REVISTA VANGUARDIA
¿EE.UU. y Rusia tras la Nueva Kosovo?
| ¿EE.UU. y Rusia tras la Nueva Kosovo? |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 19 de agosto de 2008 | |
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La Unión Europea alejó el fantasma de los balcanes en Osetia del Sur. ¿Y la Onu? en silencio...
Georgia trató de tomar desapercibida y someter a Osetia del Sur, mientras el mundo fijaba su atención en las Olimpiadas. El plan no funcionó. Rusia no esperó un segundo y contraatacó para proteger a esta región separatista pro Moscú. El enfrenamiento revivió los fantasmas de la Guerra Fría y los de una balcanización de la zona, pues no sólo Osetia del Sur quiere separarse de Georgia, también Abkhasia. Pero Georgia cuenta con el respaldo de EE.UU.: es su mejor aliado en el Cáucaso. Richard C. Holbrooke, analista de Project Syndicate, dice que el conflicto se veía venir. Los frentes que Rusia abrió en Osetia del Sur y Abjazia son sólo una pieza más de un rompecabezas articulado por Moscú: “su propósito fundamental es sustituir a Saakashvili —un hombre al que Putin desprecia— por un presidente más sujeto a la influencia del Kremlin”. Saakashvili es pro estadounidense. Así, la invasión a Georgia lastima también la fría relación con Estados Unidos. Según el Kremlin, ese país trata de contener la fuerza de Rusia. Una prueba de ello es la posible adhesión de Georgia y Ucrania a la OTAN, muy mal vista por Putin. George W. Bush, en declaraciones para la cadena CNN, dijo: “El hostigamiento y la intimidación no son maneras aceptables de llevar adelante la política exterior en el siglo 21. Sólo Rusia puede decidir ahora si regresa a la senda de las naciones responsables o sigue una política que promete sólo confrontación y aislamiento”. Al mismo tiempo, luego de 15 meses de negociaciones, su país llegaba a un acuerdo con Polonia para, antes del 2012, instalar en territorio polaco diez interceptores para destruir misiles en pleno vuelo. Ante esta afrenta, dice la agencia AFP, el jefe del Estado Mayor Adjunto del Ejército ruso, Anatoli Nogovitsyn, dijo que, al permitir ese despliegue, Polonia se exponía a un ataque. Y si bien Nicolás Sarkozy, presidente de turno de la Unión Europea, se vislumbraba como el gran negociador que logró que Rusia y Georgia llegaran a un acuerdo de seis puntos para cesar el fuego y detener las ofensivas, el acuerdo fue demasiado frágil y muy poco importante para Rusia. Luego de tres días, no abandonaba territorio georgiano, mientras su canciller, Serguei Lavror, declaraba que el mundo “puede olvidarse” de que Georgia vuelva a tener control sobre las provincias separatistas. Simultáneamente, el presidente Dimitri Medvedev recibió en el Kremlin a los líderes separatistas Eduard Kokoiti, de Osetia del Sur, y Serguéi Bagapsh, de Abjazia. Aunque para la Unión Europea el territorio de Georgia debe ser inviolable y ningún otro país puede interferir en sus asuntos, los líderes rusos piensan diferente: “La posición rusa permanece inmutable: apoyaremos cualquier decisión que sea tomada por los pueblos de Osetia del Sur y de Abjazia de acuerdo con la Carta de Naciones Unidas —dijo Medvedev— y no sólo la apoyaremos sino que también la garantizaremos”. Rusia pierde puntos en relaciones internacionales y planta un precedente de sus ambiciones. Macha Lipman, analista de la Fundación Carnegie de Moscú, citada por la agencia AFP, dice: “Era una demostración de la nueva fuerza rusa a todos aquellos que consideran que Rusia puede ser ignorada”. El escenario que el periodista ucraniano Vitali Portnikov esboza tiene otra clave: “La ofensiva en Osetia del Sur puso punto final a la restauración de la integridad territorial de Georgia. Ahora no se trata de dos provincias rebeldes (Osetia del Sur y Abjasia), sino de dos Kosovos”. Y es, de cierto modo, un modo de mostrar su malestar, pues según Alexander Rahr, especialista de Rusia en la Sociedad Alemana de Política Exterior, Rusia se siente humillada por el reconocimiento diplomático de Kosovo y la ampliación de la OTAN cerca de sus fronteras, y ahora quiere demostrar 'quién manda en casa'. Hace unos meses, recuerda la cadena BBC, el asesor de Putin en relaciones internacionales, Sergei Prikhodko, admitió que las relaciones Este-Oeste nuevamente se habían enfriado. Aunque el analista de asunto internacionales de la misma cadena, Paul Reynolds trazó un esquema diferente al de la Guerra Fría, en el cual Rusia no es enemigo ni amigo. “Se trata más bien de un competidor. Uno que juega de acuerdo a ciertas reglas internacionales y a otras, que se ha inventado para sí mismo”. Rusia está retando al orden europeo e internacional. Y EE.UU. cosecha a río revuelto para poner más alfiles en el Cáucaso y hacer jaque a Moscú. Aunque eso, para el analista de Project Sindicate, es una muestra de la “debilidad de la diplomacia occidental". Así, la escaramuza volvió a zanjarse con el tutelaje de la Unión Europea, un bloque regional que parece llevar una rosa blanca al ataúd diplomático en el cual se ha encerrado el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas... |








