REVISTA VANGUARDIA
La Interpol abre la caja de Pandora
| La Interpol abre la caja de Pandora |
|
|
|
| Revista Vanguardia | |
| martes, 20 de mayo de 2008 | |
|
El informe sobre las pc de reyes involucra a 17 países. ¿cómo se sacudirán de la guerrilla?
Si lo indefendible no se transnacionaliza, 17 países tienen que lavar trapos dentro y fuera de casa. Porque el informe de Interpol, que avala la propiedad de las FARC sobre las computadoras halladas en Angostura, no es sólo técnica informática. Es el fiel de la balanza para un reto global: transparentar los vínculos de la guerrilla colombiana. Hugo Chávez ya puso nombre al reto: "show de payasos". Por eso Rafael Correa se anticipó en el festejo cuando dijo, desde París a inicios de la semana pasada, que se ríe del trabajo de Interpol. Álvaro Uribe, en cambio, vuelve a frotarse las manos: otro as en el camino a su segunda relección para la Casa de Nariño y un aval internacional a su política de llanero solitario en la región con respecto a los irregulares. De hecho, tras la presentación del informe, los primeros aplausos fueron de Javier Solanas, secretario de Política Exterior y Seguridad de la Unión Europea. "Las FARC forman parte de la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea -dijo- y no hay razón para cambiar esa decisión". Y en un claro tirón de orejas para el área andina, José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno español, fue lapidario sobre el informe de Interpol. "No deberíamos, ninguno de los países democráticos del área latinoamericana, que se han sentido afectados y están en el debate dejarnos llevar por ningún análisis equivocado". Así se corta la baraja para tres de los principales actores del polvorín que desatan los archivos X, decomisados en la base militar de Raúl Reyes, en territorio ecuatoriano. Pero la bola de nieve se engorda a lo largo de tres continentes gracias a vínculos políticos y tráfico de armas y de drogas. Amén de los largos silencios de funcionarios gubernamentales de la región citados en los correos electrónicos entre Reyes, Rodrigo Granda e Iván Márquez. Esa bola, en la perspectiva de EE.UU., pudiera aguar la fiesta a Venezuela, pues el gobierno de ese país pudiera ingresar al club de patrocinadores del terrorismo que el Capitolio de Washington califica. Así lo sugirió Sean MacCormack, portavoz del Departamento de Estado. Sin embargo, el petróleo puede ser un parachoques. "La posible declaración de Venezuela como Estado patrocinador del terrorismo —escribe Simon Romero en The New York Times— puede ser remota, dado que EE.UU. recibe de Caracas el 10 por ciento de sus importaciones petroleras". Para Jurate Rosales, analista de la revista venezolana Zeta, el tema del petróleo es una quimera que se disuelve con la búsqueda de otros proveedores. Lo que está en juego, dice, es hasta dónde Hugo Chávez estará dispuesto a brindar a las FARC oxígeno político y, en esa medida, empujar a Venezuela, ante la presión de la comunidad internacional, al estatus de un gobierno y un Estado paria. Así, paradojas de la región, Chávez juega cancha de Álvaro Uribe, en razón de cómo y cuándo él desclasifique la información de las computadoras. A Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, en cambio, su hospitalidad para recibir a Lucía Morett y a las dos colombianas sobrevivientes de la invasión colombiana se convirtió en su espada de Damocles. Por las sumas de información que no le cuadran. Si en las máquinas hay datos que corroboren los informes del diario español El País, Ortega tendrá que explicar cuantas caucheras (fusiles) que le sobraban, de los días de la revolución sandinista, pensaba regalar a las FARC. El tráfico de armas, precisamente, es el bypass por el cual la guerrilla colombiana llegaba hasta Rusia, Bielorrusia, Australia, México, El Salvador, Nicaragua, Paraguay... Esa es la conclusión de una serie de reportajes de The Wall Street Journal; datos aparentemente respaldados por ciertos contenidos de las laptops de Angostura, a las cuales accedió la revista colombiana Semana. Asimismo, los ordenadores de las FARC ubican a la Coordinadora Continental Bolivariana como el tiquete de doble vía entre el grupo irregular y movimientos de extrema izquierda en América Latina, con paradas por Quito, como la de febrero pasado. Cita para la cual la asambleísta María Augusta Calle ayudó a conseguir un local. Por eso, el informe de Interpol entró a jugar de alfil en un tablero que es callejón sin salida, al menos, y en apariencia, para Hugo Chávez. ¿Cómo despejará los indicios sobre provisión de armas y dinero a la guerrilla, los asesinatos en el Apure, los entrenamientos de venezolanos con las FARC? De lejos, un acertijo para "un show de payasos"... |








