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Correa en el filo de la navaja PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 03 de junio de 2008
Índice del artículo
Correa en el filo de la navaja
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Entrevista a Alberto Acosta 

El Presidente de la República no comparte la forma cómo el Presidente de la Asamblea maneja los tiempos y los debates. Lo ha dicho públicamente. ¿Qué responde Alberto Acosta? ¿Qué piensa él de la acción de Gobierno? ¿Por qué no se hace cargo de ella? ¿Por qué cree que el país con Correa puede ir hacia una democracia institucionalizada o hacia el autoritarismo? Vanguardia publica este documento que revela, por primera vez, algunas de las diferencias entre los dos hombres más poderosos del país.

 

Varias veces el Presidente públicamente le ha reclamado por no entender, según él, que debe terminar rápido la Asamblea. ¿Cómo lee ese llamado de atención?
Muy mal. Yo trato de entender esa posición del compañero Rafael Correa, de mi amigo Rafael. Desde la visión que él tiene —él tiene el contexto nacional y no ve detalles— él cree que las cosas deben y pueden marchar mucho más rápidamente y que es más fácil de lo que parece. Incluso, no sé si ya te lo había dicho pero —esa es una de las diferencias— él es Presidente y puede nombrar su gabinete, ministros, secretarios, gerentes... puede nombrar hasta el alto mando de las FF.AA. Puede decirles cuando hablar, cuando no hablar, cuando reunirse y cuando no reunirse, puede cambiarlos. Yo soy presidente de una Asamblea en que todos tienen los mismos derechos y eso es diferente.

¿Quién no entiende es él?
Creo que a ratos él no se da cuenta de qué es lo que significa ser presidente de una Asamblea. Yo tengo mis atribuciones, mis facultades, puedo usarlas, puedo restringir en determinados momentos el debate, pero no mucho más. Porque ahí viene el gran dilema: la calidad del debate y cumplir los plazos.

Hay gente que este rato debe estar muy interesada en que, de alguna manera, no cumplamos los plazos y de eso hacer ya un hecho político. Claro, sería muy complicado si en esos dos meses más no terminamos.

¿Prevé esa posibilidad?
Siempre preveo todas las posibilidades, por principio. Leo mucho El arte de la guerra de Sun Tzu. Él dice que para invadir un territorio enemigo debes prever todas las calamidades que puedan sobrevenir en la experiencia. Tienes que tener todos los escenarios.

Tú no puedes saber qué es lo que puede pasar en un país donde hay tantas sorpresas de toda índole, no sólo política. Se nos puede complicar la elaboración de la Constitución.

¿Cómo resuelve el dilema calidad del debate y cumplir con los plazos?
Tomé una decisión que es compleja y me está complicando las cosas: no meter textos a segundo debate hasta no tener resuelto el tema de cómo se procesan esos textos el momento de ir a votación. Es cierto, aprobamos ya algunos textos. Yo podría tener este rato tranquilamente 100 artículos o más aprobados en segundo debate, Pero en el segundo debate hay propuestas, sugerencias, críticas, elementos que pueden ser incorporados. Pero no teníamos una forma de procesarlos adecuadamente y no creemos que deben regresar a la mesa, porque estaríamos abriendo un tercer debate.

¿Cuál es la salida?
Me he reunido ya prácticamente con todos los grupos, grandes y pequeños para conversar una propuesta de solución: que el ponente acompañado por dos personas más de la mesa, nombrados por ella, se encarguen de recibir las propuestas que hay en el segundo debate, elaboren un nuevo texto e informen a la mesa. Y esos textos serán los que se votarán en el Pleno de la Asamblea.

¿Eso agrava el retraso?
Estamos tratando de llegar a una fórmula mucho más democrática y participativa y eso me significa 48 horas más. Me pongo 48 horas de plazo.

Esto nos devuelve. El Presidente Correa no entiende ese retardo fruto de una visión de democracia participativa.
Somos dos personas diferentes.

Pero él le ha dicho públicamente que eso, en este momento, no conviene.
Yo diría que no es sólo el Presidente quien dice eso. Algunos compañeros del bloque tienen ese criterio y me imagino que el Presidente no ha llegado a esa conclusión simplemente porque lee los periódicos o sigue los debates.

La percepción de muchos de mis compañeros es que yo debiera acortar el debate. ¿Pero cómo puedo hacerlo si la esencia de la democracia es el debate, la esencia de un proceso constituyente es la discusión y el diálogo?

¿El problema, no es, entonces, de mecámecánica parlamentaria sino de visión?

Tenemos visiones diferentes al respecto. A lo mejor tienen toda la razón y soy demasiado condescendiente y abro demasiado la puerta para el debate. Pero no voy a cambiar. No puedo cambiar mi manera de ser.

A estas alturas ya no es un problema de si se está demorando la Asamblea. También hay dos visiones de liderazgo.
Pero por supuesto. Somos personas que tenemos distintas formas de ver el mundo. En las cosas de fondo tenemos los mismos principios, ideales y visión del país. Pero en la forma de actuar y de gobernar tenemos visiones diferentes.

Él dirige un gobierno y yo dirijo una asamblea. Él tiene una enorme vocación política por ese poder. Yo no la tengo. Yo tengo que cumplir con mi tarea de ser primero entre iguales.

Pero hay asambleístas de Acuerdo País que dicen que usted renunció a tener un liderazgo político específico y se dedicó a tareas administrativas.
Quizás sea una percepción acertada. Pero hay que entender que no estoy liderando el bloque de Acuerdo País. Soy el presidente de la Asamblea y tengo que representar a todos los compañeros y compañeras. Luego el ser recepcionista (él recibe las delegaciones que llegan a Montecristi) más que asambleísta, limita las posibilidades de participar en las discusiones. Me hubiera gustado ser exclusivamente asambleísta, pues apenas he tenido cuatro intervenciones en el Pleno sobre temas puntuales.

¿Qué fundamenta no querer ir a ningún cargo de elección popular?
Porque creo que esa no es mi mejor faceta. Yo me creo mucho más capaz escribiendo, elaborando, discutiendo algún texto...

Ud. ha pasado 35 años luchando por una  tendencia y ahora que están en el poder, se quiere ir a la casa. No se entiende.
Irme a la casa es un decir. Lo que no quiero es estar en un proceso electoral. No me veo nuevamente en un Congreso Nacional. Este trabajo no me gusta. Quiero un trabajo que me satisfaga.

Esa decisión se puede leer con trasfondo político. ¿Está decepcionado de lo que ha visto en su tendencia?
No, yo no diría eso porque, de todas maneras, yo seguiría apoyando la tendencia, Acuerdo País, el proyecto y el gobierno. Además la fase más interesante no es la de elaborar la Constitución sino la de constitucionalizar la sociedad, la de ciudadanizar la sociedad. Yo quiero participar en ese proceso.

¿Desde dónde?
Desde lo que hecho siempre. Desde mi posición de pensador, analista y crítico. Soy una persona comprometidacon procesos de cambio pero no quiero repetir un proceso legislativo.