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Las piezas del SOAT no engranan PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 10 de junio de 2008

El círculo no se cierra: Los hospitales no cobran. Los médicos quieren otras tarifas. El FONSAT no paga a tiempo y nadie lo controla.

 

La ropa sucia no se lava en casa. Al menos eso es lo que ocurre entre las distintas instituciones que integran el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT). A cinco meses de su vigencia, el sistema muestra sus falencias y las de la red de emergencia nacional.

Casa adentro, las preocupaciones se reducen al ámbito financiero. Los médicos rechazan las tarifas que aprobó el Ministerio de Salud, por considerarlas demasiado bajas. Las clínicas y hospitales reclaman mayor agilidad en el pago de los servicios prestados. Y las aseguradoras privadas temen que un incremento excesivo en las tarifas médicas pueda alterar la relación costo beneficio que calcularon para ingresar al sistema SOAT.

La pelota está en la cancha del Ministerio de Salud. Ante esto, la Ministra conformó una comisión integrada por representantes de esa Cartera y de los colegios médicos. La idea es avanzar en una propuesta que permita revisar el pliego tarifario vigente. La iniciativa alienta a los médicos, pero no del todo. Alfredo Borrero, Presidente de la Asociación de Clínicas y Hospitales Privados del Ecuador (Achpe), reconoce que la diferencia entre los honorarios que se cobran en algunos hospitales privados y los valores que reconoce el SOAT es demasiado alta. Por ello, ve muy difícil que los ajustes que se hagan llenen las expectativas de los médicos.

Según los cálculos de Borrero, los honorarios que reconoce el sistema son, en promedio, 66% menos en intervenciones de mediana complejidad y 80% menos en aquellas de mayor riesgo. Pero hay casos más extremos. “Por ejemplo —dice el especialista en neurocirugía— una intervención quirúrgica de cráneo cuesta alrededor de 1 500 dólares y el SOAT sólo reconoce 72”.

Aunque menores, en los servicios hospitalarios también existen diferencias en las tarifas. Las cifras que maneja el presidente de la Achpe dan cuenta de que estas se sitúan entre el 9% y el 15%. Por esto, la comisión que ha nombrado la ministra de Salud, Caroline Chang, no revisará las tarifas de estos servicios. Y Borrero no presiona para que eso ocurra. Al menos por ahora. Su propuesta es que primero se avance en la categorización de las unidades de salud.

Esto —según él— permitirá contar, en el futuro, con tarifas diferenciadas, que estén relacionadas a la infraestructura médica con que cuentan las distintas clínicas u hospitales. “Hay centros de salud con equipamiento básico y otras dónde se puede hacer intervenciones de alta complejidad. Las tarifas deberían ser distintas”. Para Borrero, también es fundamental que se realice una adecuada sectorización de los centros hospitalarios.

Con él coincide Patricio Salas, Gerente de Corposoat. El problema —dicen— es que muchos pacientes son trasladados a las clínicas u hospitales más prestigiosos, aunque el siniestro haya ocurrido en lugares distantes. Esto puede agravar el cuadro clínico del paciente y endosa un problema operativo a los centros médicos y otro financiero a las aseguradoras, que tendrán que reconocer un pago más alto por los procedimientos médicos más complejos.

A los problemas financieros, se suman los operativos. Los centros médicos tienen serias dificultades para cobrar sus facturas. En la Superintendencia de Bancos estas cifras se manejan con cautela. Según sus registros, las cuentas por pagar son bastante altas, pero no las hacen públicas porque aún las consideran cifras preliminares. Sin embargo, lo que ocurre en el Hospital Metropolitano grafica el problema. Hasta ahora ha atendido 129 casos y ha facturado, con las tarifas del Ministerio, unos 120 000 dólares. Sólo ha recuperado los valores correspondientes a cuatro pacientes, es decir, 10 000 dólares.

El gerente del Corposoat no ve ahí un gran problema. Sus cifras le indican que de los 1 200 casos se que han reportado a las aseguradoras privadas, todas están en proceso de pago. “El problema —dice— es que a veces en las clínicas no se cumplen adecuadamente los procedimientos y se llenan mal los formularios. Esto demora el proceso”. También afectaque la revisión de la documentación está a cargo de apenas dos compañías privadas: AGS y Coris, que han sido contratadas por todas las aseguradoras para que lleven los procesos de validación de la documentación y realicen los pagos respectivos.

Si las aseguradoras privadas tienen problemas para agilizar los pagos, el Fonsat —la institución pública encargada de cubrir los gastos cuando se desconoce el causante del accidente— se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para los centros médicos. Hasta ahora sólo ha pagado indemnizaciones por fallecimiento.

Según su director, Fabián Bustamante, la demora en los pagos no ocurre por falta de recursos, pues sí los tiene: 16,2 millones de dólares hasta finales de mayo (ver recuadro).

El problema es, por tanto, logístico. Para Bustamante, el Fonsat no está libre de las dificultades que tienen las aseguradoras privadas. Pero agrega uno más. Hace apenas tres semanas se logró obtener el RUC en el SRI. Antes era imposible hacer cualquier trámite relacionado con su actividad.

El Fonsat es, sin duda, la cenicienta del sistema. Nació en la orfandad. El decreto ejecutivo que lo creó, no especificó qué tipo de institución era y tampoco le dio autonomía financiera. Pues, según el reglamento, vigente desde el 2 de enero del 2008, los valores que recibe sólo pueden destinarse al pago de coberturas y a la promoción.

Para darle viabilidad operativa, el Ministerio de Gobierno lo acogió. Ahora, el Fonsat es una unidad adscrita a esa Cartera de Estado. Y aún no cuenta con presupuesto.

Lo más grave es que el Fonsat es la única institución del sistema que no está sujeta a controles administrativos externos. El Ministerio de Salud regula a los los hospitales y a los médicos. A las aseguradoras privadas, la Superintendencia de Bancos. ¿Y al Fonsat? Su propio directorio. La Superintendencia de Bancos lo tiene claro: su campo de acción son las compañías aseguradoras privadas y lo único que puede hacer con el Fonsat, es pedirle información...