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Ruptura y Alternativa aceptan volver al pasado PDF Imprimir E-Mail
José Hernández   
martes, 29 de julio de 2008

Esos sectores se están entregando, pies y manos amarrados, a lógicas arcaicas como las que combatieron, en ciertos puntos, en Montecristi.Image

 

El Presidente hizo otro ejercicio inevitable en su lógica vertiginosa: señalar que la oposición está en su campo más que afuera. Una confesión simple que dice más cosas de las que parece. Obviamente, Rafael Correa se refiere a Alberto Acosta quien ha tenido el tino, a los ojos de sus amigos, de evitar una bronca pública con el Mandatario. Acosta es un hombre que ha digerido algunas lecturas orientales.

Por eso ha devuelto golpes rasguñando los nervios del Presidente. Porque lo deben rayar las máximas y los pensamientos sobre la falsa amistad que cuelga Acosta en su blog.

Claro, el Presidente no sólo se refiere a Acosta. Al parecer decidió poner contra las cuerdas a una pequeña franja de la izquierda que, se quiera o no, es el único contrapeso que ha tenido en su gobierno. Un contrapeso interno, poco vistoso e incluso desechable a los ojos de la oposición.

Pero un contrapeso que, en ciertos puntos, ha frenado decisiones u obligado a cambiarlas. El caso Dayuma puede ser el más sonado. Algunos derechos en la Constitución (tan evidentes pero no para un Presidente tan conservador) pueden ser los más ilustrativos. ¿Es poco? Sin duda. Y aun así esos ecos libertarios, que vienen de personas que lo han ayudado a montar el proyecto, incomodan al Presidente. Y lo han llevado a trazar de nuevo la cancha. Ruptura de los 25 y Alternativa Democrática, están de acuerdo, al parecer, con ese viejo juego en el cual hay que plegar y aullar, si toca, puertas adentro. Mientras se espera que la tortilla dé la vuelta.

Así funcionan los partidos, se dice en esas organizaciones.

Pues no. Así funcionan los partidos leninistas. En las democracias maduras, que ellos conocen, hay tendencias abiertamente declaradas y sus tesis (que se someten al juego democrático interno) son conocidas públicamente.

Ruptura de los 25 y Alternativa Democrática, como otras fuerzas, están entregándose, con manos y pies amarrados, a una lógica tan anticuada como ciertas tesis que combatieron en Montecristi. Es una rueda de molino decir que la democracia partidista implica la desaparición, en un solo magma, de sensibilidades sociales y políticas que, además de legítimas, tienen una enorme virtud: mostrar que incluso en una tendencia no hay democracia sin matices.

Es una rueda de molino dejar suponer que la interacción de una organización política con la sociedad queda reducida a la tesis mayoritaria del buró político y al silencio público de las demás. Es ignorar que la relación de la ciudadanía con partidos, supuestamente serios, trae consigo otro proceso: enseñar a los ciudadanos cómo se decantan las tesis y cómo devienen en políticas públicas. Sólo de esa forma se legitima, como necesaria y rentable, la acción de pensar, formarse y hablar con datos de la realidad.

Ahora resulta que la opinión no podrá saber cómo piensan los políticos que detentan poder o aspiran a tenerlo: lo único sensato, en esa lógica, es lo que está haciendo Rolando Panchana: repetir lo que dice el ala mayoritaria del buró político.

En esa lógica, las candidaturas no se ventilarán por los méritos políticos y conceptuales de los aspirantes: bastará con preguntar al buró político que siempre retribuye a aquellos que saben dócilmente cobijarse bajo su sombra...

La sociedad, tan cansada de opacidad, reclama transparencia en el ejercicio de la política. En vez de eso, PAIS propone seguir en lo mismo: forjar un movimiento con dueños y cortesanos que temen a la deliberación pública. Ruptura y Alternativa, para no hablar de otros movimientos, están aceptando, con los ojos abiertos y la mirada puesta en las conveniencias electorales, instalarse en esa práctica tan familiar a la vieja izquierda que gobierna el país.

De paso, el Presidente muestra cómo piensa renovar los partidos. Con insultos que recuerdan al Gran Hermano, militantes convertidos en pañuelo desechable, premios a los aúlicos... De todas maneras, los afectados ni protestan. Así funcionaron los partidos autoritarios y habituaron a sus militantes a que si se salen de la línea, se salen de la foto. Nadie para el progreso.