REVISTA VANGUARDIA
¿Por qué Correa cambió a Zurita?
| ¿Por qué Correa cambió a Zurita? |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 27 de mayo de 2008 | |
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La saga petrolera sigue. La renuncia del contraalmirante da aire al Gobierno en una guerra en la cual se juegan visiones y contratos. ¿Por qué renunció el contraalmirante Fernando Zurita? La primera versión que hubo en Petroecuador fue que el Presidente de la República pidió a Livio Espinosa, comandante general de la Marina, que lo retirara de la estatal. A mediados de la semana, y tras una conversación entre el presidente Correa y Fernando Zurita, la versión en el Ministerio de Minas y en Petroecuador cambió: Correa no pidió esa renuncia. Entonces, ¿quién lo hizo renunciar? ¿Y por qué? La explicación dada públicamente por el Presidente es que Zurita no cumplió con la palabra empeñada. Y que la empresa no terminaría el año con los 195 000 barriles diarios proyectados. Ese hecho no se niega en Petroecuador. El Contraalmirante de hecho le dio al Presidente tres cifras en seis meses. Cuando llegó le exhibió lo que encontró planificado en los papeles: de 185 000 a 195 000 barriles diarios. En marzo, la alerta sonó: su equipo se dio cuenta de que no llegaría jamás a las cifras proyectadas. Zurita, en alguna de las raras citas que tuvo con el Presidente, le entregó una cifra intermedia entre la inicial y la obtenida hasta ese momento, en el cual no habían concluido los exámenes definitivos. Lo que encontraron fue desalentador: la curva de declinación, calculada por la anterior administración, hablaba de un siete u ocho por ciento. La nueva era de 16 por ciento. La Armada no pudo ejecutar el programa de perforación porque las seis torres previstas no estaban contratadas. En enero tuvieron dos. En marzo incluyeron una de Pdvsa. En mayo pusieron la quinta... Por estos motivos, tuvieron que ir a la reprogramación. Rafael Correa supo, entonces, que, en un cálculo conservador, la producción mensual no sería mayor a 176 000 barriles. En la versión oficial, Fernando Zurita se va por ese hecho. Esa explicación no da cuenta, sin embargo, de la realidad política que se mueve entre Petroecuador y el Ejecutivo. ¿Por qué se cambia al Presidente de la estatal cuando, estructuralmente, había cómo paliar la caída (y eso lo hizo la Armada) pero no levantar la producción en la proporción esperada por el Ejecutivo? ¿Por qué el presidente Correa aceptó una renuncia, supuestamente no solicitada por él, cuando técnicamente (en la visión de Petroecuador) las soluciones para incrementar la producción ya estaban tomadas? De hecho, la situación adversa no sólo golpeó a Petroecuador. El Bloque 15 también se reprogramó. Y en las estadísticas de mayo de la estatal, la variación de ese pozo es inferior a la exhibida por Zurita: -6,7% contra -6,4 para Petroproducción. Ahora si la Armada no pudo cumplir los compromisos, ¿por qué se queda administrando Petroecuador? La responsabilidad, en efecto, es de la Armada, pues, en Petroecuador se sabe —lo sabe todo el mundo— que los miércoles el Comandante General de esa rama y un grupo de oficiales del Estado Mayor venían a tomarle la lección a Fernando Zurita en su propio despacho. ¿Por qué, en ese caso, se va de la estatal solamente el Contraalmirante? ¿Por qué fue cambiado por otro oficial que, como en su caso, tendrá que volver a empezar de cero? En el medio petrolero nadie duda de que la salida de Fernando Zurita se da en medio de una verdadera guerra política en Petroecuador, de la que dio cuenta Vanguardia en su edición 137. Fernando Zurita, mirado desde el Ministerio de Minas y Petróleo, era un hombre rodeado de sindicalistas nacionalistas deseosos de estatizar la producción petrolera y apurar la caducidad de empresas como Petrobras. Por eso, el Contralmirante tuvo, por pedido presidencial, que deshacer una comisión que había creado para revisar los contratos petroleros. De ella sobrevivió un abogado, cercano al Polo Democrático, y cuyo conocimiento petrolero es tan vasto como él hermético y sigiloso. Jorge Chang ha sido un asesor polémico de Zurita y una piedra en el zapato de actores y funcionarios del mundo petrolero. Rafael Correa lo conoce y, al parecer, debe tener un memorando de 14 páginas, al cual tuvo acceso esta revista, donde el abogado de Zurita, en el proceso de la renegociación de contratos, recoge, en forma técnica, los puntos centrales de la disputa. Lo cierto es que Petroecuador estaba hurgando en los contratos, revisándolos, mirando las cantidades que han cobrado las empresas petroleras... Zurita inició el proceso de caducidad para Petrobras, envió una ayuda memoria al presidente de la República en la cual dice, en el punto uno, que piensa cobrar por coactiva las deudas por el 50-50 y el 99-1... Decisión que nunca ejecutó porque el Presidente Correa guardó un inescrutable silencio. La Armada como institución se encontró metida, de esa forma, en dilemas políticos. Dilemas que no resolvieron Fernando Zurita y Galo Chiriboga ni siquiera al calor de alguna copa de vino. Para el Ejecutivo, al parecer, hay razones geopolíticas (sobre todo con Brasil) y políticas (que se puedan ir las empresas o que vayan en procesión al Ciadi) que Petroecuador no puede administrar. La visión nacionalista y estatista, asumida en buena medida por Zurita, tampoco hacía gracia en el gobierno. Y los debates no eran solamente políticos. La renegociación de los contratos, que el Presidente puso en cabeza del ministro Chiriboga, azuzó muchas veces, y de muchas formas, las diferencias. ¿Cómo se está fijando el precio para la renegociación de los contratos? La explicación técnica del Ministerio nunca convenció a Zurita y a sus asesores, proclives a creer que Minas y Petróleo lo habían establecido en forma subjetiva. Y como el Contraalmirante Zurita abrigaba dudas y tenía que firmar las nuevas condiciones con las empresas petroleras, contrató a expertos mexicanos y estaba esperando su informe, en el momento de su renuncia. La bronca se saldó a favor del Ministerio de Minas y Petróleo. Pero para la Armada sigue siendo un problema insoluble: ¿cómo firmarán, contratos y dirimirán casos de eventuales caducidades, con otro oficial-presidente que no conoce nada del tema? ¿Qué harán en la estatal petrolera donde en el propio directorio se ha dicho que se está boicoteando deliberadamente la producción? A la saga del Petróleo le quedan algunos capítulos. |








