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Correa conspira contra su credo. PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 19 de agosto de 2008
Un ajuste de tasas era necesario. Pero el control impuesto por el régimen sacó del mercado a 200 000 personas. Un estudio lo prueba.

El malestar de la banca cumplió un año. Desde agosto del año pasado el régimen controla las tasas de interés. Hasta diciembre las máximas se fijaban a partir de los promedios ponderados más dos desviaciones estándares. Y desde enero el Banco Central las fija con criterios políticos.

¿Cuál ha sido el efecto de este control en el acceso al crédito? Alfredo Astorga y Joaquín Morillo, dos economistas que trabajan en Produbanco, estudiaron el tema a partir de la información de la Central de Riesgos. Esto implica una diferencia con las estimaciones que ha hecho, hasta ahora, la propia banca: los dos académicos analizaron 1 100 000 transacciones, de las cuales consolidaron, para sus cálculos 661 077 operaciones de crédito del 2006 y del 2007.

El procesamiento de la información tomó una semana, en la cual una computadora validó cada transacción financiera. Los cálculos posteriores, las verificaciones y la interpretación de los resultados significaron otros tres meses de trabajo.

Esta es la primera vez que se realiza un ejercicio estadístico de semejante magnitud. Sus resultados, que han sido convalidados por ex ministros y especialistas en estadística, muestran cómo funciona realmente la lógica del mercado financiero.

Lo primero que se advierte, a partir de las cifras del Buró de Crédito, es que los sujetos reportados a la Central de Riesgos disminuyeron de 3 014 000 en el 2006 a 2 810 000 en el 2007. Para los autores, esas cifras indican que el control de tasas de interés ha generado una fuerte restricción en el acceso al crédito, principalmente en los segmentos más vulnerables. Según el estudio, son tres: consumo mediano, consumo pequeño y microempresa grande.

La restricción de las líneas de crédito ha sido, en promedio, significativa. Y el estudio lo muestra en algunos rangos. En el 2006 la probabilidad de que una persona o microempresa obtenga un crédito de hasta 500 dólares era del 55%. Y en el 2007 se redujo al 31%. Algo similar ocurre en los créditos que van entre 500 y 1 000 dólares. La probabilidad de obtener un crédito se redujo del 62% al 43% en el mismo período.

Una de las razones de este fenómeno es que las instituciones financieras privadas están redireccionando sus colocaciones. La lógica del dinero hace que éstas prefieran prestar a clientes con mayor capacidad de pago y mejores garantías, para minimizar los riesgos que no pueden compensar con tasas altas (ver recuadro).

Los más afectados de esta dinámica son justamente aquellos sujetos de crédito más vulnerables que pierden la posibilidad de acceder al mercado financiero formal. Aunque el estudio no se enfoca en otros segmentos del sistema financiero, como la banca universal —que no se dirige a un nicho específico— los créditos comerciales, los de vivienda... sí da luces de lo que está ocurriendo en el mercado y verifica una hipótesis: las instituciones financieras están concentrando su cartera en aquellas empresas que demandan altos volúmenes, que tienen las suficientes garantías y que operan en sectores económicos rentables. Por ejemplo, en los bancos del Austro e Internacional —que se especializan en créditos comerciales grandes— la probabilidad de que una empresa obtenga a un crédito aumentó 10,3% entre el 2006 y el 2007.

En términos globales menos personas están accediendo al sistema financiero. El impulso inicial que dio el régimen —y que fue necesario— para bajar las tasas de interés que, en casos, rayaban con la especulación financiera paradójicamente terminó afectando a uno de sus objetivos: aumentar la bancarización en el país. Y la solución a la cual apuesta el régimen no es la que esperan los banqueros. Las tasas, como anunció Carlos Vallejo, presidente del Directorio del Central, en esta revista, se manejarán con criterio político.

La tesis oficial de que la banca pública cubra esos segmentos sigue siendo un deseo. Las líneas subsidiadas de la CFN y del BNF no han logrado ese fin. El estudio prueba que el Presidente conspira contra su propio credo.