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Correa en el filo de la navaja PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 03 de junio de 2008
Índice del artículo
Correa en el filo de la navaja
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¿Y cómo con un Presidente todopoderoso que marginaliza y ridiculiza las opiniones distintas a la suyas?
Bueno, esa es su manera de ser. Como Presidente, sea el presidente Correa o cualquier Presidente de la República, lo primero que va a tener que entender es que hay que respetar la Constitución. La Constitución es para él y para todos los ciudadanos.

Por eso yo alguna vez decía que no nos interesa tener una nueva Constitución. La Constitución tiene que ser nuestra. Cuando entendamos cuáles son las herramientas democráticas que nos da la Constitución, podremos poner los límites al Presidente, al Legislativo y a las distintas funciones.

¿Pero no será una Constitución hiperpresidencialista?

No, desmontamos el hiperpresidencialismo. Creo que en algunas cosas hay que fortalecer la función ejecutiva pero en otras, la función legislativa.

¿A qué hace referencia cuando dice que desmontaron el hiperpresidencialismo latente en la mesa tres?
Al texto inicial que había sobre la función ejecutiva y que se iba a presentar a primer debate. Llegó un texto mucho más morigerado, mucho más reducidos los rasgos de hiperpresidencialismo, en algunos sentidos, muy flojo porque no pudieron cambiar todo.

¿Lo que está diciendo es que hay asambleístas que quisieran que la Constitución tenga nombre y apellido?

A ratos creo que hay algo así. A ratos creo que hay personas que quieren congraciarse con alguien o que están esperando a ver si esto que estamos elaborando está o no a tono con tal o cual expectativa de cierto sector o cierto grupo. Pero también hay algo así del otro lado, porque todos los intereses individuales o colectivos se plasman este rato en la Asamblea.

¿El perfil presidencial que pudiera quedar en la Constitución, no riñe con aquello que el Presidente ya implantó en el país. Con su manera de ser, de concebir la ley y el debate público?
El tema del debate público y de las formas es cuestión que va más allá de la Constitución. Es la personalidad de Correa. Correa es Correa y no podemos cambiarle este rato. Es una persona que tiene un gran entusiasmo, una pasión por la patria, tiene muy arraigado el sentido de la urgencia. Y es además una persona muy sensible. ¿Cuántas veces reconoce (errores) y pide disculpas?

¿No hay un exceso de lealtad suya con el Presidente; lealtad que en este momento de transición no ayuda a calibrar los roles ni a reinstitucionalizar el país?

La amistad es uno de los valores más grandes en la vida. Cuando le digo a una persona que es mi amigo, eso implica mucho. Incluso la posibilidad de decirle, las veces que sean necesarias, que se ha equivocado y que ha cometido errores. Muchas veces esas cosas las digo privadamente porque no necesariamente quiero hacerle daño al amigo.

Así que descuida, han sido muchas las veces que he hablado con Rafael y que le he dicho las cosas. En determinadas ocasiones, quizás, no en forma adecuada y eso ha generado ciertas tensiones, pero de ahí a que sea amigo y me calle, es una cosa muy diferente.

¿Cuál es su grado de incidencia en la visión que el Presidente maneja?

Yo creo que un buen grado de incidencia en la medida de las pocas veces que estamos juntos. Hay ocasiones en que hemos conversado íntimamente y otras en las que hemos tenido demasiadas tensiones. Pero es obvio, entendi ble. Mi lealtad además no es solamente con una persona es con un proyecto, con un proceso.

¿Pero qué queda de ese proceso?
Para mí, el proceso está en marcha. Es un proceso de pedagogías múltiples, individuales y colectivas. Pedagogías en el proceso de construcción de la Constitución.

Se puede hablar de pedagogías cuando se quiere aprender. Nadie ve al Presidente en esa actitud.

Yo sí creo que aprende. Parece que es muy rudo para aprender pero el presidente Correa aprende constantemente. Es la pasión por la patria que él tiene...

Sus pedagogías son exactamente lo contrario de la democracia participativa que usted preconiza.

En algunas intervenciones sí le veo como ese maestro que está transmitiendo a la sociedad una serie de valores, de propuestas, los ejes fundamentales para el cambio. Hay ciertas cosas que yo no las haría...

¿Cómo cuáles?
Como marginalizar a alguien, como ridiculizar a alguien, yo no lo haría nunca. Llegar a calificar a alguien en un tono o en una forma despectiva, procuro no hacerlo ni en privado, menos aun en público. Yo mantengo mi posición política e ideológica muy clara pero creo que hay que respetar a todos. Creo que eso es incluso algo fundamental para dirigir una Asamblea tan disímil como ésta. Cada asambleísta es una personalidad completamente diferente y eso implica, entonces, un tratamiento específico y muy respetuoso a cada uno de ellos. Que en algún momento haya estado cansado y no le haya dado toda la atención a alguno, puede haber sucedido. Por eso mismo, y no por prepotencia, no doy entrevistas a quien quiere que venga. Sólo doy una rueda de prensa a la semana, los jueves.

Algunos coidearios suyos se quejan de que no sale a defender tesis y a animar públicamente el debate constituyente.
Voy a tener que salir un poco más, pero este rato todavía no es el momento. Tengo que terminar todavía de juntar la mayoría de las piezas del rompecabezas constituyente. Entretanto, veo el riesgo de que cada periodista, cuando salgo, me ponga una grabadora y comience a responder cosas que no están coherentemente elaboradas. Tengo que ser responsable con el cargo que tengo, con la función que desempeño.

¿Está usted de acuerdo con el texto que hay en Montecristi sobre la comunicación y la libertad de expresión?
Ese documento merecerá un cambio profundo y radical. No hay la más remota posibilidad de que se limite la libertad de expresión. Eso no existe. Si hubiera una posibilidad de limitarla, votaría en contra.

¿Los contenidos editoriales pueden ser controlados por el Estado?
El Estado no puede mirar los contenidos. Yo tengo aquí (las muestra) todas mis criticas al documento ese. Voy a ser demoledor si es que no lo cambian. Pero tiene que haber estructuras o instancias como el defensor del lector. Debemos tener algún sistema que nos garantice cierta defensa en tanto que ciudadanos, no en tanto que consumidores

¿Qué otro control piensan establecer?
No sé si control es la palabra correcta. El lector no necesita un intermediario que le controle qué es lo que lee. Eso está bien para el padre que impide que su hijo vea pornografía en la Internet.

Lo que está mal es que haya grupos económicos que controlan un gran espacio del espectro radioeléctrico.

Ya hay corrientes de opinión que dicen que el país se volvió una monarquía o una dictadura. ¿Qué dice usted?
Estamos lejos de poder hablar de ello. Si estuviéramos frente a un dictador o a un monarca, yo no estaría cerca de este proceso. Si este proceso no es de construcción democrática, de una sociedad democrática, no tengo absolutamente nada que hacer en él. Ahora ese tipo de cosas las vamos a ir viendo en el camino, no sólo es cuestión de discursos sino de práctica.