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La estrategia que no llegó a tiempo PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 08 de julio de 2008

La oposición dilucidó la estrategia para actuar en bloque. pero en dos semanas concluirá el debate del texto constitucional.

 

Públicamente no lo admitirán, pero la renuncia de Alberto Acosta a la Presidencia de la Asamblea ofreció a la minoría una oportunidad que ni ellos se imaginaron. Les dio el argumento perfecto para unirse y actuar en bloque.

Hace dos semanas, lo ocurrido en el Pleno de la Asamblea Constituyente fue inolvidable: el bloque oficialista interpretó el reglamento constituyente para posesionar a César Rodríguez en la segunda vicepresidencia, la mesa directiva fue cercada por la escolta policial mientras los asambleístas de minoría gritaban y reclamaban la posesión de Leonardo Viteri del Partido Social Cristiano (PSC). Finalmente, al día siguiente, la minoría se vistió de negro y se declaró de luto.

¿Qué hay detrás de esas acciones en conjunto? Mae Montaño, quien se desafilió de Uno la semana pasada, asegura que las acciones del miércoles 25 de junio fueron espontáneas y surgieron debido a que el bloque de Acuerdo País no respetó el reglamento en el nombramiento del segundo vicepresidente.

Pero más allá de esa motivación puntual, los asambleístas de minoría tienen una estrategia. Esa misma noche, 30 asambleístas de todos los partidos y movimientos de minoría se reunieron para definir acciones.

“Allí decidimos —dice Julio Logroño, asambleísta por el Partido Sociedad Patriótica (PSP)— que la única forma de hacernos escuchar era actuar de una forma conjunta, sin que eso implique separarnos de nuestras líneas partidistas”. ¿Quiénes estuvieron en la cita? Asambleístas del PSC, Prian, PSP e independientes como Rossana Alvarado, Diana Acosta, Alfredo Ortiz y Mae Montaño. Pablo Lucio Paredes de Futuro Ya, Eduardo Maruri de Uno y César Rohon del PSC no asistieron. En la minoría se sabe que una de las razones de la desafiliación de Montaño al partido Uno fue su asistencia a la reunión de oposición, pues la postura del movimiento ha sido mantenerse lo más distante de los dos extremos.

Sin embargo, la reunión del miércoles 25 no ha sido la única en la agenda de la oposición. Hasta el momento se han reunido en tres ocasiones. En ellas se han ventilado opciones de acción.

Desde abandonar la Asamblea hasta incorporar a uno de los suyos en la Mesa Directiva. “Hace un mes —explica Vicente Taiano, director nacional y asambleísta por el Prian— yo propuse irnos de la Asamblea porque me di cuenta de que terminaríamos haciendo lo que hacemos ahora: a las 10 de la noche recibimos 80 artículos que se tratarán en el Pleno del día siguiente a las 08:30 de la mañana”. Esa fue la primera alternativa que, según siete asambleístas de minoría que hablaron con Vanguardia, no tuvo acogida.

“Votamos y a excepción de dos asambleístas —agrega Taiano — el resto pensó que era preferible quedarse para dar a conocer los detalles a los cuales ni siquiera la prensa tiene acceso”. Y así lo intentan. Bajo ese argumento, los asambleístas minoritarios han presentado a los medios observaciones en temas como la conformación de los organismos de control, la expropiación de la propiedad privada, las competencias de la nueva Corte Constitucional...

Después de esa votación apareció otra alternativa: crear en el Pleno una Asamblea paralela. “La idea —explica un asambleísta de minoría— era dar la vuelta a los curules y elegir nuestra propia mesa directiva”. Esta táctica, que estuvo consensuada, no tuvo resultado porque el bloque mayoritario, enterado de la movida, se adelantó: clavó las sillas en el piso para impedir que éstas giraran 180 grados. “No podíamos permitir —justifica una fuente de la bancada oficialista— que los de minoría hagan de la Asamblea Constituyente un show”.

Ante eso, los asambleístas de minoría —dice la fuente de Acuerdo País— no tuvieron más opción que tratar de boicotear el desarrollo de la Asamblea alargando sus intervenciones. De ahí que, desde la perspectiva gobiernista, eso se haya parado con la renuncia de Alberto Acosta a la Presidencia de la Constituyente. Según un informe de la Secretaría de la Asamblea, hasta el 16 de junio, el 45 por ciento de las intervenciones en el Plenario fueron de los asambleístas de minoría que suman 40, entre miembros de partidos y movimientos e independientes.

La oposición apunta, por ahora, a su estrategia definida el miércoles 25 de junio: se reunirán una vez por semana para debatir los temas que se tratarán en el Pleno y sobre aquellos que consideren más importantes tomarán una postura en conjunto. Esto "porque es muy dificil debatir y tomar posiciones —explica Leonardo Viteri, asambleísta de Manabí por el PSC— sobre 100 temas diarios". La minoría escogerá a los asambleístas que defiendan la posición de bloque para cada tema y podrán abarcar el debate de los artículos que faltan por aprobarse en el Pleno. De ahí que algunos de los temas que apuntalarán será la designación de las autoridades de control, la conformación de la Corte Constitucional y el hiperpresidencialismo.

Los asambleístas son optimistas. En la minoría piensan que su decisión de quedarse en las Asamblea Constituyente ya está dando resultados.

"Aunque nuestro trabajo ha sido un poco desordenado y desarticulado entre los movimientos de minoría, —agrega Vicente Taiano— los ciudadanos ya se están dando cuenta de que una vez que se termine la redacción de la nueva Constitución no se resolverán sus problemas". No obstante, por el momento no planean acciones específicas como "vestirnos nuevamente de negro, cosernos la boca como Rafael Estevez o hacer bochinches en el Pleno".

Así lo asegura Julio Logroño. Una de las razones que da el asambleísta de Sociedad Patriótica es que para planear ese tipo de acciones se requeriría que la minoría tenga caracteres y posiciones similares. Y eso todavía no ocurre. La estrategia dilucidada tiene poco tiempo para dar los resultados que ellos esperan. La nueva Constitución debe estar completa el 26 de julio, lo cual implica que el 16 de julio se terminarán los debates en el Pleno.