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La entrevista: Raúl Vallejo PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
lunes, 25 de septiembre de 2006
El acuerdo educativo puede ser una tregua

Este miércoles se presenta la consulta sobre la edu cación. es Una oportuni dad para despolitizar el sector.

¿El Plan Decenal de la Educación irá a consulta popular?

Sí. Irá en una papeleta adicional en la segunda vuelta para transformar las ocho políticas que conforman ese plan en políticas de Estado: universalización de la educación inicial desde los cinco años. Universalización de la educación básica de 10 años. Incremento de la población estudiantil del bachillerato hasta alcanzar el 75% de los jóvenes en la edad correspondiente. Erradicación del analfabetismo y programas de educación de adultos. Mejoramiento de la infraestructura y equipamiento de las instalaciones educativas. Mejoramiento de la calidad y equidad de la educación desarrollando sistema de evaluación general y de rendición social de cuentas en el sistema educativo. Mejoramiento de la calidad de vida y condiciones de trabajo de los docentes; y financiamiento que es aumentar la participación del sector educativo en el PIB -medio punto hasta el 2012- para alcanzar el 6 por ciento.

¿Cree usted que allí hay elementos para que, por lo menos en este tema, el país se dé una tregua?

Creo que como país tenemos que plantearnos políticas de Estado que nos permitan caminar hacia algún lugar y en esas políticas de Estado, con las cuales vamos a caminar, es muy importante que el país como tal se dé una tregua. Y la tregua sólo es posible cuando sabemos hacia dónde vamos. Por ejemplo: para mejorar la infraestructura y el equipamiento de las escuelas, estamos invirtiendo alrededor de 60 millones en este año. Esto no se ha hecho en por lo menos 15 años. Sin embargo, con esa inversión, apenas cubrimos entre el 7 por ciento y el 8 por ciento de las necesidades reales del sistema.

¿Qué le hace pensar que una consulta popular inducirá a los actores políticos y sociales a asumir estas políticas?

Las ocho políticas no se han ocurrido al ministro de Educación en una tarde. Son políticas que han sido debatidas y acordadas en el seno del Consejo Nacional de Educación donde están representados el Conesup, la UNE, la educación particular católica, la educación particular laica, el Senplades. A esas reuniones también asistieron el director ejecutivo del Contrato Social por la Educación, el representante de Unesco, el representante de Unicef y ahora invitamos a un representante del Comité Empresarial. Las políticas han sido acordadas en este seno y se han hecho más de 40 talleres para difundirlas.

¿Hacen suya esta política los candidatos a la Presidencia?

Vamos a hablar con los finalistas. La idea es que digan “vota por mí y por las políticas educativas”, porque estas serán un marco para quien gobierne. Le permitirán ahorrar muchísimo tiempo en lo que es planificación y organización.

¿Por qué haber establecido una década para desarrollar este plan cuando en cuestiones de educación el país debería ir más rápido?

Si alguien acelera más las cosas eso será siempre bienvenido. El plan se ha puesto para 10 años porque hemos pensado que es un plazo razonable para hacer determinados cambios. Por ejemplo, en la primera política, la universalización de la educación inicial de 0 a 5 años, está todo por hacerse porque los niños de clase media, de sectores populares no van a la escuela, sino cuando cumplen 5 años. No van desde los 2, 3, 4 años a la educación inicial. Incluso el Ministerio de Educación debe recuperar la rectoría pedagógica de ese sector que está fragmentado entre lo que hacen el Ministerio de Bienestar Social, el Innfa y Educación y que apenas cubre el 12 por ciento en la Costa y el 14 por ciento en la Sierra. Se requieren 10 años.

¿Por qué en este plan no se incluyó una transformación para la educación pública universitaria?

El plan no toca el aspecto universitario porque el Ministerio no tiene injerencia en las universidades. Eso le corresponde al Conesup, donde el Ministro de Educación tiene un representante. Con Gustavo Vega, su actual Presidente, estamos trabajando en encontrar mecanismos de transición entre el bachillerato y la universidad. Eso es parte del Plan Decenal.

¿Cuánto pueden cambiar los contenidos de la educación si este plan se desarrolla como política de Estado?

Dentro de la calidad, el plan toca la necesidad de un proceso curricular nuevo. Y también en la política séptima, de transformación de la formación inicial de los maestros. En otras palabras, los antiguos normales se transformaron en institutos pedagógicos. La propuesta es avanzar hacia la universidad pedagógica, hacer estudios más especializados de los docentes. Hay, entonces, una reforma curricular necesaria pero no está en el plan, porque es obvio que es un proceso. El nuevo ministro tendrá que liderar esa reforma.

¿Qué entronque hay entre lo que propone este plan y la necesaria municipalización de la educación?

La Constitución habla de un proceso de descentralización y desconcentración. Pero esos mecanismos de descentralización tienen que ser confrontados por el próximo gobierno, acordados con el gremio del magisterio (la UNE) y con los municipios.

¿Se acaba el hecho que las partidas se las lleven los maestros?

Eso ya no se puede hacer porque, si eso se detecta, el decreto señala que la autoridad que permite aquello queda destituida de su cargo. Esa es una manera de blindar.

¿Hasta qué punto el plan también blinda la educación pública contra la intervención política de la UNE?

En esta elaboración de las políticas ha participado el gremio. Es importante que la UNE esté participando y apoyando y que diga a los agremiados que es capital que tengamos políticas educativas de Estado. El problema de la despolitización del sector educativo se resuelve con una mayor inversión del Estado en el sector pues eso mejora la calidad de vida y condiciones de trabajo de los maestros.

Es decir, poner a competir al Estado con las banderas de la UNE.

Es eso y creo que es importante que la sociedad en su conjunto se comprometa. Cuando me dicen que hay un partido político que domina la educación, les respondo que los demás partidos se han olvidado del sector educativo y no tienen una política para el magisterio. Y tenerla significa que cuando hay un paro, un partido tiene que decir si está en contra o a favor. Pero aquí todos los partidos y las élites esconden la cabeza cuando hay un paro y dejan al Ministro enfrentado con el gremio, hasta que cae el Ministro y se soluciona el paro y otra vez volvemos al ciclo. La gente no se quiere involucrar.

Las élites no se interesan en la educación pública porque tienen a sus hijos en los colegios privado y eso no es estar sintonizado con el futuro del país. Si se quiere despolitizar el sector educativo hay que competir políticamente con quien lo ha politizado, en este caso la UNE. Es como una vacuna.

Creo que el plan recupera la rectoría del Estado que en un proceso de desinstitucionalización había dejado la educación al garete.