en la Operación Vico, la Policía Internacional capturó en Tailandia al canadiense Christopher Paul Neil, acusado de abuso sexual a menores. En esta misión, la respuesta mundial tomó 11 días hasta dar con el agresor.

Por eso, Ronald Noble, secretario general de la Interpol, dijo a AFP que la rapidez en la Operación IDent es "un notable logro cuyo crédito es para los ciudadanos del mundo entero". Todo se inició con una alerta de la Policía noruega que había encontrado una laptop con 100 fotos de Corliss y varios menores del sudeste asiático.

Siguiente paso: conexión con las policías de Tailandia y Camboya. En efecto, los chicos eran tailandeses. El gatillazo de la pesquisa ocurrió cuando la Interpol se conectó con sus filiales en 20 países y lanzó a la red imágenes del pedófilo. Fue una estrategia bajo el esquema de cartas en cadena, algunas con ciertas trampas para, simultánemente, dar con la pista de más pedófilos.

Los anzuelos, 800 fotos con los viajes, los contactos, los niños abusados y las escenas de los crímenes de Corliss, salieron de la galería más sórdida del planeta: la Icaid, un archivo con 520 000 imágenes sobre explotación sexual infantil. Cada vez que la Interpol recibe un posible caso de pedofilia, coteja el material con su base de datos porque, generalmente, estos crímenes responden a redes con circuitos recurrentes.

El día de arranque de la Operación IDent, el sitio www.interpol.int recibió 250 000 visitas que aportaban datos sobre Corliss aún por analizar. Al caer la noche, los investigadores contaban con 100 pruebas más cerradas, provistas por cibernautas. Y a la mañana siguiente, tres navegantes ayudaron a ubicar el domicilio del criminal, en Union City de Nueva Jersey, donde guardaba 1 000 fotografías de niños sudasiáticos explotados sexualmente.

El material era distribuido, desde su PC, a clientes asociados, a portales pornográficos y también a páginas virtuales de contactos sociales. Entonces, la computadora de Corliss es ahora, para la Policía Internacional, el vértice de una ramificación para descubrir a nuevos productores y consumidores de material basado en abusos a niños.

Así, las operaciones Vico e IDent deconstruyen el mito del anonimato en internet. Afianzan el alcance cooperativo, multilocal e intercreativo de las comunicaciones en línea para bien y en razón del interés público. Pero con una guerra tecnológica, empresarial y jurídica de por medio.

Por un lado pesa el vértigo de las seguridades y los parches que las mafias de pedofilia desarrollan para no ser pinchadas en el ciberespacio. Y, por otro, inciden las políticas de confidencialidad que los buscadores en la red deben racionalizar para no solapar usos al margen de la ley, en tiempos en que internet cobija cerca de 600 000 fotografías y vídeos de menores acosados y explotados sexualmente, según recientes estudios de la Unidad de Delitos Electrónicos de la Policía británica.

De hecho, esta institución desarrolla diversas páginas web que son trampas para presuntos pedófilos. Son sitios con ventanas de diálogo que indican el grado progresivo de violencia de las imágenes. Para los investigadores, quien acceda a los contenidos más extremos puede ser un sospechoso.

Asimismo, hay programadores, como Microsoft, que desarrollan software de rastreo de productores y distribuidores de material pornográfico. El objetivo es el bloqueo de tales sitios y cadenas de comunicación cuando se navega desde redes en hogares o escuelas.

En España, el segundo país en el mundo donde se registran arrestos a pedófilos, la Guarda Civil autoriza a sus miembros especializados en delitos electrónicos a hacerse pasar por esos delincuentes para desbaratar grupos. La decisión ha suscitado un debate público, en medios y escuelas, sobre los límites y las discresionalidades del objetivo, para evitar casos de cibermaquiavelismo.

Para Ronald Noble, las pesquisas en el ciberespacio no suponen un juego del Gran Hermano con miles de internautas soplones. Son, como medida extrema de control, un alegato en contra de la falta de educación de las sociedades sobre el acceso crítico a la red. Pero, por sobre todo, inscriben un ejemplo de participación y democracia electrónica. De ciudadanía planetaria.