REVISTA VANGUARDIA
El no que alienta a la oposición
| El no que alienta a la oposición |
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| Revista Vanguardia | |
| lunes, 23 de junio de 2008 | |
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Los sondeos alertan al régimen. El sí no tiene vía expedita en la intención de voto. ¿Oxígeno para la oposición? Un análisis del mapa pre referéndum.
Hoy gana el No. Ese dato ni es definitivo ni marca, en forma irremediable, la tendencia de la opinión ante el referéndum que se realizará en septiembre. Pero ese dato muestra una evolución de la opinión que ha encendido alertas en el régimen y ha revivido esperanzas en la oposición. Esas son las calenturas que provocan los sondeos. Esas cifras suscitan entretanto un rosario de bemoles: no son votos duros. Un 54 por ciento del electorado, según la firma de encuestas de Santiago Pérez, no ha decidido nada todavía. La campaña oficialmente no se ha abierto. El texto constitucional no está listo. El Gobierno no ha activado la megacampaña que está afinando. No obsta: el hecho político es que si hoy se llevara a cabo el referéndum, la intención de voto, medida con papeleta, muestra que el Sí perdería. Es lo que registran Santiago Pérez e Informe Confidencial en sus encuestas. Eso marca un desapego con un régimen acostumbrado a porcentajes de popularidad y aceptación jamás vistos en el período democrático. El No es, entonces, una probabilidad que el propio Presidente ha evocado en sus recientes apariciones en los medios de comunicación. La situación no es insalvable para el régimen, pues la oposición está lejos de estar unida y no tiene ni los recursos ni la capacidad política, económica y logística de la cual dispone Rafael Correa. Es más: algunos de los representantes de los viejos partidos pueden resultar —si salen a hacer campaña— como verdaderos repelentes para el electorado. Vanguardia analiza por qué matemáticamente nada está jugado, lo que ocurre en el campo de la oposición, sus caras y lo que ocurriría si los electores dijeran No a la nueva Constitución propuesta por el Presidente. Yo o el caos. Nadie en la oposición duda de que el Presidente usará ese dilema para hacer campaña por el Sí. Rafael Correa les otorga la razón. En sus intervenciones ya ha hecho referencia a que votar por el No significaría volver al pasado. En él incluye el retorno del Congreso (al cual él puso manteles), de la partidocracia, de los mauricios y de grupos mafiosos a los cuales su régimen, supuestamente, puso coto. Esos argumentos, se dice en partidos como Sociedad Patriótica y la Unión Demócrata Cristiana, ya no pesarán ante los ciudadanos, preocupados ahora por los precios y el empleo. Sin embargo, saben que el Presidente los usará y que, en parte del electorado, el recuerdo de un Congreso que tenía 75 por ciento de negativas cuando fue cerrado, está aún vivo. Por eso, y sin que lo hayan concertado, son favorables a que ese Congreso no vuelva en caso de que gane el No. Lo piden Lucio Gutiérrez, Diego Ordóñez, Alfonso Harb, Jimmy Jairada, Vicente Taiano... El ex Presidente dice incluso que esa decisión ya está charlada con los ex diputados de su partido. Ninguno quiere que el debate con el régimen se haga alrededor de ese punto. “Lo que queremos debatir —dice Diego Ordóñez, presidente de la UDC— es el modelo de Correa. Él lo ha llevado a la práctica y ahora lo está poniendo en palabras en la Constitución”. Ordóñez cree incluso que Jorge Cevallos, presidente en receso del Congreso, debiera hacer una declaración en la cual taxativamente dijera que si el No llegase a ganar, el viejo Congreso no regresará. “Los ciudadanos no quieren —dice Vicente Taiano por el Prian— ni al anterior Parlamento ni a la Asamblea”. César Montúfar, de Concertación Democrática, cree que no basta pedirlo o acordarlo en los partidos y movimientos. Para él es claro que si el No ganara, el Congreso de los manteles puede retornar. Y si no lo hacen los titulares, lo intentarán los suplentes. Él quiere que esa posibilidad quede jurídicamente sellada. Por eso pidió que la Asamblea viabilizara un mandato en el cual los electores definan, en las urnas, el mismo día del referéndum, un camino de regreso al Estado de Derecho. “No estamos condenados al caos —dice él— si es que la Constitución no es aprobada”. Augusto Barrera, nexo entre el Gobierno y la Asamblea, se adelantó a los asambleístas y descartó esa posibilidad. Montúfar no se desanima. Hay otros caminos –dijo a Vanguardia– y uno de ellos es recoger firmas para que la Asamblea admite agregar una segunda papeleta en el referéndum. El caos no es para nadie una fatalidad. “El caos es Correa —dice Diego Ordóñez—. Los resultados económicos son peores y lo único seguro es que esto va a empeorar”. Por eso, si llegase a ganar el No, el tránsito hacia otra dinámica es concebido en calma y con relativa facilidad. El Presidente de la República debería permanecer en su cargo por los cuatro años que fue elegido. Allí hay una coincidencia absoluta de parte de todos los entrevistados. “Se tienen que ir todos, incluyendo los organismos de control —dice Lucio Gutiérrez—, salvo el Presidente. Él debe concluir su período”. Inmediatamente, debe llamarse a elecciones para diputados. Ese Congreso examinará lo que ocurre con mandatos y leyes expedidas por la Asamblea. “Para que las leyes entren en vigencia —dice Taiano—, habrá que buscar un mecanismo constitucional que permita la elección inmediata de un nuevo Congreso que las ratifique o las rectifique”. ¿Qué ocurrirá con lo actuado que pudiera dar lugar a miles de juicios ante tribunales y cortes? Lo actuado, aun siendo considerado ilegal por todos los bloques de oposición, no podrá ser impugnado. En ello también existe coincidencia entre políticos tan disímiles y opuestos como Lucio Gutiérrez, César Montúfar y Vicente Taiano. “Esas ilegalidades terminarían siendo legales pero tenemos que ser proactivos y positivos —dice el ex Presidente—. Tenemos que pensar en hacer el mal menor al país”. Los mandatos ya se ejecutaron, dice el representante del Prian, y no hay retrocesos. No hay coincidencia, en cambio, sobre cómo llenar el vacío legislativo que habría si la Constitución es rechazada. El Congresillo que promociona el régimen que debe reemplazar la Asamblea no es aceptado por no figurar en el estatuto que dio pie a la Constituyente. “No es constitucional ni moral —dice Jimmy Jairala— que la Asamblea arme una asambleíta de repuesto mientras se elige el nuevo Congreso. Si el país pasó un año sin Corte, puede pasar sin Congreso o Asamblea”. Lucio Gutiérrez, en cambio, cree que el congresillo puede quedarse, pues entendería el mensaje que les daría el país: “señores, ustedes están ahí para, de alguna manera, representar a la función legislativa y hagan aquello que no provoque daño al país”. De hecho, no habrá una sola estrategia de la oposición de cara al referéndum. Pero por un lado, no se dejará encerrar en el dilema bueno/malo, pasado/futuro en el cual quiere encerrarla el Presidente. Y por otro lado, no harán el debate meramente ideológico que deja presuponer el contenido de la Constitución. En ese plano, también saben que hay pecados evidentes de los viejos partidos de los cuales nadie se hará cargo. En claro, la oposición sabe que el Referéndum no se hará sobre una Constitución que pocos electores se darán la pena de leer y evaluar en su conjunto. Por eso pedirán cuentas sobre una gestión que, según Diego Ordoñez, cabe en un interrogante: ¿vive usted mejor o peor que hace 20 meses? Gutiérrez dice que hará su campaña sobre la libertad, la seguridad jurídica, el derecho a la libre expresión… Pero si se le pregunta si piensa comparar sus cifras con las del actual gobierno se apura a responder que esos argumentos son del pueblo. El pueblo dice que en su gobierno no aumentaron los precios, hubo estabilidad económica, subió la inversión… En suma, se vivió mejor. Así pues el referéndum se hará muy poco alrededor del contenido de la Constitución. El Presidente quiere crucificar a sus contrincantes recordándoles el pasado. Pero algunas fuerzas lideradas por Humberto Matta, Jimmy Jairada, Pablo Lucio Paredes, César Montúfar… no tienen pasivos en esa cuenta. Y otras de las vertientes de Diego Ordóñez , Lucio Gutiérrez o Vicente Taiano preferirán hablar de la gestión económica de un economista que es, paradójicamente, el peor talón de Aquiles de la supuesta Revolución Ciudadana. ¿Quiénes darán la cara por el No? En este momento, son pocos los partidos o movimientos que, abiertamente, militan por el No. Lucio Gutiérrez, Vicente Taiano y Diego Ordóñez fueron los únicos que dijeron a Vanguardia que están decididos a hacer campaña en ese sentido. Pero hay, tanto en la clase política, como en Montecristi, movimientos y partidos que prefieren tomar un chaquiñán. Alfonso Harb, Humberto Mata, Eduardo Maruri, Leonardo Viteri, César Montúfar, Jimmy Jairala… hacen parte de ese pelotón al cual se unió, de facto, Jaime Nebot, quien ya anunció algunos motivos que pudieran impulsarlo a votar por el No. Hay en todos un compás de espera pero en su mayoría esgrimen reparos de fondo al articulado votado… En ese caso también se encuentran fuerzas como las que representa Pablo Lucio Paredes. Caras no le faltarán a la campaña por el No. Sin embargo, esas fuerzas ni están cohesionadas ni piensan ir juntas ante los electores. Es más, hablando para no ser citados muchos de los sectores ven con malos ojos que Lucio Gutiérrez pudiera ser uno de los rostros predominantes del No. Su conexión con el pasado, el golpe de Estado que dio, la pichicorte que propició… lo convierten, a los ojos de los nuevos opositores, o de la minoría como algunos se hacen llamar en la Asamblea, en un blanco predilecto para el régimen. Y Gutiérrez lo sabe. Convertir el referéndum en un mano a mano con Correa, lo beneficiaría electoralmente. Por ello no busca alianzas para promocionar el No. En este capítulo muchos cruzan los dedos para que otros políticos del pasado, como Álvaro Noboa, se mantengan lejos de las tarimas… Lo cierto es que el No puede tener caras insospechadas y con alcances locales o regionales. Es el caso, por ejemplo, de Antonio Ricaurte, ex joven alcalde de Quito y hoy consejero. El sábado 21 reunió a sus bases que trabajarán para que él vaya a la Alcaldía de Quito. El hecho de estar segundo en los sondeos (Moncayo 32; Ricaurte 14) lo convierte en serio aspirante. Pues bien: también él hará campaña por el No. También él está buscando alianzas para competir con el régimen luego en las elecciones generales. Gutiérrez piensa en él, Montúfar en un centrocentro lejos de Gutiérrez y cerca de Pablo Lucio Paredes, Mata y Santiago Rivadeneira. Y Ordóñez con... En política, y más aun en política criolla, todo es posible. Por eso, los sondeos en los cuales coinciden Informe Confidencial y Santiago Pérez apenas subrayan una tendencia. ¿Qué dicen en el fondo? Que el régimen ha sufrido un desgaste. Por dos razones, sobre todo, según Santiago Nieto, director de Informe Confidencial: el alza de precios y la sensación de que hay más desempleo en el conjunto de ecuatorianos. “Estamos hablando siempre de opinión pública y no de datos duros como mediciones estadísticas sobre empleo, desempleo y subempleo”. Lo cierto es que Rafael Correa ha perdido credibilidad, aunque sigue siendo el Presidente más popular y con mejor imagen en la mitad de su mandato. En ello insiste Santiago Pérez. Para él “la Asamblea ha cometido muchos errores, sobre todo de comunicación, al permitir que se tergiverse el debate en cuestiones ideológicas estrambóticas y esotéricas, lo cual la ha llevado a perder credibilidad y confianza”. Por eso dice que si el Presidente y la Asamblea corrigen el rumbo, “se puede ganar el referéndum con holgura”. ¿Puede corregir? ¿Puede la Asamblea —como dice Santiago Pérez— “poner límites a los desvaríos ideológicos y entregar evidencias de que la nueva Constitución es buena y va a mejorar nuestras vidas?” ¿Eso interesa a los electores? Un estudio de Informe Confidencial, muestra que ellos creen que su vida no va a cambiar después de que se apruebe el texto constitucional. Hay decepción en el ambiente. Y Pérez la procesa al afirmar que “la Asamblea no ha sabido comunicar adecuadamente lo que está haciendo para que la Constitución traiga mejores días para todos. Hay un gran desconocimiento y desinformación”. Y también hay desencantados en el camino. Feministas, gays, nacionalistas, indígenas, alcaldes, burócratas, empresarios, agricultores, electores preocupados —con razón o sin ella— de la propiedad, la libertad de expresión, la legalidad, el estilo presidencial… Nada está, entonces, enteramente jugado para el gobierno ni los partidarios del No. Los sondeos muestran que, si bien hoy perdería el Sí, la tendencia no es confiable, pues el grado de decisión no es aún determinante y porque en esa decisión va a incidir sobremanera la figura presidencial. En ello hará hincapié el régimen, preocupado porque el nivel de descrédito de la Asamblea no lo contagie. Ricardo Patiño no dice otra cosa cuando afirma que la Asamblea es una cosa y la Constitución otra. El régimen defenderá su contenido y se desligará, como lo está haciendo, de la gestión de Alberto Acosta y demás directivos de la Asamblea. Las cifras muestran, por otro lado, que el No, el voto blanco y el nulo están, por sobre todo, en los estratos más bajos. Los más permeables a las políticas asistencialistas. La clase media aún puede pagar aunque lo está haciendo con dinero plástico. Este se estira pero termina castigando aun más a las facturas. Y eso, a la larga, puede terminar —ha terminado en otros momentos— en siniestro electoral. |








