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No hay pista para el cambio PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 03 de octubre de 2006
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No hay pista para el cambio
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Primer Escenario: Los Gremios

El empresariado se mueve por susto

Pocos son los dirigentes gremiales que, abiertamente, se inscriben en el escenario del enfrentamiento. Pero una declaración no subraya una actitud: harán muchos esfuerzos para que Correa no cuelgue su retrato en Carondelet. Un directivo de una cámara en Guayaquil dijo a Vanguardia que quieren emular lo que pasó en Perú. Es decir, buscar un acuerdo general, una suerte de frente entre los candidatos que primen el libre mercado y no lleguen a la segunda vuelta, para enfrentar al candidato de Alianza País.

Cierto, en esos círculos se reconoce que el país necesita un cambio y que ya no cabe en la camisa de una institucionalidad hecha jirones. Pero priman, con excepciones visibles como la del empresario Mauricio Dávalos, que hace campaña por Correa, análisis que ya se habían oído a propósito de Lucio Gutiérrez. Correa dañará el mercado. Violará la institucionalidad. Alineará a Ecuador con Hugo Chávez. Le dará la estocada final al TLC con Estados Unidos. Aislará a Ecuador y le dará la espalda al principal socio comercial... Ese cuadro viene acompañado de otro que recuerda algunos debates que se die-ron frente a las campañas de Bucaram y de Gutiérrez: Correa es un mal cuarto de hora que el establecimiento tendrá que pasar. En definitiva, las cuentas que se hacen en los círculos de poder no permiten colegir que el mensaje del hartazgo y sus consecuencias, que repiten sociólogos y analistas, ha sido recibido y procesado.

Lo que sí hay en los gremios es inquietud y susto. Y esos temores se reflejan en campañas que corren independientes de las posiciones gremiales. Correos masivos donde se anuncian escenarios dramáticos que se basan en lo que hizo Correa cuando fue ministro: acabar con la cultura del ahorro, aumentar el gasto público, acercarse a Caracas... Y lo que puede venir si llegara a la Presidencia: inestabilidad económica, fuga de divisas, caída drástica de inversiones, bronca con los organismos internacionales, debilitamiento del sistema financiero... Nada ha hecho el candidato de Alianza País por bajar esa tensión. Por el contrario. De ahí que buena parte de los empresarios lo esté esperando a la vuelta de la esquina. Hay también una voluntad expresa de combatir cualquier violación de la Constitución. Blasco Peñaherrera, presidente de la Cámara de Comercio de Quito, dijo a esta revista que si no se cumple la Constitución los comerciantes acudirán incluso a cortes internacionales, “tal como se hizo con Lucio Gutiérrez”. Pero esta vez, previene el dirigente empresarial, no apoyarán golpes de Estado. Mauricio Pinto, de la Cámara de Industriales de Pichincha, se da un margen de espera: “queremos saber cuál es el camino que propone Correa. Él ha demostrado un alto grado de arrogancia y bajo grado de flexibilidad. No queremos pensar en nuevos escenarios de confrontación. Nos aterroriza que se vuelva a un juego antidemocrático, sin participación, sin la posibilidad de opinar. Pero si esto ocurriera, la pelea empresarial se daría en el escenario de los medios de comunicación y en el Congreso, y sustentaríamos nuestras tesis con cifras. El pensamiento debe imponerse, procurando evitar una confrontación que va a ser directa con el Legislativo. El país no lo resistiría”.

Los gremios de Guayaquil tampoco quieren ser sorprendidos. Saben que Correa, de ser elegido, no hará acuerdos bajo la mesa como los terminó haciendo Gutiérrez. Por eso se están manejando en tres frentes. Hay dirigentes, como Joyce de Ginatta, que enfrentarán abiertamente a Correa. En otro registro, la Cámara de Comercio de Guayaquil prepara una propuesta de acuerdos mínimos que será puesta a consideración de todos los candidatos presidenciales. Teodoro Maldonado, su director, sostiene que desde hace tres semanas se perfila ese documento, basado en la estabilidad presidencial, la del sistema de dolarización y el apoyo a la reforma educativa planteada por el actual ministro de Educación, Raúl Vallejo. “Queremos un ambiente favorable. Estabilidad.”. El dirigente no dijo cuál es el precio que están dispuestos a pagar frente a un gobierno que no adoptaría, en absoluto, los caminos recorridos por otros.

La Cámara ha hecho nueve reuniones en su sede y ha participado en foros como el convocado por la Junta Cívica, donde se analizó el Guayaquil pos Nebot. En ellos se ha hablado sobre un acuerdo de gobernabilidad. Es decir, sí habrá gestos para tenderle la mano al próximo gobernante.

Pero si no pasa la corriente, los sectores productivos y comerciales se atrincherarán, en última instancia, bajo el amparo de líderes políticos; de Jaime Nebot, en particular.

Ese hecho no sería nuevo. Sectores productivos y financieros creen que, de agudizarse un enfrentamiento con Correa, podría ocurrir aquí lo que está pasando en Santa Cruz en Bolivia: el deseo expreso de una separación. Los que temen ese escenario tienen argumentos para dramatizarlo pues Guayaquil, contrariamente a la ciudad más dinámica de Bolivia, ha trabajado en esa dirección: ha creado estructuras autonómicas y tiene autoridades políticas que gozan de alta popularidad. Jaime Nebot le dijo a esta revista que él no aboga por separatismo alguno.

Renato Carló parece bailar al mismo ritmo de los otros gremios. Dirigente de la Cámara de la Pequeña Industria de Guayas, él sostiene que “debemos pedir una tregua política. Los partidos políticos en lugar de impedir gobernar deben ayudar a hacerlo”.

A él no parece asustarle el cambio. Y maneja algunas premisas: no desmembrar al país porque el Presidente electo no agrade a las autoridades o líderes locales. Tener claro que quienes se han encargado de mantener al país donde está son los propios partidos políticos. Aceptar si los candidatos tradicionales de esos sectores pierden, pues “el país no aguanta un sacudón más”.

Entre los gremios de la capital también hay, cuando se apagan las grabadoras, procesos de reflexión que muestran que hay aires de cambio en el ambiente. Se sabe que los grupos empresariales han perdido terreno ante la opinión y ante una sociedad política totalmente fragmentada. Hay muestras: la ley de Huaquillas, la caída de la negociación del TLC, la reforma en hidrocarburos que redujo las ganancias petroleras... Por esto, hay dirigentes que dicen estar dispuestos a contribuir para que el próximo gobierno tenga estabilidad. La Cámara de Comercio ofrece mejorar los esquemas de contribución de impuestos, apoyar la reducción del contrabando y aumentar, en su medida, las inversiones. Además, se piensa aportar a la estabilidad desde el día siguiente a la primera vuelta presentando a los ganadores la agenda de desarrollo del país que tiene preparada.

La incógnita entre los empresarios de Quito y Guayaquil es la misma: ¿querrá Correa canjear estabilidad contra estabilidad o, subido en la nube de su posible triunfo, privilegiará el enfrentamiento en vez de negociar el cambio? Pinto sostiene que “en el mejor de los casos para Correa, habría al menos otra mitad del país a la cual escuchar”.