REVISTA VANGUARDIA
La Baraja Oculta del Referendo
| La Baraja Oculta del Referendo |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 19 de agosto de 2008 | |
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¿Qué pasa si el régimen obtiene un triunfo arrasador? ¿Qué ocurre si es pírrico? ¿Qué harán los diputados, que pactan con el gobierno, si gana el no? Vanguardia analiza escenarios, sus matices y sus actores.
Sí o No: el dilema político del 28 de septiembre, entre aprobar el proyecto de Constitución o rechazarlo, parece claro. Y en principio lo es. Sin embargo, tras la pregunta, que planteó la semana pasada el Tribunal Supremo Electoral, la sociedad política juega una verdadera partida de ajedrez. En el campo del Sí no es lo mismo ganar con una abrumadora mayoría, como sucedió en abril del 2007, cuando el régimen obtuvo 82 por ciento, que superar apenas la barrera del 50 por ciento... En el primer caso, el país diría que está enteramente jugado por el proyecto de Rafael Correa, su régimen de transición, su congresillo... En el segundo caso, el régimen tendría que replantear sus expectativas, modificar las tareas del congresillo, iniciar procesos de concertación y cambiar hasta las formas. Si llegase a ganar el No el panorama jurídico y político luce extremadamente complejo. Este resultado es poco probable, pero no imposible. La prueba es que el Gobierno ya tiene un acuerdo con diputados del viejo Congreso, en receso desde el 29 de noviembre pasado. Esto divide esa tendencia y complica la salida institucional si los electores le dieran la espalda al Presidente. Vanguardia analiza los dos escenarios, sus matices y lo que piensan sus actores. El mejor de los mundos, para Rafael Correa y su régimen, es que los electores voten masivamente por el Sí. Y hay optimistas, como Gustavo Larrea y César Rodríguez, que apuestan que el Sí sumará 75 por ciento. Larrea es un hombre que en el gobierno tiene fama de acertar —al parecer le fue bien con el número de asambleístas—, pero esta vez él y Rodríguez pudieran estar pensando con los deseos. En el círculo más pragmático del régimen —seguramente ayudado por los sondeos de Santiago Pérez— se dice que si llegan al 58 por ciento, se pueden dar por bien servidos. Evidentemente, en el oficialismo se insiste en que el proceso de legitimación del proyecto de Constitución sólo requiere la mitad de votos más uno. Nadie ignora, sin embargo, que si el referéndum no reproduce el resultado de abril del 2007 (82 por ciento), la lectura evidente el 28 de septiembre será que la revolución ciudadana sufrió un retroceso en el país. Es un escenario que nadie admite públicamente como factible. Peor ocurre con la posibilidad de perder, aunque los estrategas políticos ya cubrieron en sigilo ese frente (ver el escenario del No). Rafael Correa no tiene, entonces, solamente, que ganar. Del resultado del referendo dependerán otros escenarios: el régimen de transición, las elecciones generales, el ritmo con el cual se imponga el modelo Correa, la consolidación o no del mismo… Un triunfo avasallador legitimaría, de facto, la desaparición definitiva del Congreso y la auto prórroga de la Asamblea. Con cifras parecidas a las de abril del 2007, el Presidente y sus coidearios pueden incluso vislumbrar sin preocupación, para la campaña ulterior, la acción del famoso congresillo y de su composición. El país refrendaría, de esta manera, la confianza en un régimen que, en esa parte, estiró el mandato recibido por los electores y en el régimen de transición se otorgó libertades, que no resisten análisis jurídico alguno (ver recuadro adjunto). Ese régimen será votado en combo por los electores y, de ser aprobado, le da una pista de despegue inconmensurable al gobierno para anclar su modelo y asegurar el paso entre la Constitución del 98 y la de Montecristi. De ahí que el Presidente y sus aliados no sólo estén pensando en ganar: quieren arrasar. Necesitan un alto grado de aceptación, pues, en su lógica, la legitimidad de los votos reemplaza —así han gobernado— la legalidad de sus acciones. Un voto masivo por el Sí “no dejaría dudas —dice el vicepresidente de la Asamblea auto prorrogada— que el pueblo ecuatoriano está jugado por esta propuesta”. Un triunfo electoral del Sí en esos niveles (para él estará por encima del 75%) será un mensaje muy claro para el país y para la oposición: un escenario claro para empujar el nuevo diseño institucional y económico del país. ¿Qué pasa, en ese contexto, si el electorado refrena los ardores del poder? “Tendremos que asumir —dice César Rodríguez— que los espacios se han ido achicando y que tenemos que admitir una mayor concertación, y mayor escucha, con los sectores que, en ese escenario, puedan ir dibujándose y definiéndose de manera más clara”. Eso incluye, según él, los sectores que expresen de manera diáfana sus objeciones, temores y preocupaciones. “Lo que hemos tenido en este proceso es una oposición media sin voz”. Un Sí de baja intensidad modificaría el enfoque que tiene el régimen sobre el proceso de transición. Quizás cambiara la visión sobre el congresillo y hasta el contenido de su labor. Pudiera, por ejemplo, no asumir toda la tarea legislativa que le endosó el Pleno. Y negociar, con una oposición más motivada, los temas que deben ser procesados y aquellos que ameritan pausa. César Rodríguez cree que un Sí estrecho impondría cambios pedidos por sectores que están preocupados hasta de las formas. Ese escenario no es, sin embargo, el suyo ni el del gobierno pues el desafío que les plantea la Constitución “no es poner a discutir el país sobre la simpatía de Rafael Correa”, sino sobre el acuerdo nuevo para vivir en común en los próximos años. Dicho de otra manera, si el Sí es abultado el régimen se preocupará no de los consensos sino de echar a andar su modelo y si revisa su acción será únicamente para afinar la gestión porque, según Rodríguez, el Presidente va a cien por hora y la pesada maquinaria burocrática no entiende lo que está pasando… Nadie del antiguo Congreso y, peor en el régimen, da por sentado un triunfo del No el 28 de septiembre. Sin embargo todos han hecho escenarios en caso de que esto suceda. Ha habido incluso conversaciones y encuentros entre diputados en receso y miembros del Gobierno. Encuentros que Ramsés Torres, diputado de Pachakutik, califica de “cordiales en el entendimiento de darle viabilidad a un acuerdo de gobernabilidad”. ¿Quiénes se han reunido? Las bocas se cierran y las miradas se hacen evasivas tanto en el gobierno como en un grupo de diputados, de diversos partidos y movimientos, que han mantenido reuniones en ciudades y lugares diferentes. Uno, citado frecuentemente, es el Hotel Mercure, en Quito. Amada Coronel, Iván Ortiz, Ramsés Torres… aparecen en la lista de esos diputados que se han mantenido activos y en contacto desde que el Congreso fue declarado en receso por la Asamblea Nacional. Se sabe que Jorge Cevallos, presidente del Congreso, también ha viajado cada semana a Quito, donde tiene un apartamento, para no perder el hilo de los acontecimientos. No se habla explícitamente de visiones orgánicas ni de proyectos comunes. Y cuando se admite —como lo hizo Iván Ortiz, jefe de bloque de Dignidad Nacional— que ha habido reuniones con otros parlamentarios, se habla de encuentros fortuitos, informales, de simple cruce de información: “a veces nos reunimos con los compañeros que están por ahí —dijo a Vanguardia el jueves 14— Nos encontramos y hablamos un poco del tema, pero no ha pasado de eso. La semana entrante habrá una conversación, pero nada oficial”. ¿Han tenido acercamientos con el Gobierno? No, para nada, dice él. ¿Se ha reunido con Jorge Cevallos? “No, para nada. Bueno, hemos conversado telefónicamente, pero nada en concreto”. La realidad parece ser diferente, aunque hay pocos diputados que son explícitos. “Me han invitado a dos reuniones —dijo Jimmy Jairala—. A ninguna he ido. A la primera invitó la diputada Amada Coronel. La segunda no recuerdo”. Con todo, la investigación hecha por esta revista, mediante el testimonio de diputados que hablaron con la condición de no ser citados, permite afirmar que unos 40 de ellos han mantenido reuniones permanentes y que, en ciertos casos, se han reunido informalmente o tienen canales telefónicos abiertos con representantes del régimen. Con Ricardo Patiño, Gustavo Larrea, Andrés Valdivieso, Eduardo Paredes, Fernando Bustamante... “Nadie puede negar —dijo un alto funcionario del gobierno— que nos interesa tener buenas relaciones con el Congreso en el caso, hipotético y poco probable, de que pierda el Sí”. César Rodríguez, vicepresidente de la Asamblea en receso, fue más concreto y anunció el resultado de esos encuentros: “hay sectores del Congreso que están mucho más abiertos a asumir un rol facilitador de una salida política. Pero hay otros sectores, minoritarios y recalcitrantes, que verían en eso (el triunfo del No) una oportunidad para intentar someter al gobierno. Por lo tanto, siento que hay una buena predisposición para un hipotético manejo de ese escenario”. gobierno con parte de los diputados que quieren volver si la opinión rechaza en las urnas el proyecto de Constitución. “El gobierno —dice Jimmy Jairala, quien renunció a su curul— juega con dos ases. El primero: usa al Congreso como títere para asustar a aquellos que quieren votar No. El segundo: tiene un Congreso de repuesto en caso de que pierda el Sí”. Los diputados alternos, el famoso bloque de los manteles, suman 57 y con 57 se puede instalar el Congreso. “Esto es parte —dice Jairala— del doble discurso y la doble moral del gobierno”. En ello coinciden el socialcristiano Luis Fernando Torres (ver recuadro), Diego Ordóñez, de la Unión Demócrata Cristiana, Gilmar Gutiérrez de Sociedad Patriótica y Alfonso Harb... “para nosotros —dice el ex diputado del PSC—no existe el Congreso de los manteles ni el Corcho congreso. El de los manteles es de Correa vía (Jorge) Cevallos. El Corcho congreso es de Correa vía (Fernando) Cordero”. Los diputados criticados no se sienten aludidos. “Sostengo —dice Ramsés Torres— que ganase el Sí o ganase el No, lo ético y lo legal para ir a un régimen de transición tendría que ser la reinstalación del Congreso Nacional”. Reinstalación debe haber —dice un diputado del bloque de Dignidad Nacional— solamente si gana el No. “Los diputados estamos en receso y el receso se acabará el 28 de septiembre si pierde el Sí”. Sin embargo, ese escenario no es tan expedito como parece. El retorno del Congreso sería legal, pero el gobierno tiene, en el caso poco probable de una derrota, un arsenal disuasivo para impedir que ese Congreso se instale si siente que no es afín a sus intereses. Un alto funcionario dijo a Vanguardia, recordando lo ocurrido antes de la consulta, que fue difícil para el régimen impedir los desbordamientos de grupos sociales y garroteros profesionales que rodearon al Congreso… Los diputados, partidarios de volver, no ven ese peligro. Y si se insiste en esa línea, recuerdan que el Congreso votó una resolución, antes de entrar en receso, según la cual puede reunirse en cualquier parte del país. “En Manabí —dice uno de los diputados— los garroteros del MPD no llegan a cien. Y si se trata de senmovilizar partidarios, en esa provincia la oposición tiene decenas de miles”. El énfasis, sin embargo, no está en este tema. Hay inquietudes mayores cuando se perfila el escenario político que se crearía con la reinstalación del Congreso Nacional. Hay diputados, incondicionales del gobierno, que no ven problema alguno: si pierde el Sí, ellos vuelven, trabajan en armonía con el régimen y terminan, junto al Presidente de la República, su mandato. Punto. Incluso hay quienes piensan que sus sectores puedan unirse en una suerte de movimiento nacional amplio y hacer listas conjuntas con el régimen para las elecciones de autoridades seccionales en el 2009… Pero hay sectores que creen que un triunfo del No implica barajar de nuevo las cartas del juego político. Por ende, creen que este Congreso no viene para quedarse sino para viabilizar un llamado a elecciones inmediatas. “¿Cómo —se pregunta César Rodríguez— si la Constitución no les permite convocar a elecciones anticipadas? La Constitución del 98 establece para una reforma constitucional un trámite de al menos un año”. Otra salida es que el Presidente convoque a un referéndum para que los electores decidan si quieren adelantar las elecciones. Un escenario poco probable porque, en caso de ganar el No, el Presidente no podría pensar en reelegirse y preferiría, de cara al Congreso, malo conocido que bueno por conocer. “No es tan fácil —dice otro diputado que pidió no ser citado—. Los manteles fueron traicionados y están decepcionados. Muy difícilmente pueden volver a caer. Si nos reinstalamos vamos a fiscalizar al Gobierno y ya tenemos unas enormes carpetas únicamente con el tema de las emergencias”. Todo funciona, entonces, como si no existiese la amenaza del Prian, del PSC, de la UDC y de Sociedad Patriótica y de independientes como Jimmy Jairala: si gana el No, ellos no volverán a un Congreso que estiman deslegitimado o inexistente. “Espere que haga la convocatoria Jorge Cevallos —dice alguien que lo conoce bien—. Si no vienen los principales, él dirá que piensa convocar a los suplentes. Verá usted que antes que lo haga, todos estarán bien sentados”. Hay resentimientos en contra de Lucio Gutiérrez y, especialmente, en contra de Álvaro Noboa por la prepotencia que mostraron en el último Congreso y que, según las fuentes con las cuales habló Vanguardia, agigantó el fenómeno Correa. En este escenario, poco probable de una derrota del Sí, Jorge Cevallos hará una convocatoria pública el 5 de octubre, día que posiblemente se conocerán los resultados oficiales del referéndum, a las ocho de la noche. Antes, si los exit poll fueran en ese sentido, —dijo la fuente que conoce bien a Cevallos— hará consultas con grupos políticos y sociales para ver cómo encararía el retorno del Congreso. Hasta ahora Jorge Cevallos se ha cuidado de aparecer en público y no ha aceptado entrevistas. Lo cuidan los diputados que quieren volver porque saben que cualquier cosa que diga sobre un posible retorno del Congreso, así sea un retorno concertado con el Ejecutivo, será usado a favor del Sí y en contra de ellos. Es un sacrificio que están dispuestos a aceptar porque el Congreso bien vale una afrenta... |








