REVISTA VANGUARDIA
El no se vuelve inasible
| El no se vuelve inasible |
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| Revista Vanguardia | |
| miércoles, 06 de agosto de 2008 | |
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El sí y el no
El mejor de los mundos para el régimen de Rafael Correa sería tener dos campos pefectamente definidos. Esa lógica, que le ha surtido resultados favorables, no se repite. El campo del Sí está dividido y el del No está totalmente desperdigado. En apariencia, esa es su mayor debilidad. En realidad, es una ventaja para los contrincantes del Presidente: no se prestan para ser atacados , multiplican tácticas y mensajes y preparan nuevos actores. El voto nulo, que se pensó que sería la tercera vía, no tiene, hasta ahora, una gran legión de seguidores. Vanguardia habló con una veintena de actores políticos. Y propone una lectura completa sobre la forma cómo se están armando el Sí y el No. Acuerdo País prepara una concentración por el Sí para el 23 de agosto en Quito. Es la primera movilización nacional y esperan alrededor de cien mil personas que se dirigirán, en principio, desde El Arbolito hacia Carondelet. En ella también se consagrará la alianza que el gobierno da por sentada con el MPD, el Partido Socialista y Pachakutik. Con ellos antes hará, también en Quito, con centraciones en la Plaza Belmonte, en el Comité del Pueblo, en Cotocollao… Ese modelo piensan multiplicarlo en todas las provincias. El gobierno tiene ya preparada, en todo caso, una megacampaña en la cual nada ha sido dejado al azar. Políticamente, no habrá espacio para la tercera vía que pretende ocupar el voto nulo. “Nosotros deberemos señalar con absoluta claridad —dice Eduardo Paredes, miembro del buró político— que el nulo es No y que la gente que anule no se pone en una posición equidistante. Es preferible que vote por el No a que le manipulen su voto”. La estrategia, en ese plano consiste en dividir el electorado entre aquellos que, a los ojos del gobierno, están por el pasado y aquellos que apuestan al futuro. El optimismo frente al miedo que —según el oficialista Patricio Carrión, miembro de la directiva de Pichincha— destila la oposición. “Ellos no venden esperanzas sino temores”. El régimen armó su estrategia en dos terrenos. Uno: explicar el contenido central de la Constitución. Y allí la cuerda se puede extender: reforma del Estado y del modelo económico, liquidación del modelo neoliberal (dicen ellos), ampliación de los derechos individuales, educación y salud gratuitas, derechos de la naturaleza… Dos: la acción de gobierno. Se insistirá en las bondades de los bonos de la vivienda, el bono solidario y por supuestas listas de obras en curso donde figuran obras de riego, carreteras, escuelas… La idea es afirmar que este gobierno hace lo que dijo. Que “hemos sido capaces —dice Patricio Carrión— de no traicionar nuestra palabra”. Acuerdo País dirá “Sí a la educación gratuita” y citará el artículo de la Constitución donde aquello quedó plasmado. Dirá “Sí al derecho al agua” y recordará a los campesinos y a los indígenas que ese era uno de sus pedidos más apremiantes. Los ministros harán parte de la campaña: mostrarán que aquello que pidieron a la Asamblea, quedó en la Constitución. Establecerán los puentes entre los artículos que conciernen su actividad y las políticas trazadas por el gobierno. Y dirán en qué, cómo y cuándo esto beneficiará, según ellos, a la ciudadanía. El gobierno mantendrá los gabinetes itinerantes y las cadenas e intervenciones presidenciales se incrementarán. La comunicación será simple, enfocada en la Constitución y en temas que, desde hace lustros, tiene consenso en el país: reforma y representación política, despartidización de organismos de control, descentralización… Los asambleístas de Acuerdo País harán lo suyo. En este momento, y hasta el 23 de agosto, las directivas en todas las provincias organizan actos de entrega de la Constitución a la ciudadanía. En los barrios habrá asambleas, festivales, debates… La idea de “popularizar la Constitución” es fuerte en Acuerdo País. Y la estrategia para hacerlo ya está rodada: activar la estructura barrial que es la base territorial del movimiento del Presidente. Una instancia que no ha parado desde hace dos años y de la cual hay miles en todas las provincias. “Volvemos a apelar —dice Eduardo Paredes— a los comités familiares. Nuestra campaña será puerta a puerta”. En PAIS se habla de construir redes de comunicación horizontal. Internet será utilizada al igual que formas alternativas como la música, el teatro, el arte… Todo esto será a escala nacional y se reflejará en la acción presidencial, pues, además de los sondeos, los coordinadores (barriales, cantonales, provinciales…) tienen, entre sus misiones, descubrir las preocupaciones y las demandas de sus comunidades. Todos ellos están siendo capacitados para que puedan explicar la Constitución en las organizaciones de base. Y han sido autorizados para establecer las unidades que sean necesarias con organizaciones sociales, políticas y gremiales para que el Sí esté garantizado. No obstante, en el plano nacional, 5 de agosto del 2008 VANGUARDIA 21 "Preferi mos tener coordina ción con par tid os que respa ldan al gobiern o, movi mientos locales fuertes y alcaldes". Eduardo paredes Miembro del buró de Acuerdo País el movimiento presidencial, a pesar de la alianza con el MPD, el Partido Socialista y Pachakutik, no constituirá, formalmente, un frente partidista. La versión oficial dice que no quieren dejar por fuera procesos políticos que llevan a cabo con otras fuerzas. En Azuay, por ejemplo, tienen acuerdos con siete movimientos entre los cuales están los que dirigen Paúl Granda, el padre Fernando Vega o disidentes de la Izquierda Democrática. También hay acuerdos con miembros de partidos de derecha. Es el caso de los alcaldes. Eduardo Paredes habla de que han venido trabajando con más de 150 burgomaestres, algunos de los cuales (esto no lo dice él) han sido volteados por el régimen. PAIS privilegia, entonces, niveles diferentes de interlocución. La meta no es sólo ganar: es que un 75 por ciento del electorado haga suya esta Constitución. Pero esta vez sí hay voces en Acuerdo País y en el gobierno, que piden anonimato, y que admiten que esa meta está cuesta arriba. Saben que tienen una megacampaña en ruta. No dudan de que el Presidente es el as que tienen para el referendo. Pero a pesar de ello se darán por bien servidos si es que el Sí pasa apenas del 60 por ciento. ¿Cómo decir Sí tratando de decir Sí pero…? El dilema en el cual están encerradas algunas tendencias que se reconocen, entre otros, en Alberto Acosta, Diego Borja, Fernando Vega, Mónica Chuji, y, posiblemente, Martha Roldós, es existencial. Están hablando. Están queriendo votar Sí a la Constitución y constituir un Frente Democrático para llamar a votar Sí, pero haciendo una "la constitución no satisface todos los pun tos de todos los grup os pero hay suficientes elementos para votar sí". alberto acosta Ex Presidente de la Asamblea “la meta del gobiern o no es sólo ganar : es que un 75 por ciento del electorad o haga suya la constitución” advertencia: el Sí es por la Constitución, no por Correa. Un Sí a pesar de las falencias del texto constitucional porque contiene cambios que, según ellos, el país reclamaba pero que no representa un cheque en blanco al Presidente. Un Sí para empoderar a los ciudadanos que, gracias a esa herramienta, podrán, según su visión, forzar a Rafael Correa a gobernar en democracia. Esa tendencia empezó a tomar cuerpo la semana pasada con el Congreso de la Ecuarunari donde algunos de sus promotores estuvieron presentes. “Si el Sí gana con la participación de esos grupos democráticos —dice Diego Borja— Rafael Correa sabe que tiene que contar con esos grupos. Al menos que tiene que representar a esos grupos”. Borja insiste, en ese sentido, en que importa, y mucho, el camino por el cual se llegue al Sí. ¿Cómo se hace la diferencia, en ese caso, entre los votos a favor de lo que pudiera ser una postura más autoritaria y un voto a favor del cambio pero democrático y sin concentración de poder? “Al final del día —dice Borja— no se sabe a quién respondió el llamado de la gente”. Lo indescifrable parece cierto. En esa tendencia que se está diseñando el dilema es shakesperiano. Porque el mismo Acosta reconoce, así lo hizo la semana pasada en los foros en los cuales participó, que hay miles de razones para votar por el Sí. Pero... Por eso preparan una campaña pedagógica en los foros y mítines en los cuales van a participar. El lema —por lo menos el que anuncia Diego Borja— girará alrededor de que la Constitución es para un cambio en democracia. “Algunas veces las formas cómo el Presidente entiende la democracia no me gustan”. Lo mismo han dicho con fuerza Fernando Vega, Alberto Acosta y asambleístas indígenas o representantes de la Conaie. Marlon Santi, su presidente, también reconoce que están entre la espada y la pared. El Sí al que llegaron no les faculta a pensar en movilizaciones o manifestaciones de alto apoyo. Van a ser críticos —eso dice— pero no plegaron a los llamados de partidos como Sociedad Patriótica que, según él, les hizo ofertas para que se alineen con el No. No repetirán alianza alguna con Lucio Gutiérrez. Pero hay resentimiento y tristeza en las comunidades por los ataques de Rafael Correa. El dos por ciento, el reconocimiento a medias del Kichwa… les dejó un sabor amargo en la boca. Por eso, y a pesar de que el gobierno ya da por sentada la alianza con Pachakutik, uno de sus asambleístas, Luis Guamangate, dice que sólo el 9 agosto se tomará en firme una decisión. Lo hará la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador en una asamblea ampliada, citada para ese propósito. En Montecristi, claro, Guamangate y los otros cuatro asambleístas de Pachakutik, votaron a favor de la Constitución. Lo hicieron señalando lo que obtuvieron (Estado plurinacional, justicia indígena, recursos naturales, derechos colectivos, bondades prácticas en el capítulo del buen vivir…) y previniendo que Rafael Correa no es el dueño del Sí. Además han puesto distancia en algunos puntos en los cuales reclaman, desde ahora, reformas constitucionales. En definitiva, el Sí pero… no se ve con un camino expedito. Y sus promotores saben que, en última instancia, política y estadísticamente le resulta intrascendente al régimen pues el agua que recojan llegará al molino de Rafael Correa. Por ello ven a mediano plazo su reto político. Frente a las leyes que darán cuerpo a la Constitución. Frente a los procesos para conformar el poder ciudadano y los organismos de control. Frente a la próximas elecciones… El No es lo más parecido a un rompecabezas en su caja. Allí se encuentran duros opositores a la Constitución con estructura política, más o menos relevante, como Jaime Nebot, Lucio Gutiérrez, Diego Ordóñez, César Montúfar. Personalidades que se diferencian por el tono o por las formas (entre otros Pablo Lucio Paredes, César Rohón, Eduardo Maruri, Cynthia Viteri). Partidos que están por el No pero que evitarán una abierta campaña (PSC, Prian)… Movimientos e iglesias que, de una forma u otra, llamarán a que esta Constitución no sea aprobada. Entre ellos hay pocos vasos comunicantes, al punto que es imposible perfilar un simulacro de estrategia. Jaime Nebot se ha echado al hombro ganar en Guayaquil y así tener una plataforma política desde la cual desconocer todo aquello que no se ajuste a la visión que impulsa desde hace ocho años en la Alcaldía. Esto, de darse, generará un choque de trenes con el régimen. En su discurso del 25 de julio, no sólo indicó su posición sino que descubrió parte de su estrategia. En el discurso, habló de “nuevos opresores”, de “un poder totalitario” al cual hay que obstruir el camino. Por eso, en vez de circunscribirse a Guayaquil, trató temas que atañen al país: la libertad, la opinión libre, la Justicia, la descentralización y las autonomías, la concentración de poder… Pero también mostró que con el gobierno hablará con estadísticas en mano. Y las dio de alcantarillado, agua potable, pavimentación de calles, equipamiento de escuelas, red hospitalaria… La publicidad mentirosa —eso dijo— frente a hechos ciertos. Nebot hará campaña y en el referendo se juega su futuro político. Si gana en Guayaquil, creará una situación política inédita contra el régimen. Si pierde, se ve mal cómo pudiera reclamar —como lo hizo el 25 de julio— que el Gobierno le quite el manejo del aeropuerto, del puerto, del registro civil, la concesión de agua potable y alcantarillado, las políticas de salud y educación… Los Gutiérrez, por su lado, enfrentarán solos el referendo. Quisieran coordinar acciones con otras organizaciones, pero nada orgánico. Sus afiches y sus lemas, que están impresos en su sede en Quito, no dejan duda sobre su posición ante el proyecto de Constitución y Rafael Correa: no al matrimonio entre hombres. No a los precios altos. No al aborto. No a la miseria. No más correazos. No más prepotencia. No más abusos. No al hambre. No al abandono del dólar. No al Congreso de los manteles… “Lo que quiere Correa —dijo Gilmar Gutiérrez a Vanguardia— es instaurar una monarquía. Es completamente antidemocrático este proyecto de Constitución. Correa va a nombrar todos los organismos de control, la Corte de Justicia, la Fiscalía y la Contraloría, todo”. Totalitarismo, autoritarismo, absolutismo y comunismo: eso le espera al país, según Gilmar Gutiérrez, si vota a favor de la Constitución. ¿Qué harán? Tres caravanas que cubrirán el país. Las encabezarán él, su hermano Lucio y Fausto Cobo. No tienen previsto, por ahora, hacer spots en radio, Tv ni prensa escrita. Realizarán asambleas en cada localidad y entrevistas en los medios que los acojan. Su campaña tendrá esa característica de puerta a puerta que tanto resultado les ha dado. No lo dicen pero es evidente que medirán a Lucio Gutiérrez para ver si se lanza a la Presidencia contra Correa. Por eso, prolongarán sus recorridos hasta las próximas elecciones. El voto de la UDC será, como dice Nebot del suyo, razonado. “Queremos reflexionar con la gente por qué No al proyecto —dice Diego Ordóñez, su presidente—. Sus ejes: el tema económico y la concentración de poder. “El Ecuador se ha acostumbrado en los últimos 30 años a ciertos equilibrios de poder. No podemos tener una persona que controla todo el poder y nos pone a todos los ciudadanos en la indefensión”. El discurso de Ordóñez no es nuevo. Y él reclama a César Montúfar y a León Roldós por haber apoyado este proceso cuyo desenlace —dice—, él anunció. “Ninguna organización política con más autoridad moral que la UDC para decir No”. En el mismo plano reivindica haber denunciado en abril del 2007 el discurso de ofertas de Rafael Correa. Por eso, 18 meses después, su campaña estará también centrada en pedir resultados, no en cultivar expectativas. Y el cuadro de pasivos que, según él, exhibe el régimen es apabullante: pobreza, alta inflación, desempleo creciente, baja inversión, bajo crecimiento… Imposible saber si con el referendo se iniciará el remozamiento electoral de la UDC. Pero ha venido trabajando en talleres desde hace seis meses. Y tiene estructurada la campaña, los foros y los documentos que explican los textos constitucionales y su supuesta inconveniencia para la vida diaria y política del Ecuador. En esta última parte hará lo mismo Concertación Democrática. Su idea, según César Montúfar, su director nacional, es organizar brigadas que recorran las ocho provincias donde tienen bases. Montúfar caminará Quito y por ahora sólo ha tenido contactos con Pablo Lucio Paredes y Santiago Ribadeneira, presidente del partido UNO. No hay duda sobre la posición que asumirán Álvaro Noboa, Vicente Taiano del Prian o Pascual del Cioppo, del PSC, sobre el referendo: preconizarán el No. Razones: la Constitución revela un retroceso en la administración del Estado. Politiza más la función judicial. La Justicia cambia de mano. “Además está el reconocimiento de la uniones homosexuales como familia —dice Vicente Taiano, asambleísta del Prian—. No están claros los términos de la distribución de la riqueza y de los medios de producción. Lo curioso no está ahí: está en que Taiano y Del Cioppo dicen que no harán campañas frontales por el No. El Prian no va a aliarse con nadie ni hará campaña publicitaria en los medios de comunicación masiva. En el caso del PSC no hará recorridos ni caminatas ni buscará alianzas para que gane el No. Esa estrategia la confirma Luis Fernando Torres. “No conviene por ahora que el partido haga una campaña oficial pero sí he sugerido que los dirigentes regionales y provinciales comiencen a desarrollar campañas con una lógica propia”. Y la pueden hacer sin el número 6 y sin la sigla del PSC, pues la campaña es sobre temas y no para elegir candidatos. Esa estrategia diferenciada permitirá que haya intervenciones directas y frontales como la que hace en Guayas Alfonso Harb o la que hará en Tungurahua la Nueva Fuerza Democrática, grupo que lideran figuras socialcristianas y jóvenes universitarios. En esta estrategia se confunden intereses específicos (Álvaro Noboa mantiene su bajo perfil), o procesos de reposicionamiento como el que juega el PSC. Entretanto, evitan un protagonismo que en la misma tendencia es considerado negativo, pues le darían alas al Presidente y justificarían sus críticas contra la vieja partidocracia. No es No, pero hay el estilo. Y estilo es lo que parecen querer ponerle, entre otros, los asambleístas Pablo Lucio Paredes, César Rohón y Eduardo Maruri: presentarán —según Pablo Lucio Paredes— en un par de semanas una Constitución alternativa. Es el resultado de su trabajo en Montecristi. “Primero para contar al país las posturas que no fueron incluidas. Segundo para decir a los electores que hay otras alternativas, que los cambios pueden hacerse por otras vías”. Entre ellos reconocen que hay temas positivos en la nueva Constitución. Pero el desequilibrio aparece cuando la evalúan en su conjunto. Por eso esa Constitución será impresa y distribuida “como una alternativa democrática para la reforma política que se tiene que hacer en el país”. Rohón, asambleísta auspiciado por el Partido Social Cristiano, señala un problema complementario: “los actos de la Asamblea son nulos por haberse modificado el articulado. El texto que debía ser votado el sábado 26 a las seis de la tarde, fue modificado el jueves. Eso nulita todo el trabajo de la Constituyente”. ¿Qué harán? Una campaña limitada. Estar presente donde se pueda, dice Pablo Lucio Paredes. “Una campaña de a pie y de uno en uno”, dice Rohón. Y Paredes agrega que no irá al Congresillo y que, además, no participará en las próximas elecciones. “Yo sí quiero dedicarle tiempo a una tarea: apoyar la generación de diálogos entre adversarios políticos”. Para Cynthia Viteri, en cambio, el referendo significa su retorno activo a la política. Hará campaña por el No, en forma personal y previniendo que “no se trata de un No al presidente Rafael Correa”. Un voto nulo de izquierda, socialista y nacionalista —como dice su promotor— no se lo esperaba el gobierno. La sorpresa la dan Eduardo Delgado y Polo Democrático. El régimen no le presta la más mínima atención. Acostumbrado a ver sondeos, no se inquieta de los resultados de una organización que considera de extrema izquierda. El Polo no ignora su realidad electoral. Por eso Delgado, Fernando Villavicencio y Napoleón Saltos cuentan, con desenfado, que su ícono será una pulga y su contrincante un elefante. Y su lema se acompasa: “dale por el nulo”. El Polo, donde se citan sindicalistas, movimientos sociales y un frente de trabajores públicos, está convencido de que Correa es el infiltrado. Es él quien se llevó los temas que hoy la opinión cree, según ellos, que puso Correa: la Asamblea, no a los diputados, deuda externa, petróleo, minería… “Ahora la derecha gana —dice Delgado— con el discurso de la izquierda”. Por ello el ex sacerdote no ahorra frases duras contra el gobierno. “No respaldamos a los grupos mafiosos de ayer, ni a los nuevos grupos mafiosos enquistados en el gobierno actual”. Su pedagogía política es votar por el nulo. Ni los unos ni los otros. El 9 de agosto en Guayaquil, en una cita con las delegaciones provinciales, definirán las estrategias. Una de ellas es que en caso de que gane el Sí lo haga por un margen escuálido. Van a usar el grafiti. La pulga figurará en las comparaciones entre la Constitución del 79 y la de ahora que muestra, dice Villavicencio, que Correa es un retrógrado. Van a mostrar, prometen en coro, la corrupción en el gobierno Correa… Voto nulo también pudiera recomendar el PSC si sigue el consejo de Luis Fernando Torres. “Porque significa un rechazo no sólo a eso que se llama Constitución sino a la dictadura constituyente de Montecristi”. |








