REVISTA VANGUARDIA
Obama cambió el imaginario
| Obama cambió el imaginario |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 10 de junio de 2008 | |
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El racismo no ha desaparecido del todo. Pero la idea del negro ha cambiado radicalmente Sea cual fuera el resultado, las elecciones presidenciales que se desarrollarán en noviembre en los Estados Unidos ya marcaron un punto de inflexión en su historia. De hecho, las propias primarias ya fueron históricas. Por primera vez una mujer y un negro se disputaron una candidatura presidencial. La mujer que más lejos llegó en estas lides fue Geraldine Ferraro. En 1984 fue postulada por el mismo partido demócrata a la vicepresidencia, acompañando a Walter Mondale, quien perdió con el republicano Ronald Reagan. Pero nunca intentó llegar a la primera magistratura estadounidense. El caso de Barak Obama es más emblemático. Jamás un negro había participado en unas primarias. Los líderes negros más importantes, Malcolm X y Martin Luther King, nunca fueron candidatos. Una sociedad marcada por el racismo jamás lo hubiera permitido. Antes de que eso pudiera ocurrir, fueron asesinados. El primero en 1965 y el segundo en 1968. ¿Está la sociedad estadounidense preparada para aceptar un presidente negro? Las encuestas afirman que sí. Un estudio realizado por CNN señala que el 76% de los estadounidenses aceptaría un presidente negro. La cifra sorprende pues el mismo estudio afirma que sólo un 63% aceptaría una mujer como presidenta del país. ¿Qué hizo que Barak Obama conquistara al electorado de EE.UU.? La sicóloga política, Drew Westen, maneja una hipótesis. Según ella, Obama encarna "la fantasía de todo ciudadano blanco de cómo debieran ser los afroamericanos. Es inteligente, es atractivo y no responde a ninguno de los estereotipos de los peligrosos hombres negros que aparecen en la televisión". El senador de Illinois es un abogado graduado con honores en la Universidad de Harvard. Y posee una licenciatura en letras de la Universidad de Columbia. Su preparación genera admiración entre los jóvenes, quienes no lo categorizan como un negro típico. Un estudiante de George Washington University dijo a Asociated Press (AP) que un verdadero negro es el que habla como los negros y hace hincapié constantemente en su identidad racial. Este no es el caso de Obama, quien durante la campaña evitó a toda costa hablar del problema del racismo en EE.UU. Sólo lo hizo cuando circuló por la internet una declaración que su consejero espiritual, Jeremiah Wright, hizo en el 2006, en la Universidad de Howard. En aquella época el reverendo dijo que "este país está dirigido según un principio racista. Creemos en la superioridad blanca y en la inferioridad negra. Más que en el propio Dios". Ante eso, Obama tuvo que hablar. Lo hizo en Philadelphia. "El profundo error del reverendo Wright —dijo— no fue que hablara del racismo en nuestra sociedad, sino que hablara como si nuestra sociedad fuera estática, como si no se hubiera producido ningún avance, como si este país (...) aún estuviera irrevocablemente vinculado a un pasado trágico". Y la sociedad sí ha cambiado. Muchos jóvenes han crecido idolatrando a varios ciudadanos de raza negra. Ya sea en el mundo del espectáculo o en el deporte. La animadora Oprah Winfrey y el basquetbolista Michael Jordan son sinónimo de gente exitosa. Las encuestas de AP, realizadas a boca de urna, confirman que el cambio en la idiosincracia de la juventud ayudó a que Obama gane las primarias. Según AP, el 56% de los demócratas menores a 30 años dio su voto por Obama. Las cifras muestran, además, que el apoyo disminuyó a medida que aumentaba la edad de los votantes. Sólo el 30% de los electores mayores a 65 años apoyó su candidatura. La otra cara de la moneda se encuentra en los electores hispanos. La encuesta de AP muestra que la mayoría de ellos, incluidos los jóvenes, votaron por Hillary Clinton. Drew Westen sostiene que los hispanos no votarán por un negro en las elecciones de noviembre, principalmente por las diferencias culturales que, según ella, han impedido que puedan congeniar. El reto para Obama será duro. Tendrá que conquistar a un electorado hispano que siendo demócrata votó Clinton, pero que no está dispuesto a votar por un negro. Los demócratas ya arman su estrategia. Sugieren que Clinton sea la candidata a la vicepresidencia. Pero ni ella ni Obama se apuran en aceptar la propuesta. El candidato ha señalado que no tiene prisa y ha formado un comité para que busque su binomio. Una alternativa es Caroline kennedy. De concretarse, el giro en la historia podría darse al mismo tiempo y en la misma papeleta. Un negro y una mujer buscando juntos el camino a la Casa Blanca. |








