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Otra vez Hugo Chávez da de qué hablar. PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
miércoles, 18 de junio de 2008
Esta vez no son sus acalorados discursos bolivarianos con ciertas simpatías por las FARC ni las críticas al presidente colombiano Álvaro Uribe ni sus alegatos en contra del presidente Bush. Un cambio radical de posturas se avizora ahora en su tinglado. Las rectificaciones del mandatario parecen un prodigio de olfato político. Si hay algo que Chávez sí sabe es manejar su propio marketing. Él es un producto que se autopromueve y vende muy bien. Y ya son 10 los años en que nadie ni nada lo hizo cambiar de opinión, pero algo está mutando.

El coronel venezolano ha dado marcha atrás en varias medidas o leyes, después de que éstas se han topado con un fuerte rechazo popular. La más notable fue la derogatoria de la Ley de Inteligencia que firmó dos semanas atrás y que generó severas críticas de grupos de derechos humanos. Pese a que durante varios días el Presidente y su gabinete justificaron la ley como “anti-golpista” y “anti-imperialista”, finalmente reconocieron que era “indefendible”. Chávez la derogó para “quitarse una preocupación”, según dijo el martes de la semana pasada.

Además, dejó sin efecto una ley de educación conocida como el currículum bolivariano. Paralizó un proyecto urbanístico en terrenos de un céntrico aeropuerto militar de Caracas. Y derogó un decreto que reducía las tarifas del transporte urbano.

La política externa también dio un giro de 180 grados. La reaproximación diplomática con Colombia es una prueba, luego de que en el tercer trimestre del año ambos países vivieron la mayor tensión militar en décadas.

Más aun, el domingo de la semana pasada afirmó que “la guerrilla no tiene cabida en América Latina”. Apenas a principios de año decía que las FARC tenían un “proyecto respetable” y que debían ser reconocidas internacionalmente. Y hasta pidió estatus de beligerancia para este grupo armado.

En Colombia, el gobierno manifestó sorpresa, pero acogió con beneplácito esas declaraciones. El ministro del Interior y Justicia, Carlos Holguín, dijo que esperaba que las FARC escucharan la nueva propuesta del Presidente venezolano. “Ojalá lo oigan las FARC —dijo Holguín—, ojalá lo oiga América Latina y sea ésta una contribución más a que su desarrollo se tiene que lograr sin apelar, por ningún motivo, al terrorismo”.

Los más optimistas creen que la exigencia de Hugo Chávez, de liberar a los secuestrados a cambio de nada, y su afirmación sobre que la guerrilla no tiene futuro pudieran allanar el camino hacia una salida negociada al conflicto armado que vive Colombia.

Pero este nuevo tono conciliador genera suspicacias en un ámbito donde solila inocencia no existe.

Las próximas elecciones regionales de Venezuela animan la única certeza. En esta ocasión Chávez no se puede dar el lujo de lucir impopular. Algunos comentaristas hablan de un “efecto RCTV” (siglas de Radio Caracas Televisión), —el canal más popular de Venezuela y crítico del gobierno bolivariano— al cual se retiró la licencia de operación en la señal abierta, en mayo del año pasado, a pesar de las multitudinarias manifestaciones que pedían reconsiderar la medida.

Según los estudios de opinión, en aquellas protestas participaron muchos “chavecistas” porque sucede que el público de RCTV era el mismo público del Comandante: las clases más populares.

Por eso, se afirma que RCTV produjo un quiebre entre Chávez y su gente, aspecto que explicaría la derrota electoral en diciembre pasado ante su proyecto de reforma constitucional.

El Mandatario también anunció que acabará con el gravamen del 1,5 por ciento sobre cualquier operación bancaria que se realice en Venezuela, creado en el 2007 con el objetivo de aumentar la recaudación tributaria. Esto, sumado a la eliminación del control cambiario para empresas que soliciten dólares hasta un monto de USD 50 000 para la compra de bienes de capital, es la apertura comercial más grande de Venezuela en los últimos tiempos.

¿Se trata de rectificaciones sabias o de un mero cálculo electoral? Las regionales de noviembre están en la mira y estas medidas colocarían a Chávez en un mejor escenario. Otros analistas señalan que la verdadera meta es la próxima elección presidencial pese a que la reelección indefinida no fue aprobada en la nueva Constitución.

El ex ministro de Comunicación, Fernando Luis Egaña, aseguró a BBC Mundo que en estos golpes de timón se mezclan lo que define como la “obsesión de la reelección”, con un desorden gubernativo y el miedo a las encuestas. Para Egaña, esa supuesta concentración en el proyecto reeleccionista estaría afectando el rendimiento administrativo del Ejecutivo. Entonces se ve forzado a rectificar medidas mal implementadas o poco consultadas.

“Esto no significa ni mucho menos una rectificación en cuanto a la orientación general del régimen de Chávez —dijo Egaña— y sobre todo no significa una rectificación en el punto más importante que es el proyecto de búsqueda de la reelección”.

Las declaraciones de Chávez han causado reacciones diversas entre sus aliados y detractores. La Agencia de Noticias Nueva Colombia (Anncol), afín a la guerrilla, colocó en su página web, el viernes, una nota que advierte que las declaraciones de Chávez sobre las FARC deben leerse con cuidado. El texto afirma que la solicitud de entregar incondicionalmente a los rehenes y su afirmación de que la guerrilla “no tiene sentido”, han sido descontextualizadas por “terroristas mediáticos”.

Si se apela al nuevo líder de las FARC, Alfonso Cano, Chávez pidió el domingo: “Vamos, suelten a toda esa gente (...) hay personas que tienen más de 10 años en esa montaña”. Y desde Anncol le responden: “Correcto. Es lo que queremos los revolucionarios (...) y con seguridad es los que quieren las FARC-EP”. Pero insisten en que debe tratarse de un intercambio por los “(guerrilleros) suyos que tienen igual o más tiempo en las mazmorras de Colombia y EE.UU.”.

La nueva estrategia de marketing de Chávez está lanzada. Pero sin cambio en la esencia de su proyecto político. Además, su discurso redimido se suscita justo cuando Estados Unidos asegura que las computadoras de Angostura revelan documentos que vinculan a Chávez con los guerrilleros.