REVISTA VANGUARDIA
El agente naranja que acosa a McCain
| El agente naranja que acosa a McCain |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 01 de julio de 2008 | |
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El Senador republicano cae en los sondeos, Bush, Iraq y la recesión traban su campaña. George W. Bush es el mejor campañero de Barack Obama. John McCain lo admite y, con 12 puntos detrás del candidato demócrata, en los recientes sondeos de intención de voto, busca lo imposible: marcar distancias con el Presidente de la Justicia Infinita. Sin embargo, todos sus esfuerzos parecen un bumerán en un electorado de bolsillos esquilmados y que ve en el veterano de Vietnam a un sobrio continuador del statu quo. De hecho, hasta uno de sus más cercanos asesores, Charles Black, soltó tremendo lapsus cuando dijo a Fortune que un atentado terrorista en suelo estadounidense, antes del 4 de noviembre —día de las elecciones—, beneficiaría al republicano. John McCain ve cuesta arriba la carrera a la Casa Blanca. Ahora los sondeos ya no le agradan. En la investigación conjunta entre Los Angeles Times y Bloomberg tiene 37 por ciento de intención de votos frente al 49 de Obama; en la de Newsweek 36 versus 51; The Miami Herald lo ve 16 puntos detrás y la CNN con 8 puntos de rezago. Así, atrás quedaron los tiempos en que los sondeos, antes de las primarias demócratas, auguraban el triunfo republicano. Laureles en los cuales se durmió el ex soldado y desde donde se dedicó a subestimar a Obama como inexperto en seguridad nacional, en economía y en relaciones internacionales. Hoy esos temas prenden la alarma de McCain para curarse en sano. Por eso hace su propio análisis de las operaciones estadounidenses en Iraq. "Estuve en completo desacuerdo con la estrategia inicial del presidente Bush en Iraq, que fracasó miserablemente —dijo recientemente el candidato de 71 años, en un mitín en Nueva Orleans—. Pero, ahora, estoy de acuerdo con una estrategia que está funcionando y a la cual, desafortunadamente, se ha opuesto el senador Obama". Entonces, enancado en últimos titulares de prensa, el senador de Arizona se frota las manos: el plan en Iraq va bien, dice, tras comparar los índices de violencia de mayo pasado con los de mayo del 2007, en los cuales se distingue un descenso en la conflictividad y en las bajas militares de EE.UU. La prensa, al menos la televisiva, parece jugar desde la orilla republicana. De hecho, McCain ha tenido más horas de exposición al aire que cualquier candidato. Analistas, incluso desde el ala conservadora, anticipan en estos gestos un nuevo repliegue mediático hacia el Partido de los Bush. Basta una perla escrita por Tucker Carlson en la revista The Nation: "John McCain ofrece a reporteros las tres cosas que más desean: acceso total todo el tiempo, una corriente sin fin de citas divertidas y enormes cantidades de alcohol". En la misma línea de contradicción a su contendor, las maletas de McCain están listas para dos nuevos viajes durante esta semana: Colombia y México. Dos países clave para la geopolítica de Washington de cara a América Latina. Con estos itinerarios el veterano de Vietnam quiere demostrar pericia en relaciones internacionales. Las ventajas de un TLC, la lucha contra el narcotráfico y una posible declaración sobre migraciones reguladas pudieran ser los golpes de la campana. Aunque este último punto es la manzana de la discordia entre el candidato y sus aún esquivas bases republicanas, entre las cuales los referentes nacionalistas, conservadores y proteccionistas serán el plomo que no permitirá a McCain desmarcarse de los últimos ocho años de gestión republicana. Por eso, el presidenciable sabe dónde puede alzar la voz sin que se le escape un gallo. Así, en mayo, le pidió a Bush el completo desarme de Corea del Norte y dijo que después de los 45 días de revisión de las propuestas hechas por Pyongyang, en su anhelada administración podría retirar al país de la lista de naciones afines al terrorismo. El senador de Arizona, no obstante, de entrada tiene la guerra perdida en la economía y, en especial, en las políticas energéticas. Mientras en la sociedad civil crece la presión para que EE.UU. reduzca las emisiones de CO2, la figura republicana habla de un agresivo plan de explotación petrolera en plataformas oceánicas, muchas de ellas en zonas protegidas, para capear el alto costo de las gasolinas, atribuido, según el republicano a especuladores y ambientalistas. Mientras tanto, y casi como un golpe de pecho, el candidato expresa su preocupación por el calentamiento global. Este discurso se activa cada vez que va a foros de independientes, líderes de centro y jóvenes de derecha. "Una estrategia autodestructiva", dice Paul Krugman en su reciente columna de The New York Times. En la economía cotidiana, la suerte también es magra. Pues mientras John McCain habla de fortalecer el plan Bush de excención de impuestos a las grandes empresas, no dice mucho sobre planes de renegociación de hipotecas, mejoramiento de los seguros médicos ni de creación de nuevas fuentes de trabajo: tres temas gravitantes para el común del electorado. Por eso, el ex soldado sabe que la táctica de la subestimación le ha caído encima. Además, su chequera con USD 40 millones no inquieta a la poderosa estructura electoral de Obama, con un capital base de USD 80 millones. Así, el devenir en Iraq y el eco mediático pudieran dar oxígeno al candidato de la "reforma, la propesperidad y la paz". |








