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Extractos de una entrevista a Andrés Páez. Presidente de la Izquierda Demorocrática y ex diputado.
La primera semana de julio, el Gobierno y la ID pondrán el acuerdo en blanco y negro.. ¿Ya está concluido el acuerdo con el gobierno?
No hay un acuerdo, hay una aproximación en función de la encrucijada ante la cual está el país: avanzar hacia un nuevo escenario, con nuevas reglas de juego, con deficiencias y defectos por supuesto. O regresar a un escenario cargado de corrupción, de amarres de componendas que no rindió ningún fruto positivo al Ecuador.
¿Pero para usted el escenario positivo es Rafael Correa? Correa representa una opción de cambio. Él personalmente tiene méritos: ha demostrado ser un hombre honrado, y eso es bastante en este país. No responde a los grupos de poder. Se nota que hay un presidente, que está mandando. Y nadie puede desconocer que él está cargado de buenas intenciones, aun cuando su temperamento lo traicione con relativa frecuencia.
Una cosa es el temperamento y otra el modelo que preconiza y que, según Alberto Acosta, pudiera llevar el país hacia la democracia o el autoritarismo. En eso coincido con Acosta. Pero si la opción fuera el totalitarismo en lugar de un nuevo escenario donde se pueda procesar un cambio con pluralismo, estaríamos en contra de ese modelo. Lo que queremos es acompañar, apoyar una propuesta de cambio.
Hay gente que dice que hay pruebas de que el régimen no respetó la legalidad. ¿Por qué reclaman ahora y no reclamaron cuando disolvieron el Congreso? Éste fue disuelto y mucha gente que hoy habla de respeto a las instituciones, no abrió la boca a favor del Congreso porque en ese momento no era popular.
Lo cierto es que usted va a una alianza con un régimen que, según usted mismo, no respetó la legalidad. El hecho que esté en desacuerdo con algunos aspectos no necesariamente me va a obnubilar para advertir que en el camino hay una opción de cambio.
¿En qué no coincide usted? Estoy en desacuerdo con clausurar el Congreso de la manera que se hizo y excediendo los supuestos plenos poderes que, para mí, siempre fueron plenas facultades. Estoy en desacuerdo con que una vez más se pretenda meter la mano a la Justicia. También en que el terrorismo no esté, con el mismo énfasis que está el colonialismo y el neocolonialismo, en los textos constitucionales aprobados. Estoy de acuerdo, por ejemplo, con la licencia de paternidad que se ha establecido en la Constitución...
¿Usted está sumando aciertos y errores pero ver de qué lado cae la balanza? No se trata de eso. Hay puntos en los cuales estamos de acuerdo y otros no. Pero creemos que este es un momento histórico donde las fuerzas progresistas tienen que buscar unirse para que en el Ecuador haya efectivamente cambios. Y para conseguir eso sería un error pretender buscar unanimidades.
¿Qué responde a los que ya piensan que Izquierda Democrática más está buscando sobrevivir electoralmente que hacer un acuerdo programático? Si hubiera habido amor con interés eso se hubiera dado en la elección pasada. Ahora estamos mostrando que entendemos la necesidad de instrumentar un cambio y de apoyarlo.
¿Entonces el régimen de Rafael Correa va en la línea socialdemócrata? Rafael Correa tiene muchas coincidencias con la Social Democracia. Y creemos que el socialismo del siglo XXI, que han proclamado, no es algo que esté acabado. Tiene muchos vacíos, tiene deficiencias, no tiene un fundamento dogmático sólido y, por lo tanto, no abriga, desde el punto de vista ideológico, al Presidente de la República.
¿Piensan llenar ese supuesto vacío? No necesariamente. Depende de las circunstancias. Las ideas, no los hombres, hacen la historia de los pueblos, y poder aportar un conjunto de ideas que permitan determinar un norte de acción me parece algo importante en este momento. Aun cuando reconozco que en el interior del gobierno hay gente que ciertamente está pensando en una línea social demócrata.
¿ Qué responde a quienes están viendo prácticas autoritarias? Me parece que Correa ha sido un hombre muy firme en sus cosas. Ha habido excesos que públicamente he señalado. Pero más allá de poner calificativos hay que entender al hombre detrás de las circunstancias, a Rafael Correa en su lucha también con el viejo país porque, desgraciadamente, sus correligionarios replican prácticas del viejo país y esa es una lucha de maduración democrática. ¿La ID se diluirá en Alianza País? No, nuestra convicción es que tenemos que mantener nuestra identidad y nuestro gran bastión para mantener la identidad es la ideología.
¿Y acaso el régimen no es populista? Correa es un humanista, un hombre con concepciones de izquierda más cerca de la social democracia. ¿La política aplicada no es populista? No puedo negar que existen algunas expresiones de ese matiz y creo que eso, en gran medida, responde a la ausencia de solidez ideológica que debe articular la propuesta de gobierno. ¿Qué le hace pensar que ustedes no van a ser usados, perdone la comparación, como pañuelo desechable? Si en política hubiera certezas, la política dejaría de ser una actividad tan fascinante como es. En el otro lado de la balanza están nuestros principios socialdemócratas, nuestro arraigo en las ideas progresistas... Creemos que es posible construir una alternativa de fuerzas progresistas alrededor de un gran frente que discuta sobre las cosas que nos unen y no sobre las cosas nos separan.
¿El Presidente está de acuerdo con lo que acaba de decir? No he hablado con el Presidente. En su entorno hay la convicción de que es necesario unificar a las fuerzas progresistas alrededor de una postura, que homogenice las coincidencias y objetivos y replique experiencias que ya se han dado en otros países.
¿Específicamente en qué han avanzado las conversaciones con el gobierno? Hemos conversado sobre la necesidad de articular ese frente. Hemos decidido que los temas electorales los hablaremos después.
¿Hablaron ya de la campaña por el Sí? No. Lo abordaremos cuando la Correa es un humanista, un hombre con concepciones de izquierda más cerca de la social democracia ¿La política aplicada no es populista? No puedo negar que existen algunas expresiones de ese matiz y creo que eso, en gran medida, responde a la ausencia de solidez ideológica que debe articular la propuesta de gobierno.
¿Qué le hace pensar que ustedes no van a ser usados, perdone la comparación, como pañuelo desechable? Si en política hubiera certezas, la política dejaría de ser una actividad tan fascinante como es. En el otro lado de la balanza están nuestros principios socialdemócratas, nuestro arraigo en las ideas progresistas... Creemos que es posible construir una alternativa de fuerzas progresistas alrededor de un gran frente que discuta sobre las cosas que nos unen y no sobre las cosas nos separan.
¿El Presidente está de acuerdo con lo que acaba de decir? No he hablado con el Presidente. En su entorno hay la convicción de que es necesario unificar a las fuerzas progresistas alrededor de una postura, que homogenice las coincidencias y objetivos y replique experiencias que ya se han dado en otros países.
¿Específicamente en qué han avanzado las conversaciones con el gobierno? Hemos conversado sobre la necesidad de articular ese frente. Hemos decidido que los temas electorales los hablaremos después.
¿Hablaron ya de la campaña por el Sí? No. Lo abordaremos cuando la Constituyente termine sus funciones. Hay coincidencia en que las fuerzas progresistas vayan evidenciando una unidad alrededor de compromisos mínimos, pisos y no techos.
¿Eso significa que en este momento usted tiene la certeza de que habrá una buena Constitución? No habrá una Constitución perfecta. Esa Constitución no generará unanimidades, habrá un amplio sector de la población que nunca la leerá y dará un voto político más por afinidad o desprecio al presidente Correa.
¿Qué pasa si tiene un acuerdo político y la Constitución no responde a las expectativas de su partido? Si fuera nefasta para el Ecuador, evidentemente toda posibilidad de acuerdo quedaría disuelta. Diremos sí en la perspectiva de que esa nueva Constitución sea buena y responda a nuestras expectativas. El tema electoral está pospuesto.
¿Pero estará en el acuerdo? Sí, de ese tema necesariamente tendremos que conversar. ¿Cuáles son sus mínimos? Mantener las Alcaldías de Quito, Cuenca... La alcaldía de Quito sin duda es un legítimo interés electoral que tiene el partido. Como lo son la prefectura de Pichincha, del Carchi, la alcaldía de Cuenta y de Ibarra...
Esto es un juego donde vamos a poner a prueba, por primera vez, la madurez democrática de las organizaciones políticas de izquierda para no cometer el error de siempre: ir separadas, divididas y abrir así el cauce a las improntas populistas o a las opciones de derecha.
¿Cuándo se dará este acuerdo según el calendario negociado? En la primera semana de julio vamos a volver a conversar en blanco y negro con los cinco proyectos que hemos propuesto a Alianza País. Los vamos a revisar en un grupo más amplio donde estén los técnicos del gobierno.
El siguiente paso será conversar el resultado final de la Constituyente para saber lo que vamos a hacer en el referéndum. Entre tanto yo convocaré al Consejo Nacional de Izquierda Democrática para informar de los avances y dar todas las satisfacciones a la dirigencia nacional respecto de la manera como estamos procediendo. |