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El fantasma de la crisis ya empieza a ser real PDF Imprimir E-Mail
Fabián Albuja   
martes, 08 de julio de 2008

El mundo avanza a la estanflación. América Latina ya siente los estragos. la balanza comercial se deteriora y las remesas caen.

 

 Estados Unidos sigue siendo el motor de la economía mundial. Aun cuando su nivel de actividad se ha resentido, de todas maneras se advierte que el mundo gira en su entorno. Esto a pesar de que han emergido otros polos de desarrollo en Europa y Asia, como China, India y aun Rusia.

¿Qué está pasando en EE.UU.? La economía entró en una sostenida desaceleración en su crecimiento, con disminución del empleo y aumento de los precios. Si bien esto no permite asegurar, todavía, que la economía se encuentra en recesión —al menos en términos técnicos— sí se puede decir, a la luz de las cifras, que algunos indicadores han entrado en un serio deterioro.

El ritmo de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) se ha reducido en los últimos años: 3,1% en el 2005, 2,9% en el 2006 y 2,1% en el 2007. El desempleo también evidencia el problema. Muchas factorías e instituciones financieras han empezado a despedir masivamente a su personal.

En apenas dos meses el desempleo subió medio punto: del 5% en abril al 5,5% en junio. La inflación es otro factor que muestra el desajuste de su economía. Desde finales del año pasado, la variación de los precios ha bordeado el 4%, cuando en años anteriores no superó el 3% anual.

Estos elementos hacen pensar que la economía está entrando en un proceso de estanflación. Es decir, inflación con ausencia de crecimiento.

Hace dos semanas la Federal Reserve (Fed) ya dio una señal: no bajó la tasa de interés. Eso indica que las tasas subirán. Al ser los mercados muy sensibles, ese manejo fue asimilado e inmediatamente las tasas empezaron a subir en el mundo. Lo prioritario desde hoy ya no es buscar el crecimiento sino controlar la inflación.

¿Cuáles son las causas? Son tres. La crisis del sector inmobiliario originada por las excesivas facilidades crediticias sin suficientes garantías de repago. El crecimiento de los precios de los commodities que tiene como base la demanda incrementada de China e India que no ha sido compensada con un aumento en la producción.

Y tercero, el incontrolable desate del precio del petróleo. Este fenómeno no solamente ocurre por el aumento en la demanda mundial, sino que, además, tiene un alto componente especulativo como alternativa de inversión rentista y genera en parte una burbuja petrolera.

¿Están blindadas las economías de Latinoamérica? No. Todas están vinculadas por el comercio, los flujos financieros y tecnológicos y la energía. Los mercados financieros están sintiendo fuertes remezones. Las bolsas en América Latina están cayendo, especialmente las de México, Chile, Argentina y Brasil.

Al principio parecía que los efectos no iban a ser tan grandes y que había un cierto desacople con la economía estadounidense. Pero no fue así.

Cuando se inició el problema en EE.UU. los capitales buscaron rentabilidad en América Latina. Pero tan pronto como se dieron cuenta de que la situación estaba afectando a esas economías, los capitales han empezando a salir. La balanza comercial también sufre alteraciones.

El problema global hace que los países de la región tengan mayores dificultades para colocar sus productos. Al mismo tiempo las importaciones se encarecen, limitando la capacidad de abastecimiento del aparato productivo. Esto es una realidad. Si quitamos al petróleo se observa un saldo comercial negativo para el Ecuador. Lo mismo ocurre con Chile si se le quita el cobre. Y en Argentina si se retiran de su canasta la carne y ciertos granos, el saldo se debilita Otro efecto grave es la reducción de los flujos de las remesas que envían sus emigrantes. Y los primeros síntomas ya se empiezan a sentir.

En el primer trimestre del año las remesas que se envían desde España al mundo se redujeron 2,6% respecto al primer trimestre del 2007. Y en Ecuador la realidad va tomando forma. Los flujos recibidos en el primer trimestre del 2008 fueron 8% menos que el cuarto trimestre del año anterior. Aunque si se comparan con los obtenidos en el primer trimestre del 2007, el crecimiento es positivo: 12,3%.