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Un tren sí oculta a otro...
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Vanguardia 50 - Septiembre 5, 2006
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| martes, 26 de septiembre de 2006 | |||||||
Página 1 de 5 La crisis de los partidos es conocida. Ahora se agrava: están divididos en clanes cuyos intereses son incompatibles con las políticas públicas. Ese hecho pesará gane quien gane la presidencia.
PSCEl poder en parcelasLas elecciones profundizaron las divisiones en el Partido Social Cristiano. La integración de las listas, la disputa entre León Febres Cordero y Jaime Nebot y el manejo de la campaña electoral produjeron un fenómeno nuevo: aumentaron las parcelas de poder. Esto se evidenció en la designación de candidatos. Hace dos meses la directiva socialcristiana se reunió en Guayaquil y para evitar mayores confrontaciones resolvió que los alcaldes y prefectos escogieran a los candidatos que, de ganar, fueran a trabajar con ellos. Se lo resolvió así para evitar que se repitiera lo ocurrido en Durán, cuya alcaldesa, Mariana Mendieta, ha tenido la oposición permanente de un concejal socialcristiano. Lo más importante no era eso: era dar a todos las prerrogativas que tiene Nebot (él pone a sus concejales) y, de paso, evitar otra vez una confrontación entre él y Febres Cordero. Así se decidió que cada uno de los 64 alcaldes socialcristianos del país maneje su cuota de poder. Ese poder parcelado ha costado caro al PSC. Hay desafiliaciones y expulsiones. Dos de las más costosas son la del alcalde de Babahoyo, Johnny Terán y la del ex alcalde de Bahía de Caráquez, Leonardo Viteri, quien se fue por no haber sido tomado en cuenta para la lista de diputados de Manabí. Ahora apoya a León Roldós. En Manabí hay otra república independiente llamada Simón Bustamante. Él y Clemente Vásquez hicieron frente común para asegurar que la concesión del puerto no se frustre por intereses liderados por Nebot. Esa actitud no es bien vista en Guayaquil donde arguyen que Bustamante y sus amigos quieren aprovecharse de la popularidad de Cynthia Viteri para lograr su reelección. Y suman las veces que Viteri ha ido a esa provincia: por lo menos tres. En El Oro, el PSC separó a su director Alfredo Castro, por diferencias con el alcalde machaleño Carlos Falquez. Castro quería ser primer candidato a diputado, pero Franco Romero fue escogido por su cercanía con Falquez. Esa decisión de fortalecer los poderes seccionales no aplacó sin embargo los temores que suscita Xavier Neira en sectores del partido. En efecto, el poder del Vicepresidente del PSC, patente en la Justicia, se comprobó, dentro del partido, en la conformación de la lista para diputados. Esto llevó a un grupo de alcaldes y prefectos a reunirse –28 y 29 de junio – en Guayaquil con Nebot. Le pidieron frenar las intenciones de poner en la lista a personas que sin ser del partido fueran cercanas a Neira. Nicolás Lapentti encabezó el grupo que expresamente le solicitó participar en el proceso de escoger a los candidatos a consejeros, concejales y diputados provinciales. De Nebot esperaban que asumiera el criterio político de las candidaturas. El diputado Alfonso Harb, la otra voz de Febres Cordero, dijo que desconocía esa reunión. Pero no la deslegitimó pues Nebot es el segundo en la línea de mando. En ese sentido, dice Harb, tiene derecho a ser consultado y oído. La realidad es que Nebot no quiso participar y deslindó responsabilidades sobre las postulaciones. “Donde está Neira –dijo un responsable socialcristiano a Vanguardia – no está él, en cualquier ámbito de la vida”. A los nebotistas molesta que se haya incluido a candidatos que no eran del partido. Les incomoda que estén allí personas que colaboran en negocios relacionados con Neira. Algunos ejemplos son su hermano Jorge Neira, David Rodríguez (quien trabajó en la Procuraduría y como asesor en Pacifictel) y Roberto Concha, uno de sus amigos. De hecho, Neira produce salpullido a los nebotistas. Al punto que cuando algunos pensaron que podía ser otra vez candidato a diputado, la reacción en el campo del Alcalde de Guayaquil desactivó su postulación. Esa guerra produjo víctimas políticas: diputados favorables a Nebot se quedaron fuera de la lista, según ellos, por retaliaciones: René Ramírez, José Varas y Pedro Valverde. Y esas marginaciones se dan al parecer en todos lados. Cynthia Viteri, quien pensaba que iba a poder estar entre dos sillas en su partido, está más rodeada por el círculo febrescorderista. Ese golpe lo acusan los nebotistas. Un prueba es que cuando miembros del Prian le hicieron saber a Nebot que lo respaldarían totalmente siempre que se lanzara como candidato presidencial por el PSC, algunos de sus partidarios hicieron sondeos para evaluar esa posibilidad. El Alcalde se encargó de desinflar ese globo de ensayo cuando ratificó que no participaría en la contienda electoral. Oficialmente en ningún bando se habla de rupturas. Harb prefiere decir que en el PSC se respetan simplemente los espacios. Nebot, como alcalde, no tenía por qué inmiscuirse en asuntos del Congreso, pues ellos son responsabilidad de Febres Cordero, quien decide quién va y quién no. Nadie, a su vez, se mete en su labor municipal. Así hoy la mayor agrupación política del país es, en realidad, una suma de clanes en guerra. |
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