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La izquierda que desafía a Correa PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 10 de junio de 2008

Más de 15 movimientos sociales están reuniéndose. Quieren marcar sus diferencias con el régimen y forzar lo a cambios más radicales.

 

Rafael Correa no se lo esperaba. Tras 17 meses de un gobierno llamado de izquierda, una quincena de organizaciones sociales anunciaron acciones contra su régimen.

No sólo han previsto reuniones, movilizaciones y asambleas. Han dado un plazo para las rectificaciones de 60 días. En apariencia el gobierno no está preocupado (ver recuadro). Pero paralelamente, el Presidente se adelantó a desinflar el globo que siente que se abulta sobre su izquierda. El miércoles 3, en una ceremonia policial, lanzó una advertencia marcial: “Prepárense porque vendrá una oposición de la propia izquierda como parte de un plan para debilitar la revolución ciudadana”.

La amenaza de los movimientos sociales no llegó de sorpresa. El Presidente ha fustigado a los indígenas, señalado a los ecologistas radicales, criticado a los sindicalistas petroleros y a los burócratas dorados... Desde esos sectores han llovido las críticas contra un régimen que, a sus ojos, ni va tan rápido ni ha tomado el rumbo que ellos esperaban.

“En un inicio, Correa recogió —explica Eduardo Delgado, presidente de Polo Democrático— las propuestas, las banderas e incluso los eslóganes y las canciones de lucha de los movimientos sociales. Pero empezamos a ver, sobre todo cuando presentó su gabinete, que el discurso era de izquierda y las prácticas de centro”.

La intervención militar en Dayuma, a finales de noviembre, cristalizó ese malestar, hasta entonces soterrado. Polo Democrático, la Coordinadora de Movimientos Sociales y los trabajadores petroleros se reunieron para evaluar las acciones del Régimen. Su distanciamiento se profundizó cuando la Conaie amenazó con alejarse del Régimen y el Presidente, en una cadena sabatina y al son de una cumbia, les deseó que les fuera bonito. Una salida hiriente que, según Humberto Cholango, presidente de la Ecuarunari, están lejos de olvidar en sus comunidades.

Desde entonces las conversaciones en las oficinas de la Conaie y la Central de Trabajadores del Ecuador han sido permanentes. Hasta el momento son más de 15 movimientos sociales, laborales, ambientales e indígenas los que quieren crear una plataforma para recordar al régimen lo que ofreció hacer, y no hizo. "Gran parte del proyecto de Correa —dice Fernando Villavicencio del Polo Democrático— es nuestro".

De hecho, los nuevos críticos de Correa buscan, en una primera etapa, obligar al Presidente a definirse como un hombre que nunca fue, según dicen, de izquierda. Lo ven como una extraña mezcla de socialdemócrata y demócrata cristiano. Un continuador de la gran noche neoliberal.

Por ello le piden devolver los símbolos, las canciones y el discurso de una izquierda cuya fuerza ha sido la obstrucción y el derrocamiento de presidentes. El manifiesto aún no está pulido ni suscrito por todas los movimientos.

Pero en sus líneas centrales exige, en 10 puntos, que el Gobierno cese la persecución a los movimientos sociales, que inicie el proceso de caducidad de Petrobras y que depure el Gabinete ministerial expulsando a los ministros de Petróleo y Ambiente. Además, que la Constitución declare al Estado como plurinacional y que se nacionalicen los recursos estratégicos.

¿En Polo Democrático van más rápido los deseos que la realidad? La semana pasada, en todo caso, movimientos sociales le exigieron en cartas, que tiene Ricardo Patiño, que se los elimine de la lista que figura en el borrador del manifiesto.

La Conaie y Pachakutik han ido a las reuniones pero mantienen su estrategia. “Estamos llevando adelante un proceso de asambleas en las provincias centrales —asegura Humberto Cholango— en las cuales nos hemos declarado en estado de Movilización Nacional”. La semana pasada, se reunieron con el Presidente de la Asamblea para avanzar sus tesis en la Constituyente. Para ellos, Carondelet y Montecristi son dos cosas. ¿Suscribirán, entonces, el manifiesto de los grupos sociales? “Las iniciativas de cada uno son válidas —dice Jorge Guamán, coordinador de Pachakutik— y si podemos articularlas, mejor. Pero se debe aclarar que no es una instancia de oposición ciega sino con contenido”.

"No sólo estamos interesados en un proyecto de oposición —dice Napoleón Saltos, vocero de la Coordinadora de Movimientos Sociales— sino en levantar un proyecto político alternativo".

Así, el alcance de la propuesta es ponerse en el mapa político como el principal actor de la izquierda. "Queremos llevar una propuesta —dice Fernando Villavicencio— en lo político y organizativo”. En lo organizativo la idea es recuperar la alianza entre la Conaie y los movimientos sociales. En lo político, es unir a la vieja izquierda para enfrentar el plebiscito y las elecciones.

Pero los movimientos sociales también tienen su talón de Aquiles. Aún no saben cómo alejarse de prácticas condenables de la izquierda (los contratos dorados) para no generar rechazo en la opinión. En todo caso, ya alistan un encuentro para el 17 de junio en el cual se prevé retomar el Parlamento de los pueblos que se creó en el 2000. La intención es definir estrategias conjuntas. ¿Marchas? Nadie lo descarta, aunque admiten que será el arma final.