REVISTA VANGUARDIA
Choque de trenes a la vista
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Vanguardia 53 - Septiembre 26, 2006
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| lunes, 25 de septiembre de 2006 | |||||
Página 3 de 3 Segundo scenario: Roldós PresidenteGobierno agitado desde el día ceroSi León Roldós llega a la Presidencia, no tendrá período de gracia. Lo más seguro es que Rafael Correa le haga oposición, de inmediato, en las calles. El líder de Alianza País presionará al Tribunal Supremo Electoral para que convoque a la consulta y el país decida si quiere o no la Constituyente. Este escenario riñe con el de León Roldós, quien ha creado una doble instancia para la reforma. Primero, convocar a una consulta. El Gobierno sometería textos específicos sobre, por ejemplo, la despartidización de las instituciones de control del Estado y el Tribunal Constitucional, la eliminación del voto en plancha, la despolitización del TSE, la revocatoria del mandato para el Presidente, la posibilidad de disolver por una sola vez al Congreso Nacional... Si la consulta ganara, Roldós le daría 60 días al Congreso para incorporarla a la Constitución. De no hacerlo, optaría por una Constituyente. Esta especificación fue la que el candidato de la REDID escribió, de su puño y letra, en el acuerdo político firmado, el 10 de agosto, con Correa y Freddy Ehlers. Días después, Correa dijo que esa anotación traicionaba el espíritu del compromiso. De hecho, sus tiempos y el mecanismo propuesto por Roldós no empatan sobre todo con su oposición a que las reformas pasen por el Congreso. Esto y su supuesta derrota, llevarían a Correa a la calle apenas se posesione Roldós. Por dos razones: la primera, porque tienen que cumplir la voluntad popular que, según Gustavo Larrea del buró político de Correa, se evidenciará en el millón de firmas por la Constituyente que van a recoger. Y dos, porque no creen a Roldós y consideran que su propuesta es un parche más. Los del campo de Roldós creen tener margen de maniobra para evitar que el pedido ciudadano se convierta en una bomba de tiempo cuya mecha puede encender Correa. Carlos Aguinaga, miembro del buró político de la RED, cree que entre el triunfo y la posesión tienen tiempo para desactivarla. En ese lapso piensan construir puentes con los partidos y todos los demás actores favorables a la Constituyente. Es decir, Correa y los indígenas. Además de los 49 días que tendrían antes de la posesión, los amigos de Roldós creen que, en última instancia, cuentan con otro as para negociar: el estatuto. Todavía no tienen una propuesta acabada, pero piensan que podría haber elementos afines con el estatuto propuesto por Alianza País. El ex Presidente del TSE habla, por ejemplo, del sistema de distritalización o de elegir alrededor de 150 asambleístas. El número desbordaría al de diputados para lograr, de esa manera, una mejor representatividad social. Estos dos puntos también son evocados por Pachakutik. Pero esto no garantiza un acuerdo con Roldós pues, según Ricardo Ulcuango, los indígenas desconfían de él y de Correa. En este escenario, los partidos cubrirían la espalda al candidato REDID. Su propuesta no es mal vista. Primero, porque está apegada a la ley. Y segundo, porque en ese cambio con estabilidad los partidos vislumbran una oportunidad: rehacer su credibilidad. En parte quieren ser protagonistas de reformas esperadas por la ciudadanía. En esa línea están el PSC, el PRE, el Prian, el MPD, Sociedad Patriótica e incluso el Movimiento Reivindicación Democrática, que auspicia la candidatura de Marco Proaño Maya. Pasar por el Congreso, dice el presidenciable, es la única manera de rescatar y dar ejemplo de lo que es respetar la institucionalidad del país. En ello coincide asimismo Gloria Gallardo, candidata a diputada por el Prian. Jimmy Jairala va más lejos. El director provincial del PRE y candidato a diputado recuerda que el Congreso puede tener su propia agenda de reformas, pues basta con el apoyo del 20% de legisladores o a través de un bloque que tenga mínimo 10 diputados para impulsarla. En este campo hay ofertas por montones. El PRE quiere reducir el número de magistrados de la Corte Suprema de Justicia, eliminar la figura del Vicepresidente... El PSC quiere, dijo Pascual del Cioppo, incluir en la Constitución cambios a la seguridad social, incrementar los salarios a través de la eliminación del 15 por ciento de las utilidades, flexibilizar la relación obreropatronal... La propuesta de Roldós no sólo ha encontrado eco en el Congreso, sino que ha despertado una euforia reformista encaminada a rehacer su imagen. Nada asegura que ese ejercicio resulte exitoso. Y su alcance parece estar directamente atado a varios factores: el volumen del voto nulo, la composición misma del Congreso, la relación que pudiera establecer con Correa, la receptividad al paquete de reformas y la celeridad con la cual se la procese... De todas formas, en esa primera etapa, y si no llega a acuerdos previos con Correa, Roldós haría causa común con el Congreso. Ese no sería el único factor de poder que tendría a su favor. Contaría de seguro con el apoyo de las cámaras de la producción, los alcaldes de Quito y Guayaquil, buena parte de los medios de comunicación y seguramente las Fuerzas Armadas que son, por principio, amigas del orden. ¿Cuánto pesará esto si se da un mano a mano callejero entre un supuesto gobierno de Roldós y los partidarios de Correa? Las evidencias políticas en este caso dicen, por ahora, dos cosas. Una, que si gana su Gobierno será turbulento desde el primer día. Y dos, que si bien el establecimiento le apoyará, no se sabe hasta dónde Roldós pueda imponerle cambios. |
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